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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Septiembre 1998 |
Inadecuada relación entre el hombre y la tierra
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EROSIÓN AFECTA A GRAN PARTE DEL TERRITORIO BOLIVIANO El estado de desertificación de las tierras en todo el mundo ha venido inquietando también a las autoridades bolivianas que, según últimos estudios, han determinado que el proceso de erosión de este territorio tiene un importante e inquietante avance que pone en peligro el futuro de la agricultura y, por lo tanto, la estabilidad de miles de familias que viven de ella. |
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![]() Los efectos de la erosión han inhabilitado grandes extensiones del territorio boliviano. En la gráfica, parte de esa erosión en una montaña del Sur de la ciudad de la Paz. |
Por Fernando Escóbar Salas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia. . Más del 60 por ciento del territorio boliviano afronta un proceso de erosión, según datos estadísticos recientes dados a conocer por las autoridades de la Superintendencia Agraria, que controla los factores relacionados con la producción agropecuaria boliviana, entre ellos, el estado de los suelos y sus condiciones para el rendimiento agropecuario. |
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Los estudios realizados por científicos del área revelan como las causas más importantes de este proceso erosivo en el país la expansión de la frontera agrícola, el sobrepastoreo, uso inadecuado de sistemas de riego y drenaje, la compactación de suelos y el uso agropecuario que no considera la aptitud de la tierra. A estos factores se suman otros dos que tienen también gran importancia: la deforestación irracional y la salinización de suelos. Todo esto es producto de la inseguridad jurídica en la tenencia de la tierra que llevó a un proceso desordenado y salvaje de apropiación y expropiación de tierras. "La degradación de la tierra, en consecuencia, no es sólo un fenómeno físico sino también un problema social y económico, señala el informe oficial. Por otra parte, es sabido que mientras más pobre es la capacidad productiva de la tierra, menos son las posibilidades de desarrollo y progreso para el sector campesino o agricultor; al contrario, sus condiciones de pobreza tienden a agudizarse y, en consecuencia, la degradación de tierras afecta a la población, influyendo en los índices de pobreza. La pérdida de la capacidad productiva de la tierra surge fundamentalmente de una inadecuada relación entre la tierra y el hombre, debido a que éste extrae de aquella, directa o indirectamente, todos los alimentos que consume y gran parte de los materiales que usa para su protección y abrigo. La tierra está en peligro Según datos estadísticos, el territorio boliviano es de 1´098.660 km2, de cuyo total, el 62 por ciento sufre, en alguna medida, problemas de erosión. El 25 por ciento de ese total está afectado seriamente y tiene una catalogación de la erosión fuerte o muy grave, lo que equivale a decir que más de 275.000 kilómetros cuadrados tienen una fuerte degradación y no son aptos para ningún tipo de producción agropecuaria. El sur de la república es el más afectado con este fenómeno. Sin embargo, sólo dos de los nueve departamentos en que está dividido políticamente el territorio se ha salvado de algún grado de erosión. Medidas nacionales Ante este desolador panorama, que afecta a gran parte del territorio nacional, el Estado nacional ha definido la necesidad de aplicar políticas de uso y gestión de la tierra para combatir los efectos de la degradación y posibilitar su uso racional y recuperación. Según sus propias características, la tierra debe ser utilizada ya sea en el cultivo de determinadas especies o en el pastoreo, según su aptitud para esos usos. Asimismo, se hace necesario el establecimiento de normas que, si bien están en vigencia, no son aplicadas en todo su rigor para el control de la deforestación de grandes extensiones con la finalidad de habilitar áreas al cultivo de, por ejemplo, soya, oleaginosas y otras especies agroindustriales que afectan la estabilidad de las tierras provocando su pronta erosión y su inhabilitación para la producción. La expansión de la frontera agrícola sobre las tierras forestales ha sido, hasta ahora, justificada, en tanto la mayor parte de la agricultura mecanizada se encuentra en expansión sobre áreas con una buena fertilidad y adecuada precipitación. Sin embargo, también se han habilitado áreas que se encuentran fuera de esa frontera que ha sido declarada apta para la agricultura intensiva sobre suelos más frágiles y bajo condiciones climáticas menos favorables para la producción agrícola. Por otra parte, las empresas madereras son las responsables de la mayor parte de la degradación de las tierras forestales, aunque se conoce poco sobre la magnitud de los impactos provocados por el sector de los pequeños madereros informales. Esa degradación forestal ha crecido fuertemente por la influencia de las políticas económicas y, particularmente, por la devaluación y los incentivos a las exportaciones que otorga el Estado, y que ahora deben revisarse para evitar mayores daños a los suelos y a la naturaleza. OEI. |
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