OEI

Organización
de Estados
Iberoamericanos


Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura

Servicio Informativo Iberoamericano
Noviembre 1999

Uruguay

Inicia proyecto para producir energía a partir de la basura domiciliaria

En Uruguay se instaló por primera vez una planta de generación de energía a partir de los desechos orgánicos. En los próximos años podrá producir energía eléctrica para 22 mil hogares de una manera no nociva para el medio ambiente.

Basura como ésta, en las calles de Montevideo, será la materia prima para generar energía eléctrica a 22 mil familias.
Fotografía Gustavo Laborde, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo.

Por Gustavo Laborde, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo (Uruguay).-

Se instaló un eficiente dispositivo que permite generar electricidad a partir de la basura domiciliaria. El sistema, que se implementa por vez primera en el país, ofrece solución simultánea a dos grandes problemas de nuestro tiempo: el de hallar nuevas fuentes de energía renovable y el de la utilización inteligente de los deshechos urbanos.

La tecnología utilizada es tan sencilla como viable. Este dispositivo -que produce energía a partir de los gases que libera la descomposición de la basura orgánica- se encuentra en su fase inicial, pero está previsto que genere un megavatio de potencia durante 20 años. Así tendría la capacidad de alimentar 10.000 picos de luz de 100 watios encendidos las 24 horas del día durante 20 años o el consumo promedio de 300 hogares.

La planta procesadora se instaló en un gran vertedero de basura situado en el departamento de Maldonado, al sur de Uruguay. En el suelo se cavaron grandes fosas subterráneas que fueron rellenadas con basura y cubiertas con arcilla, un aislante natural. Las obras de la primera fosa o celda ya fueron culminadas y contiene 80.000 toneladas de relleno sanitario.

La capacidad futura de la planta será de 360.000 toneladas de residuos orgánicos, una cantidad capaz de proveer la energía eléctrica suficiente para cubrir las demandas de 22.000 hogares durante 20 años de producción. Pero esto es sólo una parte del beneficio del sistema.

La tecnología utilizada en este sistema transforma un problema en una solución. Los deshechos orgánicos representan una amenaza contra el medio ambiente ya que al descomponerse liberan a la atmósfera grandes cantidades de biogas. El 50% de este fluido está compuesto por gas metano, uno de los agentes más nocivos para el medio ambiente porque afecta al calentamiento global de la tierra en el llamado efecto invernadero. El metano tiene un potencial 21 veces mayor de calentamiento que el dióxido de carbono, el gas de referencia para medir los daños del efecto invernadero.

La basura de los recolectores urbanos se vuelca en las grandes celdas impermeabilizadas arriba mencionadas. Cada una de esas celdas, donde los deshechos se degradan y liberan biogas, tiene una capacidad 12.200 metros cúbicos, unas 80.000 toneladas.

El proceso de descomposición de la basura demora entre seis meses y un año para iniciarse, pero luego se mantiene estable durante 20 años, asegurando así el desprendimiento permanente de gas.

Cada una de las celdas está provista de tubos (caños de pvc de nueve pulgadas de diámetro, introducidos dentro de las celdas y rodeados de 12 centímetros de pedregullo) que configuran una red de drenaje del gas liberado en la fermentación que ocurre en ausencia de oxígeno.

La red colectora está regulada por varias válvulas que recogen el biogas mediante una bomba succionadora que conduce el fluido a través de un filtro de ácido sulfúrico.

El biogas puede ser utilizado directamente como una fuente energética o como combustible, tal como se hace en este caso. Dado que la planta energética se encuentra aislada de un centro urbano que posea una red de cañerías que lleven el gas hasta los consumidores en los hogares, el biogas extraído en Maldonado alimenta motores de generación de energía eléctrica la que sí es distribuida por la red eléctrica. Los generadores utilizados en vez de funcionar con gasoil o fueloil utilizan el biogas para la combustión.

Culminar este proyecto demanda una importante inversión en infraestructura en el entorno de un millón y medio de dólares. Para ello esta iniciativa recibirá el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, que es una agencia ejecutora del Banco Mundial. La importancia de este proyecto radica no sólo en que es una buena manera de utilizar el nocivo metano y al mismo tiempo generar una energía alternativa a los combustibles fósiles, sino que tiene implicancias tecnológicas y culturales importantes.

Entre los propósitos que formularon los responsables de este proyecto, los uruguayos Miguel Horta y Carlos Grezzi y el brasileño José Henrique Peinado, se menciona el de propiciar un cambio de hábitos y conductas que sean más beneficiosos para la vida en nuestro planeta.

Los responsables del proyecto sostienen que -según cálculo bastante conservador del potencial de la captura del biogas y de la capacidad efectiva de las tecnologías a emplearse- durante un período de vida de 20 años, el sistema contribuirá a evitar que 86.400.000 metros cúbicos de emisiones de biogas -una cantidad que contiene 43.200.000 metros cúbicos de metano- sean volcados a la atmósfera.

Pero no sólo no se emitirá a metano. Al sustituir el fueloil por el gas en la alimentación de los motores, tampoco se liberarán 755.190 toneladas de dióxido de carbono, otro gas que calienta la atmósfera. Y como si esto fuera poco beneficio, se estima que la totalidad de residuos que se degradarán producirán 142 millones 560.000 kilowatios de energía eléctrica para 20 años.

Con sistemas como este se aprovecha una fuente de energía existente, como es la basura orgánica, y se valorizan sus potencialidades ya sea desde el punto de vista económico como social. Una tecnología viable, sana y accesible con muchas ventajas, aseguran.

OEI

[Página Inicial]

Índice de Noticias por Temas Índice de Noticias por Países
Servicio Informativo Iberoamericano Página Principal de la OEI
Suscripción al Servicio Informativo Iberoamericano
Más datos: weboei@oei.es