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Servicio Informativo Iberoamericano
Febrero 1999

Alexander von Humboldt regresa a Venezuela

Con el arribo de un buque-escuela, que lleva el nombre del sabio alemán, se inician en este país los actos conmemorativos de los 200 años de la llegada de quien sentara las bases para el conocimiento y estudio de la naturaleza de la América tropical.




Alexander von Humboldt
Sus relatos plasmados en el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente revelan, en una prosa diáfana, minuciosas descripciones de la naturaleza, su sensibilidad humana y social.

Por Gilberto Carreño, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Vanezuela.

Doscientos años después de la llegada de Alexander von Humboldt a suelo venezolano, la nación, agradecida por los aportes del sabio al estudio de las ciencias de la naturaleza del país, inicia unas celebraciones que se dispone prolongar por espacio de 16 meses, organizadas por la comisión presidencial especialmente designada.

El arribo del buque-escuela "Alexander von Humboldt" en febrero de este año, con 60 personas a bordo, entre quienes figuran 35 estudiantes universitarios, profesores e investigadores, marca el inicio de las celebraciones y reedita parcialmente el viaje emprendido desde Madrid por el naturista alemán a mediados de mayo de 1799 a bordo de la corbeta española "Pizarro". El buque escuela zarpó de Alemania el 3 de octubre del pasado año 98, para una travesía destinada a estrechar los vínculos de amistad entre Alemania y los 18 países europeos y latinoamericanos que visitará, con una duración aproximada de seis meses.

Según lo anunció la presidenta de la mencionada comisión presidencial, Luisa Veracoechea, en este lapso de las conmemoraciones será desarrollado en el país un programa de divulgación de la obra desplegada por el sabio en Venezuela, tanto en el campo de la investigación científica como en el humanístico, especialmente en relación con las poéticas descripciones que realizó de la naturaleza americana.

Humboldt en Venezuela

De acuerdo con la documentación existente, en el amanecer del 16 de julio de 1799 se revela ante los ojos asombrados de Humboldt el paisaje feraz e inquietante de la costa de Cumaná, ciudad costera del oriente venezolano. A partir de ese momento comienzan a desarrollarse para Venezuela y el resto del mundo las investigaciones de la historia natural y a sentarse las bases fundamentales para establecer las leyes sobre la constitución física de la naturaleza en la América tropical. Y si bien se reconoce la hazaña de Cristóbal Colón como descubridor del Nuevo Mundo, a Humboldt se le atribuye haber completado, con un segundo descubrimiento, la aventura española, pues a él correspondió la proeza de penetrar, por primera vez, a la par de un inexplorado territorio geográfico, distintos campos de la investigación científica: la cosmografía, la biología, la botánica, la zoología y la geología; un mundo americano que contempló y explicó desde su propia visión humanista, despojándolo de aquella concepción eurocentrista que dictaba las normas éticas, políticas, económicas y religiosas de la época. Sus relatos plasmados en el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente revelan, en una prosa diáfana, minuciosas descripciones de la naturaleza, su sensibilidad humana y social.

Humboldt llegó a Cumaná y posteriormente se internó a toda la región oriental para emprender su expedición al alto Orinoco; llegó a los raudales de Atures y Maipures para penetrar en el Río Negro y cerciorarse de la posibilidad de la comunicación vía fluvial entre los sistemas del Amazonas y el Orinoco y, según lo describe el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri, "...durante todo ese trayecto, rodeado de indígenas, en las condiciones más primitivas posibles, sin ningún socorro ni auxilio, durmiendo a la intemperie, oyendo de noche el rugido de los jaguares que se acercan al campamento, observando animales nunca vistos, va levantando lo que pudiéramos llamar el primer inventario de la naturaleza venezolana para legarles a sus contemporáneos y a la posteridad una imagen mucho más exacta, cierta y valedera del país"

De Venezuela pasa a Cuba, de donde regresa a la Nueva Granada, y de allí, por tierra, baja a Quito y Lima. De la capital peruana a México, y de allí nuevamente a Cuba, de donde pasa a los nacientes Estados Unidos, para regresar a Europa en agosto de 1804, después de cinco años dedicado al inventario de todo un continente, escudriñando lo que hoy se conserva como uno de los monumentos naturales más importantes de Venezuela y el mundo, como la Cueva del Guácharo, en el Estado Monagas; trepando las exuberantes montañas de esta región: el Ávila, en Caracas; el Chimborazo, en Ecuador, entre otras tantas formaciones geográficas de interés.

Aguardaba para Humboldt en Europa la siguiente gran empresa: estudiar, catalogar y reducir a informe todo ese inmenso caudal de conocimientos, todas esas vivencias captadas durante el largo viaje, para darlos a conocer posteriormente a la humanidad, a través de publicaciones en las áreas de: la astronomía, geografía, botánica y zoología, entre otras.

Una de las altas montañas del cerro El Ávila, el Parque Nacional de los caraqueños, y un planetarium, también en la capital de la república, llevan el nombre del sabio alemán, Alexander von Humboldt, como recuerdo eterno de quien, en apenas 16 meses de su paso por Venezuela, dejó imperecedores aportes al conocimiento de la naturaleza de este país. Por eso, las celeberaciones se prolongarán, exactamente, por el tiempo de su grata permanencia en Venezuela. OEI.

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