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Servicio Informativo Iberoamericano
Octubre 1999 (1)

Panamá

Isla Galeta, de centro de espionaje a reserva natural

Una pequeña isla en el Atlántico panameño albergó durante cerca de un siglo una misteriosa instalación que era utilizada por el ejército más poderoso del mundo para conocer los movimientos de los demás países de América. Hoy se está convietiendo en una reserva natural.

La isla de Galeta, en el Atlántico, fue entregada a Panamá para reserva natural, luego de ser los ojos y oídos de Estados Unidos en la región.
Este mapa muestra el cronograma de entregas de algunos lugares a Panamá.

Por Arnulfo Barroso, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Ciudad de Panamá, Panamá.-

De ser un centro de espionaje internacional, Isla Galeta se convierte en una reserva natural, bajo el rango de Paisaje Protegido, para permitir el estudio científico continuado del área y proteger el hábitat de los manglares existentes.

La historia es la siguiente: Estados Unidos desmanteló recientemente una instalación militar que durante los últimos 70 años se dedicó a captar información sensitiva sobre la actividad que realizaban no sólo grupos guerrilleros y mafiosos del continente, sino también gobiernos y organizaciones legítimamente establecidas.

La isla Galeta, ubicada en la entrada del Canal de Panamá, en el Atlántico, fue hasta hace poco un pequeño pero sofisticado complejo de comunicación por satélite, considerado como los ojos y oídos de Estados Unidos en el continente americano. Grupos pacifistas de Estados Unidos aseguran que en este lugar a través de los años se interceptaron memorables conversaciones y se grabó información tan valiosa que cambió el curso de la historia en América.

Entre los hechos que se afirma fueron monitoreados en este lugar figuran: el golpe de Estado del general Augusto Pinochet contra Salvador Allende, en Chile, la Guerra de las Malvinas, los movimientos de las guerrillas latinoamericanas, conversaciones del régimen comunista del Frente Sandinista en Nicaragua y, como es de esperar, los movimientos del jefe de gobierno cubano, Fidel Castro.

Las antenas de isla Galeta no sólo sirvieron para espiar al resto de América, también se usaron para grabar las conversaciones del régimen militar del general Manuel Antonio Noriega antes de la invasión de Estados Unidos a Panamá.

En esta instalación militar trabajaban tres grupos del Ejército de Estados Unidos: el batallón 747 de Inteligencia Militar, el Batallón de Apoyo de la Compañía D de Marina y la Compañía de la Fuerza de Seguridad del Cuerpo de Infantes de Marina. Galeta también fue usada para detectar sembradíos de coca en Perú, Bolivia y Colombia, y más recientemente, para espiar los movimientos de tropas de Perú y Ecuador durante el conflicto fronterizo que mantuvieron ambos.

A través de estas antenas se grabó también una conversación que sostuvo Noriega con uno de sus lugartenientes, en la que reconoce que ordenó el asesinato de uno de sus más fuertes opositores: el médico guerrillero Hugo Spadafora.

El exgeneral panameño, Rubén Darío Paredes, aseguró que en una ocasión pudo observar a través de los satélites de Galeta cómo un grupo de trabajadores cubanos construía en Punta Cabezas, Nicaragua, una pista de aterrizaje para los aviones soviéticos Mig.

Isla Galeta inició sus operaciones en 1925, cuando el Departamento de la Fuerza Naval y la Compañía del Canal desarrollaron en el lugar una estación de radares para proporcionar líneas de orientación para barcos militares y comerciales que pasaban por el extremo Atlántico de la vía interoceánica. El legendario y temido complejo de isla Galeta revirtió a Panamá a principio de 1999 en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter.

Sus equipos fueron desmantelados a finales de 1998 y trasladados hacia Miami. Estados Unidos aceleró el desmantelamiento de Galeta luego del fracaso de las negociaciones para conformar en Panamá un Centro Multilateral Antidrogas (CMA) para combatir el tráfico de drogas en la región.

Del espionaje al cuidado de la naturaleza

Esta instalación será convertida en una reserva natural, bajo el rango de Paisaje Protegido, para permitir el estudio científico continuado del área y proteger el hábitat de los manglares existentes. En Galeta existe una importante red coralina, que ha sido ampliamente estudiada por el Instituto Smithsonians de Investigaciones Tropicales y unas 22 especies de aves. Las 299 hectáreas que componen esta isla fueron transferidas a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) de Panamá para que las administre. La categoría Paisaje Protegido está contemplada en el Plan General de Uso Conservación y Desarrollo del Area del Canal y el mismo implica que en los lugares que reciban esta designación se podrán promover investigaciones científicas y educativas, así como el turismo sostenible.

Galeta mantiene su estado natural casi intacto por el aislamiento en que la mantuvo el Ejército de Estados Unidos por más de siete décadas. Del total que posee la isla, dos hectáreas fueron utilizadas por el Ejército para instalar su Sitio de Comunicaciones y otras 70 estuvieron siempre bajo el cuidado del Smithsonians que realiza en ella investigaciones desde 1967.

Una evaluación conjunta de las autoridades estadounidenses y la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), la institución panameña que maneja las áreas revertidas, estima que el valor del Sitio de Comunicaciones oscila en los 715 mil dólares, en tanto que las 70 hectáreas custodiadas por el Smithsonians pueden costar unos 14 millones de dólares.

En Galeta, el Smithsonians ha efectuado investigaciones únicas en su clase, como la que realizó en 1986 por un importante derrame de aceite que se registró en las playas del Atlántico panameño y que destruyó grandes reservas de coral. Desde este lugar se han hecho también monitoreos de la fauna y flora desde Bocas del Toro, una provincia fronteriza con Costa Rica, hasta Portobelo, en Colón, al otro extremo del país.

Esta isla tiene particularidades ecológicas que la hacen muy interesante, entre las cuales se destacan que un 30% de su territorio está constituido por manglares y bosques que no han sido tocados en 70 años. Las otras áreas están cubiertas por paja canalera, vegetación típica de la región, árboles y pantanos.

Hoy descansan los sonidos electrónicos y sólo se escucha la naturaleza.

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