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Para la Educación,
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Servicio Informativo Iberoamericano
Noviembre 1999

Cuba

Olimpíadas de Matemáticas Iberoamericanas reunieron a 80 participantes de 20 países

Talento y alegría iberoamericanas se conjugaron en la capital cubana en desarrollo de las XIV Olimpíada Iberoamericana de Matemáticas. Simultáneamente se llevó a cabo el XI Simposio para la promoción y divulgación de las matemáticas en el ámbito de los sistemas educativos iberoamericanos.

En la fotografía se aprecia aspectos de la premiación a los jóvenes más destacados en la XIV Olimpíada Iberoamericana de Matemáticas.
Fotografía Alexis Schalchter-OEI

Por Alexis Schlachter, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana (Cuba).-

Quien imagine o simplemente suponga que las matemáticas son aburridas, debiera haber visitado recientemente el bullicioso Centro de Convenciones Pedagógicas de Cojímar, muy cerca de La Habana, donde se desarrolló la que hasta el momento ha sido la mayor Olimpíada Iberoamericana de Matemáticas -en su edición número 14- bajo los auspicios de la Organización de Estados Iberoamericanos OEI y los Ministerios de Educación y Educación Superior de Cuba.

De principio a fin, este evento estuvo signado por la desbordante alegría juvenil, la risa fácil y las bromas de los 80 participantes que también contagiaron a los funcionarios rejuvenecidos, sin que esto significara, en momento alguno, merma de la seriedad y calidad con la cual se realizó el certamen.

De un extenso banco de problemas presentado por profesores de Cuba y de los 20 países asistentes, fueron seleccionadas las preguntas, por demás, difíciles y con una alta exigencia metodológica. Eran problemas para pensar, con la memoria sólo en la retaguardia, pero con mucha audacia creadora frente a cada cuestionario. Las revisiones, con todo el rigor necesario, estuvieron a cargo del grupo de los coordinadores cubanos, los jefes de las delegaciones y los tutores de los alumnos.

Las 7 medallas de oro fueron para Argentina (3), Colombia (1), Brasil (1), México (1) y Cuba (1). Se entregaron además 15 preseas de plata y 23 de bronce. La delegación de Uruguay mereció la Copa que entrega Puerto Rico al país con mejores resultados en comparación con su actuación anterior. La próxima Olimpíada Iberoamericana del 2000 se realizará en Venezuela.

Simposio simultáneo

También con sede en el Centro de Convenciones Pedagógicas de Cojímar, al otro lado de la bahía habanera, y durante los días previos a la Olimpíada, se desarrolló el XI Simposio para la promoción y divulgación de las matemáticas en el ámbito de los sistemas educativos iberoamericanos.

Tanto Marta Torrado, coordinadora de Programa Desarrollo Escolar de la OEI, como Omar Pinilla, gestor de Programas y Proyectos de la OEI, estuvieron de acuerdo en confirmar que esta reunión -destinada a la reflexión y el análisis- constituyó un ejercicio del criterio profundo y fructífero, con ideas interesantes para atraer a la juventud hacia las matemáticas. Sin duda, para cualquier joven participante en una Olimpíada de estas características, cada sesión de entrenamiento en sus respectivos países, además de proveerlo de herramientas matemáticas y métodos de razonamiento que las escuelas generalmente no proporcionan, contribuye a fortalecer la personalidad y la confianza del adolescente.

Ahora bien, ¿qué nuevos caminos seguir para hacer cada vez más atractivos los estudios vinculados al razonamiento exacto y preciso de las matemáticas? La alegría de vivir y el despertar de nuevos patrones de conducta en la adolescencia, características ambas de los jóvenes antes de su ingreso a las universidades, ¿son compatibles con ese mundo aparentemente seco de números y conceptos abstractos?

Por lo pronto, ese enfrentamiento a lo desconocido, ese medir la inteligencia con las armas de las matemáticas frente a incógnitas difíciles, la aventura del saber, no está lejana del sentir de la juventud.

El país anfitrión de la Olimpíada

No resulta desdeñable la experiencia de Cuba en la organización de lides matemáticas. Si bien fue Hungría el primer país en organizar justas de este tipo a partir de 1894, Rumania las convocó desde 1902, mientras Estados Unidos y la antigua Unión Soviética las iniciaron nacionalmente en 1934, Cuba celebró en la década de los años 40 de este siglo tres concursos de matemáticas por iniciativa de la Sociedad Cubana de Matemáticas y Física; en 1963 hubo un impulso con nuevos concursos nacionales priorizados por el Ministerio de Educación y así, para 1971, Cuba se convirtió en el primero de América -antes incluso que Estados Unidos- en participar de una Olimpíada Internacional de Matemáticas, exactamente en la decimotercera edición de la justa celebrada en la entonces República de Checoslovaquia. Todo esto sentó las bases para que Cuba fuera anfitriona en 1987 de la XXVII Olimpíada Internacional de Matemáticas; ocupara, entre 1985 y 1989, el puesto de miembro del Comité Adjunto a la Federación Mundial de Competiciones Matemáticas, y participara, desde el principio, en estas competencias juveniles iberoamericanas, la primera de las cuales se llevó a cabo en Colombia durante el año 1985.

Tanto en el Seminario como en las Olimpíadas de 1999 se rindió homenaje a dos eminentes profesores, considerados pioneros de los concursos de matemáticas en Cuba. Se trata de Raimundo Reguera Vilar y Luis Davidson San Juan, veteranos maestros que continúan investigando y participando en las actividades relativas a esta ciencia.

Breve historia de las competencias

El hallazgo de ciertos papiros egipcios y de tablillas de arcilla mesopotámicas inducen a los estudios a pensar que una parte de las primeras creaciones matemáticas de estas comunidades fueron resultado de porfías y contradicciones de sus moradores.

Entre los griegos, la avidez por resolver problemas parece haber estado bastante generalizada; la concepción de Platón de que las entes ideales eran solamente la recta y la circunferencia, limitó a los geómetras griegos a realizar sus construcciones utilizando sólo la regla y el compás. No obstante, surgieron interrogantes que se resistían a ser resueltas con tales elementos : la cuadratura del círculo o la duplicación del cubo, por ejemplo.

Así se inició la búsqueda de soluciones por medio de otras curvas. Ilustres matemáticos como Dinóstrato o Hippias se esforzaron por hallar las respuestas con nuevos rumbos del pensamiento matemático mediante curvas como la cónica, la cuadratiz, la concoide y otras.

Los matemáticos helenos propusieron problemas a sus contemporáneos y en el siglo XI de nuestra era el matemático hindú Bhaskara invitó a sus colegas a resolver con rapidez determinadas incógnitas al estilo de la siguiente: "Dinos pronto, matemático, por cuál número hemos de multiplicar 221 y adicionar a su producto 65 para que la suma dividida por 195 dé un resultado exacto".

Un siglo más tarde, Europa fue testigo de singular competencia matemática convocada nada menos que por Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico y rey de Sicilia. La iniciativa surgió luego de presenciar un torneo entre caballeros armados de lanzas, cuando se preguntó: ¿Por qué no una lid donde primen la inteligencia y los conocimientos sobre la fuerza? Juan de Palermo, matemático de la corte, fue designado por el emperador para que propusiera los problemas y Leonardo de Pisa, fue el encargado de solucionarlos aunque varios de ellos parecían insolubles.

En los años de Renacimiento, la llamada solución de la ecuación cúbica suscitó una de las más famosas polémicas en la historia de las matemáticas; tal controversia condujo a un concurso público entre dos contendientes italianos, los famosos matemáticos Antonio María Fior y Nicolo Fontana, este último más conocido por Tartaglia. Cada uno propuso a su contrincante treinta problemas y, mientras Fior no pudo resolver uno solo, su oponente respondió todos en apenas un día.

Algo más de un siglo después, en 1660, la Academia de Ciencias de París estableció sus famosos premios para los matemáticos capaces de resolver enrevesados problemas. Hasta aquí, lo que podríamos denominar antecedentes de las actuales Olimpíadas, pues las lides matemáticas citadas no tenían objetivos precisamente docente-educativos. Con tales propósitos comenzarían sólo en las postrimerías del siglo XIX.

En 1894 el matemático y entonces ministro de Educación de Hungría, Roland Bötvos, estableció concursos escolares en la disciplina de los números y la exactitud; con similares propósitos se sucedieron otros en Europa. Para la década de los años 20 de la actual centuria se realizan concursos matemáticos en Estados Unidos, Rumania, Unión Soviética, Hungría, Cuba. Tras la Segunda Guerra Mundial, el profesor rumano Tiberín Roman propone realizar competencias entre los ganadores de concursos nacionales de matemáticas y así, en 1959, nacieron las Olimpíadas Internacionales de Matemáticas cuya sede primera estuvo en Bucarest. Sólo más tarde aparecerían las Olimpíadas iberoamericanas.

La I Olimpíada Iberoamericana de Matemáticas se celebró en Colombia, en diciembre de 1985 y su jurado se reunió en la ciudad de Tunja, precisamente donde Gabriel García Márquez estudió el bachillerato. La clausura del evento tuvo otro escenario: Santa Fe de Bogotá. A diferencia de lo establecido en las olimpíadas internacionales, donde el máximo número de integrantes de un equipo podía ser de seis, en las iberoamericanas se redujo a cuatro y ha continuado así hasta la actualidad. Por cierto, en esa justa inicial iberoamericana Cuba quedó -por equipos- en el segundo lugar después de España.

Opiniones

A modo de resumen he aquí opiniones de algunos de los participantes en la recién concluida XIV Olimpíada de Matemáticas. Alejandro García, dominicano: "La matemática es una asignatura sumamente beneficiosa para nosotros. Ayuda no sólo al razonamiento numérico sino en todos los sentidos; uno se hace un sujeto más crítico sobre todo lo que le rodea y desarrolla capacidad de análisis, de búsqueda". Enrique Portela, coordinador cubano, calificador de exámenes: "Cuando te gusta mucho una asignatura, en este caso las matemáticas, llega un momento en el cual necesitas algo extra, más profundidad en los conocimientos, te sientes dispuesto a encarar retos. Por ese motivo son tan importantes los concursos, particularmente las Olimpíadas."

¿Las mujeres son malas matemáticas?

La aplastante mayoría de los participantes en las Olimpíadas de Matemáticas, sean internacionales o iberoamericanas, está construída por muchachos. ¿Son acaso malas las mujeres en ese campo del saber?, ¿problema de géneros o cultural? A esta interrogante contestaron dos muchachas presentes en la Olimpíada de La Habana.

Noslem Hernández, cubana, medallista de oro: "No es que los hombres tengan ese don sino que se dedican más a las matemáticas. En mi experiencia personal conozco a muchachas que podrían venir a la Olimpíada pero no les interesa".

Ibeth Lucía Rojas, primera panameña que participa en una Olimpíada de la especialidad: "Por tradición cultural, no es común que a nosotras nos guste esta materia, pero las hay tan buenas como los hombres; el género nada tiene que ver con el asunto. En realidad, influye la cultura de cada región".

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