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la Ciencia
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Servicio Informativo Iberoamericano
Octubre 1998

GRANDES BENEFICIOS SOCIALES DEJAN EN BOLIVIA LOS FESTIVALES DE CULTURA

La población boliviana se está beneficiando en forma sistemática de los aportes que generan los festivales de cultura realizados periódicamente en el país y que capitalizan, a su vez, beneficios para la preservación y rescate de los valores culturales.


Uno de los muchos conciertos realizados en el marco del Festival Internacional de Música Barroca que se realizó en la ciudad de Santa Cruz de La Sierra y en las Misiones Jesuíticas de Chiquitos. Foto: Javier Romero.

Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia.

Desde hace varios años, y en forma regular, se realizan en diferentes ciudades bolivianas festivales de tipo cultural que paulatinamente despiertan un creciente interés, tanto por parte de artistas de diferentes disciplinas, como del público amante de estas expresiones y la población en general.


Como consecuencia de la secuela que deja este tipo de reuniones culturales, también han surgido analistas que tratan de explicar estos fenómenos a través de artículos especializados.

Una revista señala que en ese tipo de eventos, que tiene el nivel de festivales, se produce una intensa actividad que rescata valiosos elementos culturales, del pasado o del presente, los reafirma y arraiga, los desarrolla, los enriquece y, además, los proyecta, produciendo un efecto muy positivo en el campo de la interculturalidad.

Pero, además, los festivales culturales descubren y dan a conocer nuevos valores y otros que, o resultaban poco conocidos o se encontraban en riesgo de perderse en el olvido o la indiferencia. De estos encuentros surgen jóvenes creadores de las diversas manifestaciones culturales, grupos que merecen apoyo, composiciones llamadas a destacarse y que no se hubieran manifestado si no es por este tipo de demostraciones culturales.

Por otra parte, grandes sectores de la sociedad descubren o redescubren en estos festivales elementos artísticos que constituyen parte del patrimonio de los pueblos, con lo cual se agranda el ámbito de la vida cultural, se afirma la identidad y se fomenta el conocimiento y el goce de las manifestaciones diversas de la riqueza espiritual, tanto a nivel de los individuos, como de las colectividades.

Regiones beneficiadas

Por otra parte, se afirma que la región donde se realiza un determinado festival es la principal beneficiaria del mismo, pues allí se dan con mayor intensidad los elementos de revalorización e identidad.

En el campo internacional, los festivales que se realizan en Bolivia o aquellos a los que artistas bolivianos acuden en el exterior, resultan un eficaz y fecundo medio para darse a conocer, con todo lo que ello significa, es decir, con el aprecio y la admiración que producen las diferentes manifestaciones culturales y con las corrientes turísticas que devienen de esta atracción.

Festival de música barroca

Así, el Festival Internacional de Música Barroca que se realiza cada dos años en la ciudad de Santa Cruz y en los ex asentamientos jesuíticos de Concepción, San Javier, San Ignacio de Velasco, San Ignacio de Moxos, San José y otras Misiones, ha proyectado el nombre de Bolivia y la calidad de su música a los sitiales más importantes de la música universal. Pero no sólo por esa belleza y calidad, sino por la forma tan ingeniosa y por el celo con que fue conservada a través de los siglos.

Ha traído, a la vez, artistas de los más diversos países que han apreciado -y que difunden- elementos de esta riqueza cultural. El segundo festival, realizado en 1998, recogió frutos del primero y amplió sus ámbitos con indudable beneficio para la cultura boliviana en medio de un éxito digno de destacarse.

Sin embargo, todo este éxito no es del todo positivo, pues el musicólogo Carlos Seoane considera que dentro del medio de los investigadores de la música colonial de América, el repertorio boliviano es el más accesible. "Es una tradición de larga data de las personas a cargo de la conservación de las colecciones, la de poner esos fondos a disposición de los musicólogos; el mal entendido celo, vigente en otros países del continente, ha conducido al deterioro irremisible de las colecciones y hasta la desaparición completa de algunas de ellas".

Por otra parte, señala que nuestro mundo del pasado colonial, vislumbrado a través de la pintura, la escultura o la arquitectura, ahora cobra vida con la música, tal vez la más humana de las artes que por su intangibilidad llega directamente al corazón del espectador oyente.

Otros festivales

Las ciudades de Potosí y Sucre son también sede de otros festivales culturales de carácter internacional, son otra instancia de importante significación.

Estos festivales, de los cuales ya se han realizado varias versiones, tienen la particularidad de reunir, en medio mes, una variedad increíble de manifestaciones artísticas y culturales en general, con un creciente interés y mayor alcance y éxito. Los artistas nacionales tienen la oportunidad de presentar su arte y difundirlo a un público que acude desde diversos puntos del territorio nacional. Pero también tienen la oportunidad de compartir escenarios con artistas de otras latitudes y capturar valiosas experiencias.

Para fines de este año se tiene prevista una nueva versión de este festival que, en el caso de Sucre, está enmarcado dentro de las importantes actividades de la Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana que la capital realiza en 1998.

Tampoco queda mucho para la realización de una diversidad de actividades culturales que tendrán como sede la ciudad de La Paz que, en 1999, se apresta a asumir su condición de Capital Iberoamericana de la Cultura, con todo el bagaje de beneficios y satisfacciones que ello implica

Mayor apoyo

Los especialistas consideran que no es posible referirse a estos encuentros culturales sin tocar el grave problema del financiamiento, tanto si se trata de los gobiernos locales como del gobierno nacional, contribuciones que casi siempre resultan insuficientes. Señalan que es imperioso comprometer más y más a la iniciativa privada en las acciones de fomento a la cultura, en cuanto a que, con ello, se aporta a la solución de necesidades sociales imprescindibles de atender.

Debe tomarse en cuenta -dicen- que los desembolsos en favor de la cultura no tienen que entenderse como un gasto superfluo o prescindible, sino que constituyen una inversión social tan importante como la que el Estado y los particulares realizan en los campos de la educación, la salud u otros rubros. OEI.

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