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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Febrero 1999 (2) |
España
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Gestión sostenida de los bosques, eje fundamental de la biodiversidad |
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En España sólo quedan 88.859 hectáreas de bosques viejos o seminaturales, que equivalen al 0,3% de la superficie forestal potencial.. |
Por Esther Fonseca Álvarez, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid, España. Dicen que otrora, mientras los viajeros que realizaban sus travesías comerciales o peregrinaciones religiosas de Francia a España debían someterse no sólo a las inclemencias del tiempo sino a las duras jornadas de viaje y a las difíciles condiciones de parajes y caminos, existían unos seres privilegiados que podían aventurarse a viajar disfrutando del bello paisaje casi por los aires. Eran las ardillas que, según el saber popular, tenían el privilegio de recorrer Francia para adentrarse en España de norte a sur, dando saltos de árbol en arbusto y de bosque en bosque, sin tener que pisar en ningún momento el suelo. |
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Era esa la idílica realidad de los bosques y todo el verdor de España. En la actualidad, las ardillas sólo se limitan a recorrer tímidamente los pequeños entornos de los parques de las grandes ciudades y, en el mejor de los casos, a dejarse llevar libremente en las pocas zonas forestales, protegidas milagrosamente para salvaguardar la biodiversidad. En España sólo quedan 88.859 hectáreas de bosques viejos o seminaturales, que equivalen al 0,3% de la superficie forestal potencial. El 18,2% del territorio está afectado por problemas de erosión considerada como alta, muy alta o extrema, según datos del ICONA. Uno de cada 5 árboles está enfermo. Enfermo de gravedad, porque todavía se considera que eso de la biodiversidad sólo se circunscribe a los parques naturales, pequeñas muestras pintorescas de los paisajes como las que aparecen en los calendarios, o que sólo se pueden observar en un viaje turístico organizado, gracias a que está de moda el turismo rural. Sin embargo, la realidad global de los bosques en el planeta es bien diferente, y la influencia que se está ejerciendo constantemente sobre ellos pone en peligro el mantenimiento y el sostenimiento de la actual diversidad de vidas o Biodiversidad. Un término que engloba la cantidad y abundancia de especies, subespecies y razas, variedad de hábitats, ecosistemas, paisajes y hasta la información genética, es decir, toda la riqueza biológica de una zona y sus interrelaciones. Según los informes de ONG´S y organismos dedicados al tema, se extinguen miles de especies animales y vegetales, así como un número desconocido de subespecies, poblaciones y variedades genéticas a través de la sobreexplotación de los recursos pesqueros, la degradación de los ecosistemas marinos y la destrucción de los bosques. Es precisamente esta última, la deforestación, que supone cada año la desaparición de cerca de 15 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo. Todo ello, a pesar de que la conservación de las zonas boscosas es uno de los medios para el mantenimiento de la biodiversidad. Acciones como construcción de carreteras, embalses, incendios forestales, cultivos forestales a gran escala y cortas (tala) a hecho, entre otros, amenazan el futuro de los bosques. De acuerdo con un completo informe publicado por Greenpeace España, "masas forestales de Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Navarra y el País Vasco están siendo explotadas de forma insostenible" a través del método conocido como Corta a Hecho o Corta a Matarrasa. "Este sistema de extracción de madera supone la corta total de arbolado en superficies muchas veces superiores a 10 hectáreas (unos 20 campos de fútbol), la posterior destrucción del suelo por maquinaria pesada, la eliminación de la materia orgánica, el uso de herbicidas y, finalmente, el cultivo de nuevos plantones. En pocas palabras, la industrialización de la gestión forestal, la transformación de bosques en cultivos", manifiesta Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace. La corta a hecho implica la práctica y literalmente la extracción de todos los árboles grandes o pequeños durante un mismo proceso y en una misma zona, que desde hace muchos años se ha realizado a menor o mayor escala en todos los bosques del planeta. A pesar de que esta práctica ha sido defendida porque, según los gobiernos y las multinacionales, permite la creación de empleo, es económicamente rentable y garantiza la reforestación total de la zona, después de la corta; existe una serie de argumentos defendidos por ecologistas, ingenieros forestales y científicos estudiosos del medio ambiente, que pretenden demostrar la necesidad de replantear la explotación de los bosques: 1) Se pueden plantar árboles pero no bosques. Los bosques son sistemas ecológicos interrelacionados con capacidad para su automantenimiento, gracias a que están constituidos por árboles de diversas edades y tamaños, mientras que los cultivos de árboles, producto de la reforestación, son uniformes, homogéneos y más susceptibles a ser dañados por procesos naturales. 2) Los efectos de las cortas a hecho no sólo se observan en la zona donde se realizan, sino que, debido a los ciclos "biogeoquímicos o hidrológicos de tipo vertical", se extienden a zonas alejadas de ésta. 3) "Ninguna perturbación natural (viento, nieve, fuego, inundaciones, plagas...) acaba con todos los árboles de una zona, los carga en un camión y los procesa en un aserradero". En una catástrofe natural, una parte de seres y plantas sobrevive. Para que un bosque siga funcionando y continúe manteniendo y conservando las condiciones ambientales debe tener árboles viejos, vivos y muertos. 4) Las cortas a hecho sólo contemplan los gastos y beneficios a corto plazo, pero no los costes de restauración y de los daños producidos en el medio ambiente. Afectan la economía de las poblaciones rurales, que realizan un uso ancestral y racional del ecosistema. Sin embargo, existen opciones para llevar a cabo una gestión forestal sostenible y respetuosa con el medio ambiente que, según el informe de Greenpeace, se debe basar en "una combinación de sistemas selectivos (entresaca pie a pie y por bosques) y de aclareos sucesivos, en pequeñas superficies y acordes con las características del ecosistema donde se va a actuar", a través de la cual se pueden obtener recursos madereros sin que sea necesaria la alteración irreversible de la biodiversidad de la zona. Existen las llamadas cortas por entresaca o selectivas, cuya característica principal es la creación y mantenimiento en el tiempo de masas forestales irregulares y variadas. "Es un método respetuoso con la dinámica natural del bosque, permite la existencia de zonas de reserva que permanecerán inalteradas y el mantenimiento de un número suficiente de árboles viejos o maduros imprescindibles para el correcto funcionamiento de un bosque. No se restringen a una zona concreta del bosque, sino que se pueden distribuir en todo su conjunto, en periodos que pueden oscilar entre 6 y 12 años. Éstas suponen la extracción de árboles individuales o en pequeños grupos que son seleccionados a lo largo de toda la superficie forestal sobre la que se está actuado", propone el informe de Greenpeace. Mientras que en algunas regiones de países como Austria, Alemania, Canadá, El Reino Unido, Italia, Eslovenia y Estados Unidos ya se han prohibido las cortas a hecho y se vienen siguiendo modelos para realizar una gestión forestal ecológicamente responsable, la realidad generalizada, no sólo en países del tercer mundo sino también en España, es la deforestación de manera indiscriminada. Paradójicamente, una excepción es la labor que se lleva a cabo en Islas del Pacífico Sur, Papua y Nueva Guinea, en donde algunas comunidades indígenas han decidido asumir directamente la gestión de sus bosques. "El cambio ha sido considerable: Mientras las empresas madereras extranjeras dejaban tan sólo 3 dólares por metro cuadrado a los propietarios, con el nuevo sistema consiguen 11 dólares por metro cuadrado. La implantación de un nuevo sistema de gestión forestal es fundamental para el sostenimiento de la biodiversidad del planeta, que no sólo debe tener en cuenta los avances tecnológicos y las necesidades que surgen producto de la modernidad, sino que debe nutrirse de las costumbres y las tradiciones de poblaciones y culturas ancestrales. Son las interrelaciones respetuosas con el ecosistema las que podrán garantizar que las comunidades urbanas y rurales, los animales y las plantas, continúen en una tierra viva. Impacto ecológico de cortas a hecho
Situación actual de los bosques en el mundo
OEI. |
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