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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Noviembre 1998 |
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Gisele Hiltl, Araci Carvalho y el cine de Brasil |
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![]() Anahy de las Misiones, uno de los filmes brasileños de más trascendencia en los últimos años. |
Por Kintto Lucas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador. Hace poco se estrenó en América Latina y Europa, Anahy de las Misiones, uno de los filmes brasileños de más trascendencia en los últimos años. Para el estreno, llegaron a la capital ecuatoriana Gisele Hiltl, productora del filme, y Araci Carvalho, actriz principal. Ellas conversaron sobre el cine brasileño actual, la influencia de las telenovelas en el comportamiento de la gente y otros temas de interés. KL. ¿Es muy difícil hacer cine en Brasil actualmente? GH. Es una lucha dura pero gratificante. Existe una Ley del Audiovisual que permite a las empresas privadas descontar del impuesto a la renta la inversión que hagan en el cine. Cuando el filme está pronto y comienza a dar ganancia, reciben de vuelta el dinero invertido. Gracias a esa ley existe un auge en la producción cinematográfica e, inclusive, varias películas, realizadas en los últimos años, han obtenido premios internacionales. Por otra parte, la mayoría de los filmes realizados desde 1995 recuperaron el dinero invertido. Quatrilho, Canudos, Carlota Joaquina y Anahí son sólo algunos. Cuando termine 1998 se habrán realizado entre treinta y cuarenta películas en el país durante el año. |
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KL. Existe la imagen de que los actores y actrices de Brasil prefieren actuar en televisión por su llegada y los grandes salarios en detrimento del cine y el teatro. ¿Es verdad eso? AC. No es que prefieran la televisión y se olviden de lo otro, es que ella da fama en todo el país. El cine da cierto reconocimiento a nivel nacional, pero nunca como la TV, y el teatro no transciende las fronteras del Estado donde se desarrolla. Los artistas están acostumbramos a decir que la televisión en Brasil es una ventana, pero hay una visión un tanto errada de que el actor que está en ella gana millones; quienes ganan bastante son aquellos actores que tienen muchos años de trayectoria y están en el auge de su carrera, y cobran muy bien mientras están haciendo la novela. Cuando no están en la producción, el salario baja mucho. KL. ¿La telenovela ha marcado mucho al espectador? GH. El patrón estético de la televisión alteró la exigencia del espectador brasileño. Usted ve en El rey del ganado, una conducta, ve en Vale todo, otra conducta, en Roque Santeiro, otra. Y cada una movió tremendamente a los espectadores, provocando una actitud que fue adoptada por casi toda la sociedad. La televisión es la cosa más violenta y poderosa que hay en el Brasil, pero creo que en este momento la telenovela, por sí sola, no tiene la fuerza que tuvo años atrás. El periodismo televisivo influye mucho más en la vida del país. Tanto en lo positivo como en lo negativo. En todo caso, los telespectadores también son más críticos hoy. KL. ¿A qué está apostando el cine brasileño actual? GH. Estuvimos tanto tiempo sin poder filmar que ahora estamos recuperando la historia. Ahora que logramos hacer realidad muchos proyectos que estaban guardados, empezaremos a buscar otro camino, ir más allá y lograr una realización diferente a la que viene de la historia o la literatura. Eso se verá en los próximos meses. KL. Hace algún tiempo, el cantante y compositor brasileño Gilberto Gil, decía que Brasil estaba integrado por muchos brasiles y que para él la cultura debía integrarlo. ¿Se reflejan esos muchos países en el cine y la televisión? AC. El cine brasileño está buscando su origen, descubriendo su historia. Es algo natural, los cineastas quieren mostrar la imagen de Brasil, su identidad. Actualmente se está debatiendo mucho al respecto y cada vez se van integrando más esos diferentes países que existen en una misma geografía. KL. En el caso de Anahí, por ejemplo, ha tenido muy buena repercusión en todo el país, a pesar de ser del sur. GH. Hay una conciencia de recuperar valores con los que uno se identifica. La idea es que se pueda hablar de Brasil con cara de brasileño, no con cara de norteamericano. Anahí provocó un impacto por ser muy semejante al cine europeo. ¿Por qué ocurre eso?. Porque se desarrolla en Río Grande do Sul, un Estado que está muy marcado por la emigración europea. Y en ese sentido, el cine brasileño está recuperando su cultura, la cultura de cada lugar, de cada Estado. Hay filmes hechos en Curitiba, otros en Fortaleza, en diversos lugares que nos muestran un Brasil multifacético que hasta ahora estaba ausente, con un lenguaje que nos agrupa a todos. Y en esa diversidad está nuestra identidad. KL. Quatrillho, Canudos y Anahí nos muestran un cine volcado más hacia lo rural. Por otra parte, la TV también va hacia el interior. ¿Tiene algo que ver en todo esto la fuerza nacional que ha tomado el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, la organización político-social más grande del continente?GH. Así como las novelas descubrieron el lado rural y el interior del país, el cine también. El Movimiento Sin Tierra es un movimiento político-social de mucha fuerza. Nos demostró que el Brasil no está hecho sólo de capitales sino que hay otro país en el campo. La televisión los captó en seguida y trajo a la escena de sus novelas el interior. Usted ve El rey del ganado, que se está exhibiendo en Ecuador, y la ciudad principal es Ribeirao Preto, no Sao Paulo. Este tipo de movimientos como los Sin Tierra, que surgen en el interior y se posicionan en la gran ciudad, nos demuestran que el país va mucho más allá de las grandes urbes y que no debemos olvidarlo. ARACI: El Movimiento Sin Tierra, es el más fuerte, importante y organizado que se ha dado en muchos años. Es muy serio, y hay que tener mucho respeto cuando se hacen filmes sobre él. No es sólo tratar el tema, sino cómo tratarlo. Ese es el problema de la televisión que presenta al movimiento porque es una parte importante de la realidad actual del Brasil, pero se lava las manos, no se posiciona. La presencia Sin Tierra en la escena político-social brasileña hace que en el momento en que se proyectan filmes como Anahí, la gente vea reflejada la historia en la realidad. OEI. |
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