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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Noviembre 1999 |
Venezuela
Existe la posibilidad de que en el país se lleven a cabo lanzamientos de cohetes, inusitados desarrollos de telecomunicaciones y satelitales, así como producción de materiales estratégicos especialmente productos bioquímicos y biomédicos, lo que produciría ganancias similares a las que aporta la industria petrolera, es decir, cerca de 15 mil millones de dólares al año.
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| Imágenes
como ésta se podrían observar en Venezuela si las empresas
suplidoras de la Nasa y el Gobierno llegan a un acuerdo. Fotografía Gilberto Carreño, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI en Caracas. |
Por Gilberto Carreño, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas (Venezuela).-
El país será visitado por representantes de 34 empresas suplidoras de la NASA, astronautas, técnicos, alcaldes y concejales de Texas y el propio director de la institución, para ofrecer un estudio que contemple el desarrollo de un emporio tecnológico en este lado del continente.
Un primer contacto con el canciller venezolano José Vicente Rangel tuvo lugar recientemente en Caracas, cuando recibió a representantes de la Cámara Binacional Texas-Venezuela, entre ellos Yraima Román, así como a los investigadores de la Universidad Simón Bolívar, Andrés Tremante y Maruja Tarre de Briceño.
El interés en Venezuela por parte de las empresas suplidoras de la NASA, abarca, además de la posibilidad de lanzamiento de cohetes, el desarrollo de las telecomunicaciones y satelitales, así como de materiales estratégicos que se venden a buen precio en el exterior, especialmente productos bioquímicos y biomédicos, según indicó Yraima Román. El desarrollo de los productos mencionados reportaría ganancias similares a las que aporta la industria petrolera, cerca de 15 mil millones de dólares al año. Esta estación vendría a competir con el centro situado en la Guayana francesa (Ariane-5).
Además de considerar la inigualable ubicación estratégica, la abundancia de fuentes hídricas, los materiales estratégicos altamente demandados y los recursos humanos capacitables, los estudios de factibilidad se inclinan por Venezuela, al punto de asegurar que si el Gobierno lo deseara, se pondrían en práctica los planes en términos perentorios.
"Los estudios indican que este es el país ideal para establecer un emporio tecnológico de punta", sostuvo Yraima Román, venezolana-norteamericana, con residencia compartida, quien aseguró seguidamente que "el país debe facilitar que esto se ejecute porque eso significaría salir de la dependencia del negocio petrolero, la oportunidad de hacer realidad una necesidad imperativa".
Tal propuesta, que se espera concretar por estos días, fue prácticamente repentina, por lo que las autoridades con injerencia directa en la materia no tuvieron en su momento mayor comentario sobre el tema.
Manuel Martínez, presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Venezuela (Conicit), órgano al que correspondería recibir y analizar la propuesta formal, se limitó tan sólo a expresar "eso hay que analizarlo y ver de que manera nos beneficia o no".
Por su parte, la directora del Instituto de Energía de las Américas de la Universidad Simón Bolívar, Maruja Tarre, explicó que los primeros contactos buscan determinar la factibilidad de un proyecto conjunto que involucraría a la NASA como asesora, empresas del sector privado nacionales y extranjeras y a la Universidad Simón Bolívar.
Agregó que posterior a la visita de la misión estadounidense a Venezuela, se realizará un evento en Houston en el que serán expuestas las ventajas del país para este tipo de iniciativas. Y si el negocio llegara a concretarse, Venezuela podría servir de plataforma de lanzamiento para el próximo viaje a la Luna e incluso para una futura expedición a Marte.
Ventajas
Andrés Tremante, de la Fundación de Investigación y Desarrollo de la Universidad Simón Bolívar, se refirió a las ventajas comparativas que presenta Venezuela para la ubicación de una base satelital y que han sido tomadas en cuenta por los empresarios texanos, quienes aclaran que se trataría de una negociación donde el promotor es el estado de Texas y no el gobierno federal de los Estados Unidos. En primer lugar: su cercanía del agua y, segundo, la proximidad con la línea ecuatorial.
Tremante aseguró igualmente que el impacto ambiental de una estación aeroespacial en tierras venezolanas sería menor que el de la industria petrolera, porque no hay desechos ni una fosa que alimentar. Su presencia se haría sentir, sobre todo, en el momento de abrirse terreno y durante las necesarias combustiones.
La incidencia de esta actividad sobre el ambiente, agregó, sería similar al de una estación hidroeléctrica, pues como ésta obligatoriamente modificará su entorno, pero no involucra manejo nuclear, se limita a ingeniería convencional de avanzada.
Honduras, también interesado
Recientemente fue anunciada también en Tegucigalpa la posibilidad de la instalación de un laboratorio destinado a la realización de estudios espaciales y terrestres.
De acuerdo con informes de prensa en la capital hondureña, el científico de ese país centroamericano, Abraham Rosa, explicó que el presidente de esa nación, Carlos Flores, aprobó la instalación del laboratorio en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras para el caso que la agencia espacial se decida a encarar el proyecto.
OEI
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