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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Noviembre 1998 |
Con Rafael Courtoisie
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"Si un libro no desacomoda no sirve" El poeta Rafael Courtoise cree que los países de América Latina tienen poca comunicación entre ellos y que aún están buscando el espejo en el cual reconocerse. Su último libro se llama "Vida de perro", y comenta que "hay mordidas de humanos mucho más dolorosas para el alma". |
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![]() Courtoisie cree que nuestro continente no está de moda ni siquiera para sus propios habitantes. |
Por Gustavo Laborde, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay. A sus 40 años, Rafael Courtoisie es considerado por muchos como el mejor escritor uruguayo de las últimas dos décadas. Formado en química, una profesión que nunca ejerció, se abocó al periodismo y a la poesía desde temprana edad. Luego de tener varios poemarios editados (el primero a los 20 años) incursionó en la narrativa y, posteriormente, en el ensayo. Premiado múltiples veces, fue en poesía donde obtuvo sus mayores éxitos. En el año 1991 obtuvo el primer premio en el concurso de poesía de la Revista "Plural", de México, por su libro "Textura", otorgado por un jurado presidido por Juan Gelman; y en 1996, para consolidar su prestigio, ganó con "Estado Sólido" el premio de la fundación Loewe, de España, dado por un jurado encabezado por el recientemente desaparecido Octavio Paz. |
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La literatura de Courtoisie es difícil de clasificar. Sus poemas se presentan muchas veces bajo la forma de la prosa y en su narrativa se destaca la cadencia poética de las palabras. Transita también por el discurso filosófico, el cual es interrumpido por la violencia cotidiana y acentuado por la mirada del científico que lleva dentro. La ternura y la violencia, lo racional y lo espontáneo, y la prosa y la poesía, se dan cita en una obra caracterizada por una escritura rica, diversa, múltiple. Además de escritor, es licenciado en Ciencias de la Comunicación y, sobre todo, viajero incansable. Son las tierras de América Latina sus rutas favoritas y sobre las que más ha reflexionado. "Me interesa, además de la realidad social de América Latina, su producción literaria contemporánea". El uruguayo cree que nuestro continente no está de moda ni siquiera para sus propios habitantes. "Durante el boom latinoamericano de los 60 se mantuvieron los vasos comunicantes abiertos. Ahora, en una época de autopistas informáticas, la paradoja es que están obstruidos", comenta. Atento al tiempo en el que vive, pero consciente de la tradición que los precede, el escritor encuentra puntos de coincidencia en este fin de siglo con el fin del siglo pasado, donde la creación literaria tuvo un gran énfasis en la poesía y en su transmisión oral. "Sucede lo mismo ahora, sobre todo en el norte de América del Sur, donde se realizan grandes recitales de poesía como los que se hacen en Colombia, Ecuador, Venezuela y, más al sur, en Rosario, Argentina. He tratado de recorrer buena parte de América Latina y creo que hay una excelente producción en el nivel poético." No sólo sus viajes lo han puesto en contacto con la escritura actual; su desempeño como jurado de concursos internacionales como el Colcultura de Colombia y el premio Onetti-Rulfo, lo han puesto en contacto con "obras que de otra manera no hubiera conocido". Y asegura que para esta tarea "trabajosa e ingrata" hay dos parámetros que por viejos no son menos vigentes: "buen gusto y sentido del humor". Courtoisie apela a una metáfora del mexicano Carlos Fuentes para referirse a la actual situación de América Latina. "La imagen del "espejo enterrado" se ajusta bien a la situación del continente. América Latina está buscando desenterrar ese espejo donde pueda reconocerse". Es en ese sentido que denuncia la gran dependencia en el gusto literario que tienen los latinoamericanos de las grandes megalópolis del norte. "He advertido que si la producción literaria no pasa por la triangulación con una gran ciudad como Madrid, París o Nueva York, esa producción no es legitimada en su lugar de origen. Quizá yo sea un caso particular, pero, ¿qué se conoce de Uruguay y de Paraguay? ¿Qué se conoce en Buenos Aires o México, son las otras dos megalópolis, del resto de América? Sólo aquello que viene legitimado del exterior. Creo que se cuentan con los dedos de las personas que conozcan el corpus latinoamericano contemporáneo. En los 60, el crítico uruguayo Angel Rama publicó en el semanario "Marcha" a García Márquez, antes que García Márquez fuera el monstruo de la literatura que es hoy. En esa época funcionaba una comunicación directa que ahora no hay. Los que hemos tenido la suerte de publicar en España conocemos los beneficios de la bendición de esa triangulación de la que hablo. Es un hecho que Latinoamérica no está de moda. El problema es que no está de moda para nosotros mismos. No nos creemos y, por lo tanto, no nos interesa leernos. Es como en el fútbol, empezamos a creer en un jugador una vez que juega en Europa. No me parece mal que juegue en Europa, pero se podría creer antes en él". Acaso por deformación profesional, Courtoisie opina que en la actualidad es en la poesía donde se está articulando de manera más acabada la reflexión sobre los grandes temas. "Es una teoría que vengo sosteniendo hace tiempo. Creo que ahora, en vez de ser el ensayo el ámbito natural para desarrollo del pensamiento, la poesía está ocupando ese lugar. Y lo está haciendo con más orden y con más rigor que los propios filósofos". El último libro de Rafael Courtoisie se llama "Vida de Perro". El libro desconcertó a los críticos por su estructura intrépida que se vincula con la novela, el ensayo y la poesía, y por la gran cuota de violencia que compone al relato. "La violencia es una línea temática presente en mí y en muchos otros que están escribiendo ahora. Mi impresión personal es que hay una cultura del malestar. Esta violencia ya no pertenece a aquella reivindicación social de un plano mayor, ahora es una violencia fragmentaria, personal. Y en cuanto a la estructura, busqué una estructura abierta, al estilo de las oratorias medievales. Creo que si un libro no desacomoda algo, no sirve." En su caso se cumple con alguna variante aquello de que el perro es el mejor amigo del hombre. "Siempre tuve perros. Tengo una excelente relación con ellos, aunque alguna mordedura me han dado. Pero quién no tiene mordeduras. Además, hay mordidas de perros mucho más inocuas que las que muchos humanos provocan en el alma". TEXTOS DE COURTOISIE El ojo del dragón. El pastor se acercó a la hoguera donde la noche anterior habían quemado a la bruja. De entre las cenizas todavía tibias rescató un hueso largo, ennegrecido, que luego ahuecaría con paciencia para poder soplar por él y sacar música. Cada vez que salía melodía del agujero del hueso, un monasterio, en algún lugar del mundo, se incendiaba. Cada vez que el instrumento del músico sonaba, una monja cedía a la tentación. Era un fuego dulce, que miraba desde lejos la apariencia de las cosas y las convertía a su danza, crepitando. La boda de los espejos. Durmieron tres días y tres noches con el agua al cuello, sangrando. Midieron el tiempo por la forma en que se les arrugaba la piel, por la debilidad creciente de las manos, que ya no podía sostenerlos. Entonces se ahogaron en sus imágenes hasta ser otros y pidieron saber el gusto de aquel líquido que los había sepultado y que seguía librando vapor espeso y cóncavo, ahora con olor a ellos, vaciado por la continuidad de las cosas en la superficie, sin movimiento. La forma. En la forma hay una pregunta sin contestación. El contenido, que podría ser el primer gesto, el primer paso hacia la respuesta, no es más que silencio condensado. En la forma del mundo hay una contestación insuficiente a una pregunta absoluta: el caracol, con su biología untuosa, no termina de llenar jamás el espiral que lo endurece. Si el espiral calcáreo es la pregunta, la forma primordial, el cuerpo laxo de la respiración lo pone en duda, el cuerpo gris del caracol en sus adentros. La medusa, por su parte, carece de explicación, al igual que la vida. Resistencia de los materiales. La derrota es una piedra, en cuyo centro está la posibilidad de vencer. En la dureza de la derrota hay lascas, trozos microscópicos del mineral de la victoria. OEI. |
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