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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Septiembre 1999 (2) |
Chile
De acuerdo con un estudio piloto que coordina la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y que se realiza paralelamente en Baltimore, con población de la tercera edad, y en Santiago de Chile con niños, la contaminación dentro de los hogares pueden llegar a ser entre 3 a 10 veces más nociva que la que se da fuera de casa.
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| Los aditamentos que
lleva este niño chileno recogen el material contaminante fuera de
casa, que luego se mide y naliza en Harvard. Fotografía Patricia Peña-OEI |
Por Patricia Peña, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI.-
Los riesgos de vivir en un ambiente contaminado no sólo están fuera del hogar sino que también dentro de él. Así lo propone un estudio para medir la exposición a la contaminación del aire en los niños, dentro y fuera de sus casas y que se está llevando a cabo en varias comunas de Santiago de Chile. Terminada ya la última etapa de recolección de muestras de material particulado contaminante, los resultados demuestran que los niveles contaminación dentro de los hogares pueden llegar a ser entre 3 a 10 veces más nocivos que la que se da en fuera de la casa. Un dato que puede servir a cualquier otra ciudad latina que tenga los mismos problemas de contaminación intra y extradomiciliario que existen en la capital chilena.
La experiencia, impulsada por la Comisión Nacional del Medio Ambiente - Conama- es parte de un estudio piloto, único en su tipo en el mundo, que coordina la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y que se realiza paralelamente en Baltimore, con población de 3ª edad y en Santiago de Chile con niños.
Pedro Oyola, coordinador de la Conama para el proyecto, explicó que el objetivo en el caso de Santiago es conocer en detalle el nivel de concentraciones de los contaminantes por los cuales la Región Metropolitana fue declarada zona saturada hace tres años, pero incluyendo no sólo las variables externas del aire que respiramos, sino que también la dimensión intradomiciliaria y la exposición personal a las diferentes fuentes de contaminación: los vehículos de las calles, las chimeneas de las pequeñas y medianas industrias, el polvo, etc. Lo interesante del estudio chileno es que se incluyeron niños que provienen o estudian en sectores que se consideran altamente contaminados dentro de la ciudad. La idea es determinar si los niveles que constata el Servicio Metropolitano del Ambiente Sesma- coinciden o no con lo que están señalando estos instrumentos de medición más locales y focalizados.
El estudio también busca demostrar que la metodología de medición seleccionada era la adecuada para el contexto chileno, ya que fue diseñada para ambientes menos contaminados. Como las concentraciones de los contaminantes a medir son más altas, las mediciones con los niños se hacen durante 12 horas seguidas de lunes a viernes. Se trata del período de tiempo en que ellos están más activos, ya sea en la escuela, camino a casa o realizando otras actividades como el juego o los deportes.
Los chicos de la mochila extraña
Desde hace un año, distintos grupos de niños de hogares no fumadores de 4 colegios de distintas comunas de Santiago, llevan consigo una especie de mochila o arnés que incluye una bomba encargada de filtrar el aire que se usa de muestra, una serie de filtros y tubos pasivos (que no emiten ningún ruido) con sus mangueras plásticas en los que se recoge el material contaminante al que se está expuesto durante todo un día. Todo este instrumental pesa casi 3 kilos. Por eso a algunos de ellos les dicen "los cazafantasmas".
Cada día este especial grupo de voluntarios ve cómo ingresan a su mochila experimental, los contaminantes a los que estamos expuestos cada vez que estamos dentro y fuera de casa: ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2), azufre (SO2), plomo, cromo, cloro, material particulado fino (o PM 2.5, que proviene principalmente de las llamadas "fuentes fijas", como las industrias) y material particulado grueso (o PM10 que proviene de las "fuentes móviles", como los automóviles) y monóxido de carbono (CO).
La primera etapa de este trabajo se realizó entre julio y diciembre del año pasado, consideró sólo hogares de sectores de ingresos medios; mientras que la segunda etapa que se está realizando actualmente incluyó hogares de sectores más acomodados.
Viviendo con el enemigo
Todas las muestras que se recogen de la mochila que cargan los niños y de los flitros instalados en sus escuelas, se analizan en Estados Unidos, en Harvard. De ahí que la meta es que este proyecto además sirva como una instancia de transferencia de conocimientos y de metodología, de manera de llegar a dominar herramientas útiles que permitan mejorar sistemas de medición y las estrategias de prevención, especialmente a nivel de los hogares.
"El tiempo que se pasa en el hogar si bien es poco durante el día, se caracteriza por ser de intensa actividad, especialmente en los meses de invierno en que el aire se ve afectado por la presencia de estufas o calefactores que son alimentadas, en algunos casos por parafina o combustible de mala calidad. Eso es lo que puede llegar a sobresaturar el ambiente de una casa mucho más de lo que uno se ve expuesto fuera de su casa. Se puede tratar de unas pocas horas pero en las que uno se ve expuesto a mucha contaminación y efectivamente ahí se pueden agudizar cuadros de enfermedades y deficiencias respiratorias", precisa Pedro Oyola.
La pregunta es entonces cuánto es que las personas son susceptibles y están expuestas a estos contaminantes. En el caso de Santiago, el aspecto socioeconómico puede ser bastante determinante del tipo de contaminación a la que se puede ver expuesta una persona: en los hogares de bajos ingresos es casi inevitable el uso de kerosene, parafina de mala calidad o mezclas entre alcohol y estos combustibles que se queman de mala forma y que pueden saturar el aire de una pieza. Pero las razones para que en los hogares se produzcan estas crisis ambientales suma distintas razones: mala calidad de viviendas provocando que existan numerosas filtraciones por las que ingresa el aire del exterios o la misma limpieza o no limpieza adecuada del polvo que se acumula en el hogar.
Resultados del Estudio Piloto
Los resultados de la primera etapa del estudio realizado con niños de hogares de sectores medio y medio bajo señalaron que dentro de los hogares pueden llegar a darse concentraciones de material particulado iguales o superiores a las que se dan en Santiago cuando se declara un episodio ambiental crítico: Al interior de los domicilios se registraron concentraciones de PM10 que oscilaron entre los 93 y 149 microgramos por m3 normal. Mientras que en el exterior de la casa, los niveles fueron de entre 108 y 156 microgramos. Ambas cifras son mucho menores que las que fueron señaladas por los equipos adosados a los alumnos, donde el PM10 fluctuó entre 110 y 200 microgramos.
Además, los resultados han demostrado que el ambiente intradomiciliario presenta niveles de contaminación de material particulado, fino y grueso, preocupantes al igual que las concentraciones de dióxido de nitrógeno, producidas principalmente por el uso no apropiado de combustibles de uso doméstico. Esto se refleja en los niveles de concentración de elementos tales como níquel y vanadio, considerados por la Organización Mundial de la Salud como tóxicos, presentes en los combustibles en uso, normalmente kerosene y parafina.
Para estos niños, por ahora, la recomendación es contraria a la lógica y la tradición mundiales cuando se trata de protección: tal vez sea mejor invitarlos a que estén fuera de casa.
OEI
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