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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Noviembre 1998 |
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Inician guerra biológica contra infestación de ratones Desde siempre, el hombre tuvo que compartir sus alimentos con todo tipo de animales, muchos de los cuales, no sólo no agradecían por ese privilegio, sino que, en retribución, le dejaban sus despensas vacías o, lo que es peor, a cambio le creaban verdaderas epidemias que diezmaban poblaciones. |
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Se calcula que en la ciudad de La Paz se ha desarrollado una
población de roedores que va de 10 a 12 por cada habitante
humano. |
Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia. El problema de la infestación de diversos animales en los centros de producción continúa siendo eso, un problema. Sin embargo, sus consecuencias son cada vez más alarmantes, y aunque ya se han desarrollado defensas contra gran parte de las epidemias que causaban gran mortandad, éstas continúan amenazando lugares donde la pobreza y las condiciones ambientales no permiten la presencia de la ciencia en forma efectiva. |
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Los alimentos siguen amenazados en los campos donde las condiciones de preservación contra plagas son, como en muchas partes de Bolivia, poco menos que desconocidas y, por tanto, vulnerables a la propagación de plagas de insectos, hongos o, finalmente, vertebrados que, debido a las condiciones, se extienden hasta destruir la producción de vastos campos. En artículos anteriores se han ponderado las condiciones especialmente benéficas que tienen poblaciones del altiplano boliviano que, ya sea por las bajas temperaturas o por la elevada altitud con relación al nivel del mar, impiden la propagación de parásitos y, por tanto, de enfermedades endémicas, como ocurre en lugares más bajos y cálidos, pero, igualmente, pobres del mismo país. Pese a esas condiciones ideales que han impedido verdaderas catástrofes, especialmente en la producción agropecuaria, el hombre del altiplano ha luchado permanentemente con los pocos medios a su alcance contra depredadores muchas veces invisibles que, venciendo las adversidades climáticas, han logrado perforar las defensas naturales y causar serios daños en la producción de alimentos. LAS CIUDADES Las ciudades no son, en apariencia, el campo ideal para el desarrollo de plagas o la infestación de magnitud que ponga en peligro la producción, pero en realidad lo son, pues el hombre, en forma consciente o no, contribuye a la propagación de parásitos a los que, en forma involuntaria, alimenta, fomentando su desarrollo y poniendo en peligro su propia salud. EL RATÓN Desde siempre, también, el ratón es el roedor que más cerca ha vivido del hombre, en unos lugares más que en otros, y ha sido la causa de la propagación de enfermedades que han diezmado poblaciones en todo el mundo. Muchas historias se han contado en relación con este pequeño animalito que se alimenta de los desperdicios dejados por el hombre y acumulados en los basurales, manejados sin las debidas medidas de seguridad. Allí, en esos lugares, es donde el ratón o la rata (aunque este último es menos difundido en estas ciudades) se desarrolla con casi total impunidad, paseando su secuela de males como la diseminación de pestes, salmonellas o el peligroso Anta. Es precisamente en los centros de distribución de alimentos que existen en toda la ciudad y cuyas condiciones de higiene no son las ideales, además de los hospitales y otros lugares, donde en los últimos años se han desarrollado verdaderas plagas de estos roedores, poniendo en riesgo a una población que, por las condiciones antes señaladas, no está acostumbrada a tomar las precauciones del caso para evitar males mayores. Se calcula que en la ciudad de La Paz se ha desarrollado una población de roedores que va de 10 a 12 por cada habitante humano. Si tomamos en cuenta que la población de la ciudad es de aproximadamente 2 millones de personas, entonces estamos hablando de 20 a 24 millones de ratones que existen en la ciudad. A esto se suma una muy especial reducción de la población de gatos, su principal depredador, por causas aún no conocidas, lo que ha contribuido a la explosión demográfica de ratones. A tiempo, este problema preocupa a las autoridades municipales que han comenzado a asesorarse sobre las mejores fórmulas para eliminar esta alarmante infestación que, si bien aún no es tan notoria a simple vista, puede convertirse en un serio dolor de cabeza y en algo más en muy poco tiempo. EL FLAUTISTA DE HAMELÍN El Flautista de Hamelín esta vez llegó de Cuba, donde con mucho éxito se han desarrollado armas para combatir efectivamente este mal. Estudiadas las alternativas, se ha optado por iniciar la guerra con un producto desarrollado en la isla que, bajo el nombre de Biorrat, pretende convertirse en la solución del problema. PROPIEDADES Técnicos de la Unidad de Emergencia Sanitaria de La Paz, a cargo del manejo de este producto, han comenzado a detectar los lugares adecuados para desarrollar esta guerra biológica que busca eliminar los riesgos a la salud de la población paceña, para lo cual han diseñado una estrategia que cuenta con el concurso de los habitantes. El Biorrat tiene muchas propiedades que lo convierten en el arma ideal para desarrollar esta lucha a gran escala, pues el producto, que tiene un fuerte olor a queso, es en realidad un veneno formado por la concentración de salmonella patógena con hepatomegalia y esplenomegal que enferma y mata al ratón que lo ingiere. Pero no sólo eso, sino que la comunidad que convive con este roedor, infectada esta vez por el hombre, contagia la enfermedad y, a la vez, desarrolla los mismos síntomas hasta que se forma una verdadera epidemia que destruye al grupo. Son varias las ventajas de este producto, pues no representa un peligro para el ser humano, ni siquiera para otros animales domésticos, además, es biodegradable, con lo cual se pierde cualquier riesgo de acción colateral. Autoridades de la Organización Mundial de la Salud, que recomendaron la utilización de este producto, han hecho conocer que los resultados logrados en países como Vietnam, Nicaragua, Costa Rica y más recientemente Perú y Ecuador, lograron una efectividad del 99 por ciento. Dependiendo de los resultados que se obtengan en La Paz en esta lucha desigual, la fórmula podría ser trasladada a otros lugares más cálidos que soportan también grandes infestaciones de ratones, algunas de las cuales, como hace un par de décadas, causaron gran mortandad en la región del oriente boliviano. La lucha a muerte contra el ratón ha sido declarada en Bolivia. OEI. |
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