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Noviembre 1999

Perú

Perú avanza en preservación de la capa de ozono

Científicos peruanos están realizando importantes esfuerzos para la preservación de la Capa de Ozono. Premiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por contar con una de las unidades nacionales de ozono más destacadas, el Perú ha representado a Latinoamérica y el Caribe en el Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal.

Perú recientemente ha logrado cumplir con la primera medida de control establecida por el Protocolo de Montreal, relativa a las sustancias que agotan la capa de ozono.
Claudia Bayona-Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI.

Por Claudia Bayona, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Lima (Perú).-

Hasta hace muy poco se pensaba que las sustancias destructoras de la capa de ozono provenían básicamente en los aerosoles. Sin embargo, existen muchos otros agentes como los clorofluorocarbonos (CFC), que son utilizados principalmente en la refrigeración, en espumas y aerosoles; los halones, que contienen bromo y se encuentran en extintores de incendios; el tetracloruro de carbono, usado en los solventes de limpieza, para combatir incendios, como pesticida, para la limpieza en seco y como fumigante para cereales y el tricloroetano. Otras sustancias son el metil-cloroformo, muy usado para la limpieza de metales y que no es tan perjudicial pero significa una amenaza, y el bromuro de metilo, que forma parte de la composición de los fumigantes de múltiples aplicaciones

Esto significa que quienes utilizan sistemas de refrigeración, aire acondicionado, espumas, extintores, aerosoles, solventes de limpieza, o de fumigación, es decir, todo lo que contenga sustancias de cloro y bromo, están contribuyendo al agotamiento o destrucción de la capa de ozono.

La función de la capa de ozono no es otra que la de salvaguardar la vida del planeta, las moléculas de ozono (O3) concentradas entre los 15 y 35 Km. de altura, determinan que la estratosfera cuente con una estructura térmica que le permite absorber la radiación ultravioleta nociva. Sin embargo, desde el siglo pasado arriesgamos la capa de ozono al liberar en la atmósfera todos estos químicos que destruyen la capa trastornando el delicado equilibrio natural.

Según Carmen Mora, jefe de la Oficina Técnica del Ozono (OTO), el próximo año se sentirán los efectos producidos por este debilitamiento. Los daños se manifiestan en cáncer de piel, cataratas, debilitamiento del sistema inmunológico, alteración de los ciclos vegetales, empobrecimiento de los océanos y aumento de la contaminación ambiental.

Una lucha sin fronteras

Desde 1920 se vienen realizando observaciones aisladas de ozono, pero los estudios sistemáticos comenzaron hace unos 40 años. Unos 60 países contribuyeron con datos al Sistema Mundial de Observación del Ozono (SMOO3) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En 1975, la OMM emitió la primera declaración científica: "Modificación de la capa de ozono debido a actividades humanas y algunas consecuencias geofísicas posibles". Luego se unió al Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y lograron en Washington D.C., en 1977, el primer plan internacional para proteger la capa de ozono.

Ocho años más tarde, en 1985 la comunidad internacional firmó el Convenio para la Protección de la Capa de Ozono y en 1987 el Protocolo de Montreal. En la década de los noventa se han firmado dos enmiendas al Protocolo (Londres, 1990 y Copenhague, 1992) donde se especifican medidas drásticas en el uso de clorofluorocarbonatos (CFC), y otras sustancias. Este protocolo fue suscrito por 169 países, además del Perú. De la cifra mencionada, 118 son naciones en desarrollo.

Hacia el año 2002, el Protocolo de Montreal plantea metas para reducir el uso de otras sustancias perjudiciales, como la congelación de los llamados halones, al nivel promedio alcanzado entre 1995 y1997; además de estabilizar el uso del bromuro de metilo a la cifra promedio obtenida en el período 1995 y 1998.

En el 2006 se espera eliminar el uso de los llamados CFC, que son utilizados principalmente en la refrigeración, espumas y aerosoles; el tetracloruro de carbono, usado en los solventes de limpieza, y el tricloroetano.

Perú, abanderado de la defensa de la capa de ozono

El Perú ha tenido una activa participación en la lucha mundial por la defensa de la capa de ozono: entre 1997 y 1998, fue miembro del Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal en representación del grupo de Latinoamérica y el Caribe; recibió un premio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por contar con una de las unidades nacionales de ozono más destacadas y a solicitud del PNUMA, proporcionó asistencia bilateral a Bolivia, labor que fue calificada como excelente.

Aunque al igual que todas las naciones en desarrollo, el país tiene un período de gracia de diez años para implementar el protocolo, autoridades y científicos optaron por preparar y presentar proyectos nacionales. Es así como se inicia el Plan de Acción Nacional para eliminar en forma progresiva, el consumo de las denominadas sustancias agotadoras del ozono (SAO) y con ese propósito se implementan proyectos, se brinda capacitación y se promueve la sensibilización de la opinión pública.

El mencionado plan integra el Programa País, que contiene el inventario nacional del consumo de las SAO. Luego de aprobarlo se creó la Oficina Técnica de Ozono (OTO/PERU), que depende del viceministerio de Industria y cuyo jefe es la ingeniera Carmen Mora Donayre. Esta entidad es responsable de garantizar el cumplimiento del documento internacional y actúa como Punto Focal Nacional ante las diversas instancias del protocolo.

A la fecha suman 25 los proyectos destinados a reconvertir a las empresas que utilizan las SAO, con el propósito de lograr la paulatina eliminación de su consumo. Estas propuestas tienen un costo de cuatro millones 275 mil 172 dólares, financiados, en calidad de donación, por el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal.

En 1993, pasos previos fueron la creación de la Comisión Nacional de Cambios Climáticos y, como parte de ésta, el Grupo Nacional de Trabajo, encargado de ejecutar el instrumento internacional y las llamadas Enmiendas de Londres.

El primer combate: las refrigeradoras

En el Perú, el 70 por ciento de las sustancias que dañan la capa de ozono son usadas en el sector de la refrigeración. Por esa razón que OTO/Perú ha concentrado sus esfuerzos en medidas para disminuir el uso de clorofluorocarbonatos (CFC) en las refrigeradoras.

Se ha creado una red de recuperación y reciclaje de refrigerantes, mediante la cual se emplean equipos de recuperación que llegaron en calidad de donación, para extraer el CFC de las refrigeradoras y cambiarlo por sustancias alternas. También se cuenta con el Programa Nacional de Capacitación de Técnicos en Refrigeración, una actividad complementaria destinada a preparar personas para que conozcan el funcionamiento de los artículos que usan diversos tipos de gases.

Se labora, además, en el Plan de Manejo de Refrigerantes, un complemento de los proyectos de reconversión, recuperación y buenas prácticas. Esta actividad incluye la formación de agentes de aduanas, quienes deben prepararse para aplicar las próximas normas relacionadas con este tema.

Gracias a estas iniciativas el pasado primero de julio el Perú logró estabilizar el consumo de los CFC, al nivel promedio obtenido entre 1995 y 1997 (425 TM). De esta forma se materializó la primera medida de control establecida en el documento internacional.

Sobre la normatividad

Por el momento no es posible tomar medidas drásticas ya que, aunque los modernos sistemas de refrigeración producidos a nivel mundial no usan CFC, la mayoría de los productores peruanos continúan utilizando esta sustancia. Por eso las nuevas disposiciones van en la línea de prohibir la fabricación de equipos que usen CFC, lo cual además de normar, implica asistir a las empresas y orientar el proceso de reciclaje.

La propuesta de normas contiene otro punto que está relacionado con el control de las cantidades importadas de las sustancias que afectan a la capa protectora de la atmósfera, a fin de garantizar el cumplimiento de la eliminación gradual.

En la lista de actividades figuran, también, la acreditación de los técnicos y la creación del sello ozono, para lo cual la OTO/PERU esta definiendo una metodología.

Observatorio de Vigilancia Atmosférica Global (VAG)

Desde el mes de abril de 1999, a seis horas de Lima, en una de las zonas que tiene el cielo menos contaminado y a cuatro mil 400 metros sobre el nivel del mar, está el Observatorio de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) de Marcapomacocha, el más alto del mundo y uno de los tres que funcionan en Latinoamérica para realizar las mediciones de la capa de ozono. Los otros están en Ushuaia (Argentina) y Belém (Brasil).

La estación está integrada al Programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG), establecido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Mediante un instrumento que atrae la atención, el espectrofotómetro Dobson, unidad que cuenta con un conjunto de prismas, lentes y espejos, se determina la cantidad de ozono que hay sobre el centro del territorio, que en estos momentos es de 266 unidades. El promedio mundial de concentración es de 300 unidades Dobson. Estos datos se remiten a Buenos Aires y a la sede de la National Oceanographic Atmosferic Administration (NOAA), en Boulder, Estados Unidos.

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