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Noviembre 1999

Perú

Algarrobo, el superárbol del desierto peruano

La Universidad de Piura emprendió un ambicioso plan de reforestación de 100.000 hectáreas que incluye la modificación de la metodología de siembra a partir de la clonación, iniciando así el primer experimento de reproducción exacta de especímenes de algarrobo en el mundo.

Un algarrobo es capaz de crecer en el desierto, por lo que su uso en reforestación es conveniente.
Fotografía Claudia Bayona-OEI

Por Claudia Bayona, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI. Lima (Perú).-

Científicos de la Universidad de Piura (UDEP) están realizando un ambicioso proyecto de reforestación de bosques secos de algarrobo en el norte del país, un árbol del desierto que a pesar de contener componentes altamente nutritivos y medicinales es utilizado básicamente como carbón de leña. La experiencia comenzó con la recuperación de 80 hectáreas de algarrobos y la creación de agroindustrias.

Los resultados iniciales han sido tan promisorios que se ha emprendido un ambicioso plan de reforestación de 100.000 hectáreas y, con el objetivo de contar con semillas de óptima calidad, se esta experimentando en un proceso de clonación que espera rendir frutos pronto.

La clonación

La Universidad de Piura decidió buscar apoyo de la cooperación internacional para iniciar este ambicioso plan de reforestación que incluye la modificación de la metodología de siembra a partir de la clonación. Se trata del primer experimento de reproducción exacta de especímenes de algarrobo en el mundo, para lo cual se cuenta con el apoyo de la Comunidad Europea.

Los primeros 200 ejemplares ya han sido clonados y están creciendo con normalidad en el invernadero de la Universidad de Piura. Se escogieron siete plantas-madre entre los casi dos mil árboles del bosque del campus universitario, que cuentan con las mejores características de producción de fruto, precocidad, calidad de madera, entre otros.

De las plantas madre se sacaron estacas que fueron injertadas en las 200 plantas que crecieron de semillas de algarrobo de alto grado de germinación previamente tratadas en los laboratorios de la UDEP. Con las plantas logradas se repetirá el proceso, es decir, nuevas estacas para un número de 1000 injertos que permitirán contar con plantas clonadas para cubrir 100 hectáreas de bosques que en un plazo de cuatro años producirán algarrobales de primera calidad.

De tener éxito el proyecto emprendido, la recompensa para el Perú sería doble. Por un lado, se reforestaría un desierto, antes uno de los bosques más grandes del país, lo que traería enormes beneficios para la calidad de vida, la producción de la zona y el clima. Por otra parte, la industria del algarrobo, hoy artesanal y sin ningún esfuerzo técnico por aumentar sus rendimientos, puede cobrar una importancia económica de primer orden para la región.

Presentación del algarrobo

El algarrobo es un árbol longevo, que pertenece a la familia al orden de las leguminosas. Cuenta con una gran capacidad para vivir en el desierto debido a su habilidad para captar nitrógeno y agua por sus largas raíces. Su tronco retorcido alcanza hasta 18 metros de altura y 2 metros de diámetro, con largas ramas flexibles, algunas de ellas espinosas. Dos veces al año da flores como espigas de un amarillo pálido. Entre diciembre y marzo es su principal frutificación, pero vuelve a dar fruto entre junio y julio, aunque en menor cantidad.

El fruto es una legumbre o vaina, que tiene entre 16 y 30 centímetros de largo por algo más de 1.5 cm. de ancho y 8 mm. de espesor. En promedio cada vaina pesa unos 12 gramos y consiste de tres componentes principales, que son la vaina exterior, la pulpa y las semillas, Estas están encerradas dentro de una cáscara difícil de abrir y en promedio hay 25 por cada vaina. Todos los componentes del fruto del algarrobo tienen uso. Se calcula que cada árbol rinde unos 40 kilos de fruto por año, con un promedio de 70 árboles por hectárea.

A pesar que el algarrobo proporciona la mayor fuente de nitrógeno en las zonas áridas y que a los diversos componentes de su fruto se le atribuye propiedades nutritivas y medicinales, por la variedad de aminoácidos, vitaminas (principalmente C y E) y minerales (potasio) que contiene, además de su alto contenido de azúcar (sacarosa), anualmente son depredadas unas 10 mil hectáreas de bosques, que son destinadas básicamente para carbón de leña. Más del 50% del fruto se pierde en el campo, un 15% se consume como alimento para ganado y el 35% restante va a los mayoristas que lo venden para diversos usos. Entre estos está el alimento balanceado para animales; una pequeña parte se utiliza en la preparación del jarabe del algarrobina, conocido por los cócteles, bebidas y algunos dulces que se preparan artesanalmente.

Producción de harina y café

Sabiendo que la única manera de hacer respetar el árbol y lograr la reforestación, es dándole al fruto un valor mayor del que tiene el árbol talado usado como leña, a principios de los años 80 la UDEP comienza el trabajo de recuperación con un largo estudio para encontrar aplicaciones industriales a la algarroba que culminaron en la obtención de harina de algarroba, sucedáneos de café, alcohol, polvo soluble instantáneo y fibras dietéticas.

Por su sabor, contenido de azúcar y color, la pulpa se presta para hacer harina, con la cual se produce pan dulce y bizcochos de muy agradable sabor. La misma harina puede ser usada como ingrediente complementario de alimentos, como postres y helados. Otro de los usos es un polvo soluble que produce una bebida similar a la cocoa, que se puede mezclar con cereales y con cocoa, añadiéndoles propiedades nutritivas y un sabor especial.

El sustituto de café se consiguió a partir de un proceso de tostado de la algarroba sobre la base de información obtenida del Brasil, un producto que además de no contener cafeína, resulta mucho más barato que el café. Por medio de la fermentación con una levadura de cerveza, se obtuvo un alcohol etílico de alta calidad. Como resultado de esta fermentación, la harina de pulpa atacada de micro-organismos incrementó su contenido proteínico de 8 a 12.4%.

Por último, la cáscara dura y fibrosa de la semilla ha sido analizada y muestra tener polisacáridos de celulosa en un 40.5%, de la que se podría obtener jarabes por procesos enzimáticos o hidrólisis ácida.

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