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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Noviembre 1999 |
España
Sería conveniente construir una gran fábrica solar en uno de los países más soleados de Europa, pero que curiosamente cuenta con menos proyectos para el aprovechamiento de esta energía natural.
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| Este podría
ser el panorama cotidiano de los edificios españoles que
aprovechan la energía solar. Fotografía Esther Fonseca-OEI |
Por Esther Fonseca, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid (España).-
Los tejados de los edificios de viviendas, escuelas e instituciones, en vez de albergar antenas de televisión, parabólicas, improvisados nidos de aves de paso y hasta gatos, podrían tener los dispositivos necesarios para ser productores de energía fotovoltaica, si el gobierno español y las compañías eléctricas se ponen de acuerdo y establecen las directrices de una normativa específica que facilite la conexión a la red de los tejados solares.
Así podría surgir un mercado solar en España y las empresas se plantearían construir una gran fábrica solar en uno de los países más soleados de Europa, pero que curiosamente cuenta con menos proyectos para el aprovechamiento de esta energía natural.
Recientemente la firma consultora de negocios KPMG presentó el informe "Energía Solar: de eterna promesa a alternativa competitiva", en el cual destaca que la energía solar en España podría llegar a ser, a corto plazo, competitiva con la electricidad convencional.
El estudio calcula que "una fábrica solar fotovoltaica que produzca 5 millones de paneles solares al año (equivalente a 500 mil hogares, cada uno con un sistema de un kilovatio) podría reducir el coste de la energía solar a la cuarta parte, haciendo su precio competitivo para los consumidores domésticos con la electricidad producida con fuentes convencionales. Un mercado para este nivel de producción de paneles solares equivaldría a menos de 2% de la superficie neta disponible para uso de energía solar en los edificios existentes en España". Esta es una alternativa que contribuiría notablemente en la disminución de emisiones de CO2 (gas carbónico), uno de los principales gases que están produciendo el llamado "efecto invernadero" y afectan notablemente el cambio climático que se está percibiendo diariamente y que ha hecho que la temperatura media mundial en el año 1997 haya sido la mayor en los últimos 600 años, contribuyendo así a una situación que cotidiamente reflejan los informes de científicos y se conoce a través de los medios de comunicación cuando afirman que debido al calentamiento global se están fundiendo los hielos de la Antártida, del Artico y los glaciares de todo el mundo; al tiempo que está subiendo notablemente el nivel del mar; proliferan huracanes e inundaciones; se intensifican olas de calor y sequía, además de propagarse enfermedades tropicales.
Precisamente a través del Protocolo de Kioto, que se firmó en diciembre de 1997, todos los gobiernos del mundo estuvieron de acuerdo en la gravedad del problema y establecieron que todos los países llamados desarrollados debían reducir las emisiones a la atmósfera de los distintos gases de efecto invernadero. No obstante, no se ha avanzado mucho en este tema y durante los meses de octubre y noviembre los países se reúnen de nuevo en Boon, para discutir cómo aplicar el Protocolo.
La quema de combustibles fósiles como el petróleo, carbón, gas natural, continúa provocando la acumulación de CO2 en la atmósfera, por lo cual un grupo científico asesor de la ONU declaró que esta situación amenaza notablemente la seguridad de los ecosistemas. El protocolo ha establecido la reducción de las emisiones globales de los países industrializados en un 5% para el período de va del año 2008 al 2012. Por su parte, a la Unión Europea le corresponde una reducción del 8%, sin embargo, a España se le ha permitido aumentar sus emisiones en un 15%, según un informe publicado por Greenpeace. La agrupación afirma además que el gobierno español ha permitido la creación de nuevos proyectos de centrales térmicas, capaces de emitir más de 60 millones de toneladas de CO2 al año. "Aunque algunas de esas nuevas centrales térmicas utilicen tecnologías menos ineficientes (ciclos combinados) o combustibles menos sucios (gas natural), no dejan de ser fábricas de cambio climático innecesarias y aumentarán las emisiones de CO2 ".
Para reducir las emisiones de CO2 es necesario incentivar el uso comercial de las energías llamadas renovables, como la solar y la eólica. En este sentido, la Unión Europea ha aprobado el "Libro Blanco sobre las Energías Renovables", que busca sustituir el 12% de las necesidades energéticas de Europa para el año 2010 por este tipo de fuentes naturales. Una de las medidas que se incluyen en el Libro se refiere a un proyecto para la puesta en marcha de un millón de tejados solares fotovoltaicos, propuesto por la organización ecologista, Greeepeace. Con respecto a España, este 12% tiene que ver con el Plan de Fomento de las Energías Renovables que está preparando el gobierno, para incluirlo dentro de la Ley del Sector Eléctrico. Sin embargo, el Real Decreto aprobado el pasado diciembre no resuelve todo. Es necesaria una normativa para regular quiénes pueden participar en la producción de esta clase de energía, la forma de acceder a ella, los trámites administrativos, costes y la participación de las propias centrales eléctricas que existen en el país.
Se trataría de producir electricidad y posteriormente venderla a la red eléctrica, derecho que establece el propio Decreto. El informe de KPMG estima que para la instalación de paneles fotovoltaicos no existen grandes barreras tecnológicas o financieras.
Greenpeace acaba de editar una "Guía Solar" para dar a conocer cómo se puede aprovechar la energía fotovoltaica y aclarar a los ciudadanos las dudas sobre su participación en este proyecto. Se informa de aspectos como:
Los módulos fotovoltaicos pueden instalarse perfectamente en la mayoría de los edificios existentes, aunque la integración arquitectónica es mejor en edificios nuevos.
Toda la electricidad producida por el sistema fotovoltaico se vende a la red.
Los sistemas fotovoltaicos conectados a la red no requieren acumulación de energía.
Los sistemas fotovoltaicos generan electricidad durante todo el año, mientras llegue radiación solar. En toda la geografía española se dan condiciones suficientes para ello.
El coste llave en mano de una instalación de para una familia puede ser de 1 a 1,5 millones de pesetas y existen ayudas públicas para este tipo de instalaciones.
Paradójicamente, mientras en países como Alemania o Japón ya existen decenas de miles de tejados solares conectados a la red eléctrica, en España, visitada anualmente por millones de turistas atraídos por el país del sol de Europa, aún existe un vacío legal respecto a este tipo de producción de electricidad.
La región de Almería es uno de las pocas zonas del país donde se vienen realizando proyectos pioneros en este campo. La plataforma solar del Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas de Almería, ha puesto en marcha el programa DISS, un plan tecnológico pionero en el mundo, cuyo objetivo es la implementación de nuevas plantas para la producción de electricidad por medio del aprovechamiento de la energía solar térmica con colectores cilíndricos parabólicos. Uno de los principales aspectos de esta innovación es que se generan vatios directamente por alta presión y temperatura en los propios colectores solares, lo que implica la reducción del coste de la electricidad producida hasta en un 30% y aumenta en un 20% el rendimiento de la planta.
Enchúfate al sol
Desde el pasado mes de septiembre Greenpeace viene realizando una campaña de difusión a través de la llamada "Caravana Solar", que ha recorrido varias ciudades españolas. La Caravana ha comenzado enchufando a la sede del Gobierno de Castilla-La Mancha una central fotovoltaica, llamada "Sole", idéntica a la que se puede instalar en cualquier edificio, para demostrar que es posible obtener energía eléctrica de forma totalmente limpia y gratuita a partir de la luz del sol, en sustitución de la energía que actualmente se produce en las centrales térmicas y nucleares.
Con el lema "enchúfate al sol", la organización ecologista ha retomado el proyecto cuya difusión inició en 1998 a través de su primera Caravana Solar y la Semana Solar Escolar, que permitió la creación de la Red de Escuelas Solares, que han realizado instalaciones de sistemas fotovoltaicos. Este proyecto ha sido presentado este año en la ciudad de Valencia, por ser esta comunidad la que más centros activos tiene en la Red de Escuelas Solares: de los 39 que han participado hasta la fecha en sus actividades, 8 son Valencianos.
"Para conseguir que los tejados se vuelvan un electrodoméstico habitual, los gobiernos tienen que forjar la bajada de precios creando un mercado masivo, o las empresas necesitan empezar la fabricación a gran escala y bajo coste", manifiesta Karl Mallon, responsable de la campaña de energías renovables de Greenpeace internacional, o como afirma el informe realizado por KPMG, el asunto se resume en el clásico problema del huevo y la gallina: Mientras la demanda sea pequeña, la producción de energía solar seguirá siendo a pequeña escala y cara, y mientras la producción sea de pequeña escala y cara, el precio seguirá siendo alto y la demanda pequeña.
OEI
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