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Servicio Informativo Iberoamericano
Febrero 1999

¿Por qué se llaman habanos?



La zona donde se produce el mejor tabaco del planeta
.

Por Alexis Schlachter, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana, Cuba.

Habano... ¿quién desconoce el nombre genérico del mejor y más imitado tabaco del planeta? Fumar un habano -dicen los conocedores- resulta placer de dioses. Mas... sólo la hoja de tabaco cosechada en la parte occidental de la nación caribeña, en la provincia de Pinar del Río, ofrece esa posibilidad. Pero... ¡alto! ... si la Meca del cultivo tabacalero cubano está en una zona pinareña, llamada Vuelta Abajo, muy lejos de La Habana...entonces ¿por qué el tabaco se conoce en las cuatro esquinas del planeta con el nombre de habano? Con gusto busco para usted la respuesta en añejos libros de historia. Allá por 1717, la Corona española impuso en La Habana una factoría con sucursales en otras ciudades de la isla caribeña -Bayamo, Trinidad y Santiago de Cuba-, desde donde obligatoriamente sería exportada la preciada hoja hacia la lejana Sevilla, para realizar la manufactura tabaquera.

Esa decisión inconsulta provocó inmediatamente protestas y alzamientos entre los cosecheros cubanos; inclusive, los vegueros habaneros trataron de incendiar las llamadas casas de curar la hoja, así como los depósitos de tabaco, hecho ocurrido en 1723. La metrópoli ordenó ahorcar, como escarmiento, a once de aquellos levantiscos en los caminos cercanos a la capital cubana. Sólo años más tarde comenzaron las plantaciones en los valles occidentales del país y allí, por condiciones excepcionales de clima, terreno y variedades, nació la mejor hoja de tabaco conocida desde entonces en el mundo. Pero ya era tarde para cambiar el nombre original de habano; la tradición se impuso una vez más, y con tal denominación ha llegado hasta nuestros días. Y nadie, mucho menos en Cuba, piensa en cambiarla. Habano es el mejor tabaco del planeta. Habano será por los siglos de los siglos. Amén.

Una planta sin paralelo

La planta del tabaco es oriunda de América, de la familia Solanácea, a la cual pertenecen vegetales comestibles como las patatas, berenjenas, tomates y pimientos. Sin duda alguna, el tabaco ocupa una posición sin paralelo entre los cultivos, porque es una de las contadas cosechas cuyo producto comercial es la hoja y, además, la planta comercial no comestible más trabajada internacionalmente en condiciones de un clima especial y suelos seleccionados.

Todo comenzó en el lejano otoño de 1492, cuando Cristóbal Colón tropezó inesperadamente con el milagro del tabaco. Está en Bariay, costa oriental de Cuba, cuando recibe información de dos exploradores a quienes ordenó investigar por los contornos. Colón apunta en su diario... "hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, con un tizón en la mano, yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban"...

Aunque Colón en ese momento no se dio cuenta, acababa de producirse el encuentro portentoso de los europeos con la hoja de las ensoñaciones, la farmacopea y la liturgia en América. Cuentan que Rodrigo de Jerez, que así se llamaba uno de los exploradores enviados por el Almirante de la Mar Océana, fue el primer europeo aficionado al tabaco cubano y, al regresar a su pueblo natal -el puerto huelveño de Ayamonte- la Inquisición lo procesó de inmediato "por estar endemoniado y echar humo del infierno".

Alrededor del tabaco en tierra cubana fueron dándose condiciones que hicieron de su cultivo un fuerte vínculo de unión cultural y sentimental entre España y el archipiélago caribeño. Porque fueron inmigrantes de las islas Canarias quienes cultivaron de manera extensiva la fina hoja y elevaron a condición de arte la elaboración de los famosos puros habanos. De Canarias, última escala antes del salto atlántico de los españoles, llegaron desde gallinas hasta limoneros; las primeras mujeres no indígenas que poblaron a Cuba fueron canarias y una nativa de aquellos parajes hispanos fundó la primera fábrica de azúcar de caña del país. Canaria de origen fue la progenitora de José Martí, héroe de la Independencia cubana. Y toda esta compleja interrelación cultural cubano-española se gestó, precisamente, a partir del cultivo del tabaco.

El fuerte vínculo de la Iberoamérica de nuestros días huele a habano...

Los habanos y los famosos

Larga es la relación de personajes célebres amantes de los puros cubanos.

Asegura la tradición que el físico británico Isaac Newton fumaba tendido bajo un manzano, cuando cayó en su cabeza la fruta inspiradora de la famosa teoría gravitacional.

Napoleón Bonaparte dejaba rastro visible de tabaco por los lugares que visitaba... Beethoven se inspiraba fumando puros... Richard Wagner, al recibir unos habanos de obsequio, los agradeció así: "Indiscutiblemente ayuda usted a mi ópera El Crepúsculo de los Dioses. Esa mañana llegaron esas maravillas de La Habana e inmediatamente me transportaron a un encanto..."

El científico alemán Paul Erlich, quien salvó a la humanidad de la sífilis, manifestó "no puedo pensar sin fumar. El tabaco me estimula"... el músico finlandés Jean Sibelius respondió así al obsequio de un estuche de habanos originales: "Como uno de mis tíos vivió y murió en Cuba, siempre me he interesado grandemente en vuestra patria admirable y he fumado habanos durante toda mi vida ..."

¿Y cómo olvidar la figura legendaria de Leonard Spencer Churchill con su eterno habano entre los labios? Fumaba exclusivamente puros de la isla, confeccionados por el tabaquero cubano Tomás Aragón, quien falleció en 1983.

Que sirva de punto final a este bosquejo periodístico sobre el tabaco, una frase que el propio Churchill decía a los amigos más íntimos: "Siempre llevo a Cuba en los labios..." OEI.


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