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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Noviembre 1998 |
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Ciudad cubana nació francesa por decisión de España |
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![]() La ciudad de Cienfuegos, en el sur y hacia el centro del territorio de Cuba, nació francesa por decisión de la Corona española. |
Por Alexis Schlachter, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana, Cuba. Como todo en el Caribe turbulento de siglos pasados, esta insólita historia forma parte de una página novelesca en Iberoamérica. La ciudad de Cienfuegos, en el sur y hacia el centro del territorio de Cuba, nació francesa por decisión de la Corona española. Parece un contrasentido. Pero existieron fuertes razones. Sigue el hilo de Ariadna. Los primeros pobladores europeos de Cuba llegaron buscando oro , pero, doscientos años después, ese metal dorado y añorado seguía sin aparecer. Paralelamente, el oro rojo - como se conoce a la ganadería en el país - se convirtió junto con el café, el tabaco y el azúcar en pródiga fuente de riqueza capaz de provocar la ambición de los piratas de la zona caribeña. Desembarcaban por las costas más desguarnecidas de Cuba para robar el ganado, practicar el contrabando, secuestrar a los vecinos más ricos de la zona sur del país y, luego, exigir fuerte rescate. Había que detener aquel caos. Mucha, pero mucha debió ser la riqueza acumulada en la comarca de la que sería más tarde la ciudad de Cienfuegos, cuando la Corona española decidió la construcción del portentoso Castillo de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua, a la entrada de la Bahía. |
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Hacia 1817, con el terror provocado por la insurrección de esclavos en la vecina Haití, la poderosa aristocracia criolla vio con creciente temor el sostenido aumento de la población negra y esclava en toda Cuba. Surgió la fórmula salvadora con el llamamiento a fomentar la población blanca a toda costa. En tal contexto histórico aparece en este relato el señor don Luis de Clouet y Piettre, hijo de inmigrantes franceses de Burdeos, nacido en Nueva Orleans, Louissiana pero, a la sazón, coronel de los Reales Ejércitos Hispánicos. Este caballero, de origen francés, al servicio de España, prestó atención a la decisión de la Corona de aumentar la población blanca en la Isla, y logró entusiasmar a un amplio grupo de soñadores dispuestos a la aventura en la lejana Cuba. Desde Francia, pero con beneplácito oficial hispano, partieron un día rumbo a la Bahía de Jagua, sastres, carpinteros, zapateros, panaderos, herreros y de mil oficios más. Llegaron en 1819 a costa cubana y el 22 de abril del mismo año quedó fundada la colonia española-francesa de Fernandina de Jagua, en la margen oriental de la Bahía, a unos 7 km. de su entrada. Para 1830, aquella villa donde se hablaba mayoritariamente el francés y escasamente el castellano, cambió de nombre. Fue una hábil jugada de sus moradores franceses porque, en definitiva, estaban dentro de territorio hispano y decidieron bautizar a la villa con el apellido del entonces gobernador general de Cuba, don José Cienfuegos. Era una forma sutil de congraciarse con las autoridades. Así nació la única ciudad cubano-francesa fundada como tal por decisión de la Corona de España. Algo único en la historia de Iberoamérica. OEI. |
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