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Para la Educación,
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Servicio Informativo Iberoamericano
Noviembre 1998

Escuelas rurales

La Alternancia, una experiencia que hace escuela

"Podemos conocer lo real porque es obra nuestra" Giovanni Battista Vico

Diversos factores internos y externos a la realidad del campo lo han transformado en las últimas décadas. Cuestiones de índole económico y político produjeron el decrecimiento del trabajo rural y la tendencia a su despoblamiento. Es imposible, entonces, dejar de pensar qué tipo de consecuencias y tensiones se presentan para las familias de las regiones rurales de la Argentina y cómo influye en el ámbito educativo. La aparición del libro "Haciendo escuela. Alternancia, trabajo y desarrollo rural", puso un asterisco en este tema, y plantea potenciar y enriquecer la pedagogía de la alternancia para producir acciones tendientes a resolver el problema de forma práctica y brindar igualdad de oportunidades a partir del conocimiento. Gerardo Bacalini, quien colaboró especialmente en la elaboración del libro y uno de los fundadores de este sistema en el país, nos cuenta los comienzos de la alternancia, su desarrollo y utilidades.



 La pedagogía de Alternancia nace en la comuna rural de Serignac Peboudou, en Francia, antes de la Segunda Guerra Mundial, precisamente entre 1935 y 1937.

Por Alí Mustafá, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Buenos Aires, Argentina.

Desde hace treinta años, en la Argentina se está desarrollando una experiencia de educación rural denominada Alternancia. En ella, padres, docentes, alumnos y toda comunidad rural comparten los componentes metodológicos y pedagógicos, permitiendo que todos intervengan como protagonistas activos en el proceso educativo.

Se plantea dentro de una dinámica establecida por el propio campesinado a fin de responder a sus necesidades, mejorando en forma sostenible su calidad de vida a través de proyectos integrados a la producción.

La reciente publicación del libro "Haciendo escuela. Alternacia, trabajo y desarrollo rural" viene a presentar las experiencias y los principios pedagógicos de este modelo, los cuales están orientados a crear un equilibrio permanente entre práctica y teoría, entre el saber popular y el saber científico, en función del desarrollo local.



"El objetivo de la Alternancia apunta básicamente a defender los propios valores de la comunidad rural. También, tiende a fortalecer y desarrollar la construcción de redes sociales que les permitan promover el intercambio y la solidaridad" dice Gerardo Bacalini, asesor del Plan Social Educativo de la Nación.

La pedagogía de Alternancia nace en la comuna rural de Serignac Peboudou, en Francia, antes de la Segunda Guerra Mundial, precisamente entre 1935 y 1937. Allí, un pequeño grupo de campesinos junto a un sacerdote reflexionaban acerca de la educación que querían para sus hijos.

Uno de los temas que planteó un campesino fue que su hijo no estaba dispuesto a dejar a su familia en el campo para trasladarse a una ciudad a fin de continuar con sus estudios de bachillerato. Al problema se sumaba que necesitaban a los hijos mucho tiempo en el año para las tareas del campo, y de no resolverse a tiempo, iban a tener que soportar la migración y el desarraigo.

El sacerdote Granereau, resolvió el problema creando una escuela en la que los alumnos pasaran una temporada en ella y otra con la familia. Ambos momentos se constituirían en espacios de formación. "Seguramente no advertían la profundidad pedagógica ni metodológica con la que las escuelas de alternancia se proyectarían -dice Bacalini-. "Lo importante es rescatar que estos actores fundacionales entendieron la importancia que significaba que sus hijos ampliaran sus conocimientos, que conociesen el porqué de las cosas cotidianas, debido a que es muy valioso educar en los valores y la cultura del mundo rural".

La expansión de las escuelas de alternancia en Francia, llamadas también Maisons Familiales Rurales, se produjo en corto tiempo. Hoy en día existen 500 establecimientos que albergan alrededor de 33 mil alumnos.

Es fácil descifrar a través de esta experiencia que la comunidad civil francesa ocupó el lugar que le correspondía y el Estado lo permitió.

La alternancia, entonces, se transformó en poco tiempo en un proyecto. El campo se sintió contenido por ella porque en gran medida atendía a sus intereses y necesidades.

En el campo argentino

A finales de 1968, Jean Charpentier, un funcionario de la Unión Nationale des Maisons Familiales de Francia, expone sobre esta pedagogía en el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia de Santa Fe.

Del evento surge una pasantía, de la que participó Gerardo Bacalini junto con el ingeniero Oscar Alloatti. "Vimos que podíamos adoptar este sistema a nuestra realidad", dice Bacalini, que en ese entonces era director de una escuela agrotécnica.

Los 70 eran años activos; movimientos cooperativistas, juventud ruralista activa, militancia política y una iglesia abierta y comprometida con el trabajo social, hacían que el terreno para la iniciativa de Alternancia encontrara elementos que la potenciaban. "Fue impactante. Quizá el ámbito era apropiado, pero creo que la comunidad rural del norte santafesino, más que comprender los postulados de la alternancia, construyó un proyecto a partir de las necesidades reales y sentidas", dice Bacalini.

Lo cierto es que los productores de Santa Fe compartían esencialmente las mismas inquietudes que aquellos campesinos de Francia de la década del 30: qué tipo de educación darle a los chicos para que no migren y no experimenten el dolor del desarraigo.

Bacalini recuerda haberse asombrado con la comprensión y la misma apropiación rápida del proyecto por parte de esa gente. Ilustra la experiencia con una frase de J. P. Sartre, que dice que "la historia es transparente a los hombres porque son ellos quienes la hacen".

En qué consiste el proyecto pedagógico

La Argentina siempre se caracterizó como un país agrícola- ganadero. Recordada es la frase "granero del mundo", acuñada en épocas de vacas gordas. Hoy, otros actores, otras producciones y otras situaciones económico-sociales indican que el universo rural sea diametralmente distinto al de antaño. Por lo tanto, la pedagogía de Alternancia se encuentra en la obligación de adaptarse rápidamente a la realidad mediante nuevos métodos e instrumentos de aprendizaje.

La alternancia -dice Bacalini- podemos definirla como una redefinición de sus principios y de su protagonismo con nuevas herramientas.

Sin embargo, con ello solo no es suficiente -continúa-, hay que aggiornar el proceso educativo a esas circunstancias, y esto es muy factible dado que la transformación educativa ayuda a ello.

En 1990 se elaboró el plan de estudios en vigencia que integró en la participación a padres, alumnos y docentes. El régimen consiste en una semana de estadía en la escuela y dos semanas en la casa del alumno, con la asistencia permanente de los educadores.

Actualmente, la Ley Federal de Educación deja explícito en varios artículos, y en especial el 17, su respaldo a la alternancia, en tanto que en la provincia de Buenos Aires contiene una normativa especial. Por otra parte, una resolución del Ministerio de Educación, también le da a la pedagogía de Alternancia un marco de contención muy fuerte y estimulante.

La estructura del actual plan de estudios, que comparten alrededor de 60 escuelas con unos 6.000 alumnos, contiene las diferentes materias en las áreas de comunicación, ciencias sociales, exactas y naturales y el área optativa rural. En esta última, la escuela propone asignaturas que resulten adecuadas al medio en que se desarrolla la experiencia.

En síntesis, y para fundamentar con mayor profundidad este proceso que muchas veces es tomado a la ligera por los especialistas y teóricos que descreen del valor de la creación de espacios participativos auténticos para las comunidades, Bacalini toma una frase de Schumacher que dice: ".... Cuando una cosa es inteligible se tiene un sentimiento de participación; cuando no es inteligible se tiene un sentimiento de enajenación".

Algunos datos de interés

Escuelas de Alternancia en la Argentina

* Dos tercios del alumnado es de residencia rural y un tercio urbana.

* El 40 % proviene de familias de productores agropecuarios. Casi la mitad de los hogares de productores que mandan sus chicos a estas escuelas hacen agricultura.

* Un 20 % de las familias donde el autoconsumo es un componente importante.

* El 20 % de los padres pasó por una institución educativa de nivel medio, por lo que la difusión de Alternancia puede constituirse en un hito para la educación rural. OEI.

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