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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Diciembre 1998 |
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En La Paz, Bolivia, máscaras, música y color en una de las expresiones folclóricas más importantes Las calles de La Paz han sido en varias ocasiones escenario de un espectáculo folklórico de danza, música y colorido que ha llenado los sentidos de la población, en general, y de los turistas en particular. Artesanos bolivianos ponen de manifiesto el gran talento que tienen para esta expresión del arte popular. |
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Máscara de "Moreno", propio de las danzas
bolivianas, trabajada en metal y plumas. Fotografía de Fernando
Escóbar Salas. |
Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia. Artesanos bolivianos han ido diversificando su producción hasta convertirse en especialistas en diferentes grupos de objetos que se utilizan para las festividades pagano-religiosas que dominan gran parte de la cultura popular de los centros poblados bolivianos. Inclusive, en cada una de las especialidades, se puede diferenciar a los artesanos que trabajan con uno u otro material, de tal manera que hacen más vistoso y de mejor calidad el producto de sus habilidades. De esta manera, y desde hace algún tiempo, se realizan verdaderos concursos de artesanías en las diferentes especialidades; tal es el caso de los artesanos mascareros que se especializan en la elaboración de finas y bellas máscaras con diversos motivos del folklore y la introducción de nuevos elementos por parte de los sectores que los utilizan en sus fiestas. |
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La expansión, diversificación y cualificación de estas artesanías se debe en gran medida al rescate de tipo cultural que desde hace algunas décadas se viene dando en Bolivia con la recuperación de su rico folklore, el mismo que, en algunas ocasiones, sufrió discriminaciones que afectaron otrora su desarrollo y difusión. Hoy, las cosas han cambiado notablemente. La predilección, cada vez mayor, de los extranjeros, especialmente europeos, por todo lo que es el folklore boliviano, partiendo del conocimiento del Carnaval de Oruro, ha provocado un boom en todas las manifestaciones que tienen que ver con las danzas, música, vestuario, etc., y ha llevado a realizar un vuelco general de las poblaciones urbanas por su práctica. Con esta situación son cada vez más las personas que se dedican a cultivar el folklore en sus diferentes manifestaciones y, por lo tanto, son cada vez más y mejores los artesanos que ofrecen sus habilidades para el bordado de vistosos atuendos o la fabricación de máscaras o la composición de música y creación de nuevas danzas para mostrar a propios y extraños. Son cada vez más los jóvenes citadinos que se vuelcan a la formación de grupos de danzarines y practican bailes típicos que rescatan de los lugares más recónditos del amplio territorio. Inclusive, se ha creado una entrada folklórica universitaria, cuyos bailarines son, en su totalidad, estudiantes de las distintas facultades de las principales universidades del país, que cada año cobra mayor relevancia en el concierto de manifestaciones folklóricas bolivianas. MÁSCARAS Los mascareros de La Paz también han tenido que desarrollar y cualificar sus trabajos debido a la cada vez más grande competencia y a las exigencias de una sociedad que se va "folklorizando", no obstante las dificultades que, en general, está sufriendo actualmente la sociedad boliviana que, recientemente, por ejemplo, ha debido afrontar las contingencias de un terremoto que cobró decenas de víctimas. Esos mascareros presentaron una exposición de sus más hermosas máscaras que ocuparon un salón entero del Museo de Etnografía y Folklore que sólo recibió, en esta ocasión, trabajos realizados en metal y no así los de yeso u otros materiales que se utilizan para ese trabajo. El trabajo en hojalata ha adquirido características muy notables debido a la ductilidad del material y al arte de quienes modelan las diferentes piezas que dan vida a una máscara y a sus diferentes elementos. Bellas caretas de diablos o reyes morenos de los más diversos colores engalanaron ese salón de exposiciones, visitado diariamente por turistas ávidos por adquirir cualquiera de esas piezas. No sólo son máscaras; también otros elementos que se emplean en las danzas como matracas, látigos, cetros o "pututus" (cuernos que se utilizan a manera de trompeta), matizan la gama de máscaras allí presentadas; formidables piezas de la diablada y la morenada, que son las más famosas danzas, tanto del Carnaval de Oruro, como ahora, de otras festividades que se exteriorizan en las calles de las ciudades bolivianas, en diferentes épocas del año. OEI. |
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