|
|
Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
![]() |
![]()
| Servicio
Informativo Iberoamericano Septiembre 1999 (2) |
Ecuador
La creación de este escenario de convivencia pacífica es un esfuerzo alentador para evitar la guerra y se constituye en una mirada constructiva y respetuosa de la naturaleza. Para los indígenas de la zona, la selva y el derecho de pensar colectivamente son un patrimonio ancestral.
![]() |
| Cuando los
habitantes del Parque de la Paz van de cacería, deben seguir las
huellas de la danta para eludir las minas que colocaron allí los
ejércitos, aseguran indígenas shuar. Fotografía: http://antenna.nl/~smallwor/cam/pagfot/danta.html |
Por Kintto Lucas, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador.-
En la frontera ecuatoriano-peruana del Alto Cenepa, que fue escenario de guerras entre los dos países en 1941, 1981 y 1995, se comenzó a construir un parque ecológico en homenaje a la paz que firmaron este año de 1999 los presidentes de Ecuador y Perú, Jamil Mahuad y Alberto Fujimori.
El Parque de la Paz, como se le ha denominado, estará ubicado en una región habitada por la nacionalidad shuar que conforma un grupo etnolinguístico, integrado por cuatro comunidades: los shuar (unas 40.000 personas en el Ecuador), los achuar, los hambisas y los aguarunas, con un total de 80.000 integrantes en la frontera ecuatoriano-peruana.
Para los shuar, esa zona jamás fue ecuatoriana o peruana porque los límites impuestos por los gobiernos y los conflictos bélicos no pudieron separarlos definitivamente.
Durante la guerra no declarada entre Ecuador y Perú, en 1995, las organizaciones indígenas amazónicas de ambos países suscribieron una declaración conjunta para mantener la paz. Eso no impidió que ciertas etnias formen parte de los ejércitos de sus países.
En Ecuador, dos grupos shuar participaron en la guerra del Alto Cenepa en 1995: Arutam e Iwias. En Perú, el Ejército reclutó a los indígenas Orejones, Guambizas y Aguarunas.
Los shuar creen en diversos tipos de espíritus. Uno de ellos es el Arutam, un espíritu que posee a determinados varones, que no temen a nada y tienen la fuerza necesaria para sobrevivir solos en la selva.
Los Arutam conocen la zona de la Cordillera del Cóndor como la palma de su mano y tienen una gran capacidad de resistencia física, por eso durante la guerra del Cenepa conformaron un cuerpo de élite del ejército ecuatoriano.
Los Iwias, a su vez, resisten en condiciones físicas y sicológicas excepcionales. Tienen la capacidad de caminar en la selva hasta 60 horas sin descanso, alimentándose sólo de hojas y frutos. En 1995 estuvieron en los primeros puestos de batalla.
Dueños de la selva
Una vez terminado el conflicto bélico, los indígenas shuar, ecuatorianos y peruanos, siguieron siendo dueños de su selva. Sin embargo, las guerras dejaron sus huellas, pues cerca de 20 mil indígenas amazónicos del lado ecuatoriano sufrieron los efectos directos de los combates.
Para los indígenas de la Amazonia, la naturaleza es parte de la vida colectiva. Ríos, cascadas y la selva están poblados de espíritus, objeto de culto y de riqueza ceremoniales, con los cuales se relacionan en la vida diaria por eso esperan que sus opiniones sean tenidas en cuenta a la hora de crear el Parque Binacional.
Para el dirigente shuar Ampan Karakas, la creación del parque ecológico es un paso adelante en la construcción de la paz y en una forma distinta de ver la naturaleza. ''La mirada de mis hermanos va mucho más allá de cualquier frontera impuesta, - señala-, viene de miles de años atrás y tiene que ver con el derecho de pensar colectivamente en un desarrollo común en un territorio común heredado de los ancestros''.
La ministra ecuatoriana de Medio Ambiente, Yolanda Kakabatse, señaló que el primer paso en el tratamiento del denominado Parque de la Paz, es un reconocimiento de las características del área y de su población, que permita diseñar un plan de manejo de mediano plazo. ''Estamos analizando las condiciones de la zona para luego decidir cómo se llevan a cabo los proyectos de ecoturismo, conservación, investigación y desarrollo", señaló la ministra.
Según Kakabatse, delegados de su ministerio y de algunas organizaciones ambientalistas coordinan acciones con los indígenas shuar, colonos y autoridades de la zona, a fin de que la propuesta involucre a todos los interesados.
Las huellas de la danta
Después de 56 años de separación, en diciembre del año pasado, los indígenas que habitan la frontera de Ecuador y Perú comenzaron nuevamente a reunirse como pueblos hermanos, lo que se concretará definitivamente con el Parque de la Paz.
"Es la unificación y el reencuentro de los hermanos shuaras lo que nos lleva a participar en la construcción de este parque ecológico por la paz.", manifestó José Luis Kimbikiki, dirigente shuar de la zona. Para las etnias amazónicas, la creación del parque binacional, con el cual se sella la paz definitiva entre Ecuador y Perú, abre el camino a nuevos desafíos que ambos países deberán sobrellevar de manera conjunta.
"En esta zona, todavía abundan los animales y los ríos están llenos de peces. Sin embargo, cuando van de cacería, mis hermanos deben seguir las huellas de la danta para eludir las minas que colocaron allí los ejércitos", añade el dirigente shuar Karakas.
La guerra es lo único que preocupaba a los shuar porque no podían vivir libres. Cuando aumentaban los vuelos de helicópteros y aviones sus niños sabían que había problemas y que tendrían que buscar refugio. ''Mis hermanos saben muy bien lo que es vivir sitiado por décadas en la propia casa e impedidos de visitarse entre familias por una razón ajena'', finaliza.
OEI
![]()
| Índice de Noticias por Temas | Índice de Noticias por Países |
| Servicio Informativo Iberoamericano | Página Principal de la OEI |
| Suscripción al Servicio Informativo Iberoamericano | |
| Más datos: weboei@oei.es | |