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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Noviembre 1999 |
Cuba
Los Ministros y Altas Autoridades de Ciencia y Tecnología señalaron que los gastos en investigaciones científicas y desarrollo tecnológico no pasan en Iberoamérica del 0,6% del Producto Interno Bruto conjunto mientras ese indicador oscila entre el 2% y 3% en las naciones más adelantadas; Por cada habitante de la región se invierten US$33 dólares para temas científicos mientras en las naciones ricas la cifra llega a US$660. Signos preocupantes.
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| Aspecto general de
los asistentes a la Conferencia del Programa Iberoamericano en Ciencia,
Tecnología y Desarrollo. Fotografía Alexis Schlachter, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI en La Habana. |
Por Alexis Schlachter, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana (Cuba).-
Entre el 22 y el 24 de septiembre de 1999 se reunieron en la capital cubana ministros y altas autoridades de ciencia y tecnología de Iberoamérica con un tema central: El desarrollo sostenible y las transferencias de tecnología en una economía globalizada.
A continuación se reproducen algunos apartes de las recomendaciones y observaciones a que se llegó, luego de recopilar buena parte de los documentos de trabajo. Los signos y las advertencias son preocupantes, coincidieron en señalar los asistentes a esta VII Conferencia del Programa Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Desarrollo.
En las conclusiones y recomendaciones oficiales se dijo: "Los países de la región coincidimos en que el futuro de la humanidad depende en gran medida de que se logre articular un enfoque racional del desarrollo, en el cual se alcance una mejor distribución de la riqueza, se elimine paulatinamente la gran diferencia entre países ricos y pobres y entre diferentes grupos sociales dentro de los propios países, y se garantice la sostenibilidad, de forma tal que el bienestar creciente de las actuales generaciones no ponga en peligro el destino de las futuras, lo cual supone un desarrollo en armonía con el medio ambiente.Lograr el desarrollo de la sociedad con esa perspectiva constituye un extraordinario reto que pone a prueba la capacidad del género humano para encontrar vías realistas y racionales que permitan superar las actuales condiciones en que vivimos, en las cuales la globalización económica y el acelerado desarrollo tecnológico están acompañados de una situación de desigualdad y deterioro ecológico del planeta donde el peligro de autodestrucción comienza a estar cada día más latente. Los extraordinarios adelantos científicos y tecnológicos de las últimas décadas han posibilitado el nivel de globalización del que hoy somos testigos, el cual tiene aspectos positivos indiscutibles. Sin embargo, la desigualdad creciente entre diferentes países en la capacidad de generar y acceder a los nuevos conocimientos y tecnologías produce, de hecho, un efecto amplificador de las diferencias económicas y sociales y abre aún más la brecha entre las naciones del Norte y del Sur. En varios de nuestros países se presenta también la situación de que la ausencia de sistemas adecuados de establecimiento de prioridades conspira contra la mejor utilización de los recursos destinados a la ciencia y la tecnología. Por esa razón, las actividades científico-tecnológicas dirigidas a resolver los problemas cruciales de la alimentación, la vivienda, la salud o la conservación del medio ambiente, entre otras, son mucho menos que las necesarias.
Tales conclusiones están ya en manos de los mandatarios que asisten a la Cumbre Iberoamericana de La Habana que se lleva a cabo. Sin dudas, serán tenidas en cuenta porque sin avances científicos y tecnológicos ni ahora, ni mucho menos mañana, será posible pensar en desarrollo sostenible como parte de un mundo globalizado cada vez más interrelacionado y competitivo.
En 1979 la Conferencia Mundial de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, celebrada en Viena, planteó la necesidad de que los países más ricos del planeta dedicaran el 0,7 por ciento de su gigantesco Producto Interno Bruto a la finalidad de contribuir al avance de las naciones subdesarrolladas; veinte años después aún no se ha alcanzado siquiera la mitad de esa cifra. En tal contexto pues, los más débiles de Iberoamérica no han hallado financiamiento adecuado a sus necesidades; paralelamente, la región ha carecido -en no pocos casos- de políticas nacionales de ciencia y tecnología con visión de futuro.
Los resultados de ambos factores conjugados están a la vista: Los gastos en investigaciones científicas y desarrollo tecnológico no pasan en Iberoamérica del 0,6 por ciento del Producto Interno Bruto conjunto; a modo de comparación ese indicador oscila entre el 2 y 3 por ciento en las naciones más adelantadas del mundo.
Por cada habitante de la región se invierten 33 dólares para temas científicos mientras en las naciones ricas la cifra llega hasta los 660 dólares. Las publicaciones científicas de autores iberoamericanos recogidas en las principales bases de datos computarizados del planeta apenas alcanzan el 4.5 por ciento del total mundial.
El denominado Coeficiente de Inventiva, o sea, las solicitudes de patentes por cada 100 mil habitantes, en Iberoamérica llega al 2,63 en tanto los países industrializados multiplican el dato varias decenas de veces.
Estos indicadores se comportan de forma muy diversa en nuestra región de manera tal que para más de la mitad de las naciones iberoamericanas la situación señalada resulta aún peor.
A todo lo anterior se suma un mal de nuestra época que incide muy directamente en el avance científico: la fuga de cerebros hacia naciones ricas, realidad contemporánea que drena y succiona las mejores inteligencias, esas que son necesarias, precisamente, para el despegue en el mundo globalizado de nuestros días.
En la dirección de ofrecer soluciones, la VII Conferencia del Programa Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Desarrollo (CYTED) que se llevó a cabo en forma simultánea en La Habana con la reunión de Ministros y Altas Autoridades, contó con tres mesas redondas donde los participantes expusieron experiencias regionales interesantes y, además, ofrecieron valiosas iniciativas.
Entre ellas se destaca la propuesta para crear en Internet una red destinada a la transferencia internacional de los resultados de investigaciones científicas del área, idea expuesta por José Ramón Alique, alto funcionario del ministerio de Educación y Cultura de España, y que fue acogida con beneplácito por los concurrentes. Con el nombre de IBERDATRI, tal red permitiría disponer rápidamente de los avances investigativos de todas las naciones del área iberoamericana en beneficio directo de sus especialistas.
"Tenemos producciones científicas fuertes y no estamos explotando ni rentabilizando, social y económicamente, los resultados investigativos", señaló Alique.
En nombre de la delegación cubana, el científico Rodolfo Faloh apoyó la propuesta de España y abogó por un mayor aprovechamiento de los conocimientos y la preparación de los especialistas de Iberoamérica.
Por su parte, el secretario general del CYTED, José Antonio Cordero, destacó durante el cónclave la necesidad de elevar la competitividad de las empresas iberoamericanas en las difíciles condiciones de una economía globalizada y alertó que "los países que basen su capacidad comercial en materias primas o productos muy poco elaborados tendrán sus economías totalmente dependientes de aquellas con capacidad tecnológica".
El documento con las conclusiones y recomendaciones de la reunión de ministros y altas autoridades deja otros pronunciamientos: Considerar objetivo prioritario, en cada uno de nuestros países, impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación como elementos esenciales del desarrollo sostenible de nuestros pueblos.
Estructurar o perfeccionar, según sea el caso, Sistemas Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Expandir la base científica y tecnológica aprovechando al máximo las capacidades de la región para crear y potenciar grupos de I+D en las líneas consideradas prioritarias.
Reconocer la importancia del intercambio de criterios y puntos de vista en relación con las legislaciones nacionales en ciencia, tecnología e innovación.
Estimular el desarrollo conjunto en áreas de interés común y establecer alianzas productivas que tornen más fluida la transferencia de tecnologías.
Promover el desarrollo de programas de formación avanzada de recursos humanos en áreas prioritarias para el avance científico y tecnológico en cada país utilizando, entre otros, el marco CYTED.
"Los procesos de integración que se están produciendo deben reforzar el componente de solidaridad, de manera tal que aprovechemos las oportunidades de la globalización, entendida ésta no como uniformidad o subordinación, sino con la perspectiva de compartir principios, sin borrar diferencias, de preservar lo propio y enriquecer lo universal. Estamos comprometidos a mejorar sustancialmente e intensificar las acciones tendientes a fortalecer los procesos de integración para enfrentar los desafíos, desarrollar nuestras potencialidades y multiplicar nuestras posibilidades."
Según los participantes en la VII Conferencia del Programa Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Desarrollo (CYTED), el asunto, de cara al tercer milenio, no puede ser ignorado.
OEI
Más información: http://www.oei.es/viicyted.htm
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