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El boom de las
pastillas y cápsulas antioxidantes puso en el debate de todo el
mundo el tema de que era cierto que una mayor ingesta de cierto tipo
de vitaminas y proteínas podía acercar al sueño
de una vejez más plácida y saludable. Para los
investigadores del área, la relación entre los alimentos
y el proceso de envejecimiento va más allá de parar o no
este proceso natural en el que las células del cuerpo dejan de
trabajar con la misma energía de la juventud o la madurez.
El punto está
en que es muy probable que muchas de las enfermedades a las que se ha
asociado de manera inevitable la llegada de la vejez puedan estar
relacionadas más bien con el factor de la dieta que hemos
consumido hasta entonces.
"Un déficit
de proteínas trae como consecuencia un déficit muscular;
un déficit en los micronutrientes es un factor asociado a un
deterioro inmunitario y cognitivo. Muchos de estos problemas nos
parecen consecuencias inevitables del envejecer, pero cada vez más
se tiene la hipótesis de que también pueden ser causados
por necesidades nutricionales que no se están cubriendo de
manera adecuada", afirma el doctor Daniel Bunount, especialista
del Programa de Geriatría del Instituto de Nutrición y
Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile.
Un
alimento para tentar el apetito
Chile tiene un alto
porcentaje de su población mayor de 70 años, sin
distingos de clase socioeconómica, que no está comiendo
lo suficiente en cantidad y calidad. Detrás de este hecho hay
factores que van desde la soledad hasta problemas de invalidez que
impiden procurarse una alimentación adecuada.
Aprovechando el
especial interés que tiene el gobierno chileno por desarrollar
un completo programa de trabajo en el tema del adulto mayor, los
especialistas del Programa de Geriatría del INTA desarrollaron
un complemento alimenticio especial para ellos. Éste comenzará
a ser entregado en forma gratuita a través de los consultorios
del país, y ha sido fabricado de modo que pueda ser consumido
en puré o sopa con distintos sabores pero sin reemplazar al
resto de las comidas del día.
"En la tercera
edad es muy difícil lograr que sólo a través de
una dieta normal se puedan cubrir de manera adecuada los
requerimientos de micronutrientes. Esto se puede lograr a través
de dos estrategias: el consumo de los suplementos en tabletas o de
alimentos especialmente enriquecidos para ellos. Nosotros creemos que
este último es un camino más adecuado, en el que no se
ha trabajado lo suficiente y es necesario investigar aún más",
señala el doctor Bunount.
La fórmula
aporta 400 calorías por cada 100 gramos, cubre el 20% de los
requerimientos de vitaminas diarias, especialmente en lo que se
requiere de la B1, B2 y niacina; y aporta con una buena cantidad de
fibra, ácidos poliinsaturados y proteínas. Además,
el INTA está tratando de que también la empresa privada
chilena se interese en producir y mejorar el producto para comenzar a
crear una línea de alimentos especiales para el adulto mayor.
Vivir,
envejecer y comer
La idea de que a
través de una alimentación óptima se puede
mejorar el nivel de vida de las personas al llegar a la etapa de la
ancianidad es un área de creciente interés para la
comunidad científica en todo el mundo.
Al comprender con más
precisión cómo es que ocurre el proceso de
envejecimiento celular se ha visto que la presencia de ciertas
vitaminas y minerales pueden ayudar a revertir este proceso de
perioxidación u oxidación que lo provoca.
Cuando respiramos,
cada molécula de oxígeno que entra al organismo pierde
uno de sus dos electrones. Este "radical libre" comienza a
tratar de recuperar su par "quitándolo" a otras moléculas
y provocando de paso una reacción en cadena de desequilibrios
celulares que incluye a la estructura molecular-genética del
ADN. Entonces, comienzan a manifestarse problemas como las
depresiones, las demencias, o cardiovasculares. Es aquí cuando
una mayor presencia de vitamina E en la sangre podría evitar
que la enfermedad de Alzeheimer se retrase en manifestarse por un par
de años, o que el ácido fólico de frutas y
verduras, clave en el proceso con que se genera cada impulso nervioso,
ayude a evitar los estados de depresión o pérdida de la
memoria.
El doctor Daniel
Bunount resume los factores que hay que tener en cuenta para entender
por qué el estado nutricional de un anciano puede alterarse de
manera de estar atentos a lo que ocurre con aquellos que están
cerca de uno: Primero están los factores asociados al
funcionamiento del metabolismo, porque no hay que olvidar que el gasto
metabólico disminuye hasta un 30% a partir de los 70 años.
¿Qué
puede alterarlo entonces?
Las malas noticias
primero: la presencia de una enfermedad o de un estado de estrés
en los ancianos puede provocar un déficit proteico, lo que, a
su vez, trae como consecuencias una pérdida progresiva de la
masa muscular y, por lo tanto, de la funcionalidad que determina, por
ejemplo, la capacidad de desplazarse o de respirar. Mientras que
evitar los rayos del sol o el no consumo suficiente de vitamina D, es
provocarse una peligrosa pérdida de la masa ósea, la que
es culpable de fracturas y huesos frágiles.
Pero en el lado de
las buenas noticias, la ingesta del grupo de las vitaminas B (tiamina,
ácido fólico, B12) está asociada a un buen
funcionamiento cognitivo y cardiovascular (especialmente relacionado
con el tema de la hipertensión arterial) o a los problemas de
gastritis atróficas.
La vitamina E es un
potencial antioxidante que puede ser de gran ayuda para prevenir
enfermedades infecciosas y tener mayor inmunodeficiencia. No hay que
descuidar los cambios que se relacionan con la percepción del
gusto y las molestas alteraciones gastrointestinales (que parten desde
molestias en la boca o los dientes hasta alteraciones de la capacidad
del tubo digestivo).
La
soledad y las pocas ganas de vivir
Sentirse incapaz de
hacer algo por sí solo, mirar alrededor y comprobar que ya no
están aquellos que uno quería, no es algo fácil
de asumir. Y menos en una sociedad que grita a voces que los ancianos
no caben en una cultura que avanza a pasos agigantados y que siempre
está apuarada.
Cada una de estas
percpeciones y sensaciones son una puñalada que poco a poco
deteriora el estilo y la calidad de vida que tienen los adultos
mayores. Esto último debe ser de especial atención
porque está asociado a problemas o déficit nutricionales
que ocurren tanto porque ya no importa comer bien, como porque se vive
del consumo de medicamentos para suavizar los constantes "achaques"
de la edad.
"Estudios
efectuados en Chile han mostrado que el 30% de los ancianos que viven
en sus hogares consumen regularmente más de tres medicamentos",
señala un informe preparado por el doctor Daniel Bunount. Los
problemas aparecen cuando se toma en cuenta que muchas veces se trata
de casos de automedicación, y que se desconocen los efectos
adversos que pueden tener muchos de estos "remedios". Por
ejemplo, los antiácidos pueden afectar la absorción de
calcio y fosfato, las anfetaminas, indicadas muchas veces para "mejorar
el ánimo", son directos inhibidores del apetito, y los
diuréticos, utilizados en el tratamiento de la hipertensión,
pueden provocar en algunas personas bajas en los niveles de magnesio,
zinc, potasio y calcio.
En todo caso, como
señala el especialista chileno, los principales factores
asociados a una mala nutrición a esta edad son los que imprime
el medio social y cultural en que vive.
La ignorancia sobre
la necesidad de alimentarse bien, las restricciones en la ingesta de
alimentos por vivir en la pobreza o indigencia, el aislamiento social,
los impedimentos físicos y las alteraciones mentales, muchas
veces producto de esa soledad o de la incapacidad para asumir la
vejez, son factores que suman y siguen. Por eso, el INTA trabaja como
un equipo más en un grupo multidisciplinario que está
dedicado a abordar de manera integral el tema del adulto mayor en
Chile a través del proyecto "Salud, Bienestar y Vejez del
Anciano", de la Organización Panamericana de la Salud, y
que se está desarrollando también en otras seis cuidades
del continente.
No sólo se
trata de dedicarse a la meta de alimentarlos mejor, sino también
de ayudarlos a que tengan una adecuada actividad física y
mental y a que puedan acercarse a gente de su misma edad para
compartir y conversar. Después de todo, harto hay que sentirse
orgulloso cuando se ha vivido algo más de medio siglo. Y lo
mejor es aprovechar para celebrar 1999 "Año del Adulto
Mayor", declarado así por la ONU, comiendo bien y sano.
OEI. |