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Servicio Informativo Iberoamericano
Septiembre 1999

Venezuela

Cada media hora fallece un venezolano por enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovascuares constituyen la primera causa de muerte de los ciudadanos de este país. A pesar del desarrollo de técnicas como el cateterismo cardíaco, la tasa nacional de mortalidad por estas enfermedades asciende a 104 por 100.000 habitantes.

Valoración de un joven paciente para determinar su tratamiento.
Fotografía Gilberto Carreño, OEI

Por Gilberto carreño, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Venezuela.-

De acuerdo con las estadísticas que maneja la Sociedad Venezolana de Cardiología, proporcionadas por el doctor Eduardo Morales, la tasa de mortalidad por dolencias cardiovasculares pasó de 66,5 por 100.000 habitantes en 1986, a 98,7 por 100.000 en 1994, y a 104 por 100.000 habitantes en 1998.

Considera el doctor Morales que esta cifra es una de las más altas del continente y aumenta proporcionalmente en personas mayores de 40 años, entre otras causas, como consecuencia directa de la crisis económica, malos hábitos de vida y la ausencia de un programa de un programa de prevención desde la niñez. Tal situación determina, que de cada 4 venezolanos, uno muera por infarto; mientras que en los países desarrollados, por el contrario, la curva desciende, al punto de que en las últimas décadas se observa una reducción de 50%.

Avances

Una técnica que enorgullece al gremio médico del país, por el dominio y beneficios para el paciente, es el del cateterismo cardíaco o angioplastia, cuyo procedimiento permite que en menos de dos horas se pueda colocar el dispositivo necesario hace que la persona intervenida pueda ser dada de alta al día siguiente.

El doctor Eduardo Morales Briceño, presidente de la Sociedad Venezolana de Cardiología, explica detalles de este procedimiento, invasivo en su mínima expresión y el cual conlleva a menos riesgos que la cirugía para el tratamiento de cardiopatías congénitas.

Desde hace cincuenta años se vienen planteando estudios en el hombre cuyos resultados permiten que, mediante la introducción de catéteres dentro de las arterias y venas en el cuerpo o los conductos naturales, se puedan hacer una serie de valuaciones de presión, de contenido de gases y la introducción de sustancias que ante los rayos X son opacas al diluirse con la sangre, lo cual permite acacificar los conductos o cavidades, y de esta forma evaluar la anatomía interna de las arterias y venas del corazón. En los lechos vasculares se introduce un catéter (instrumento tubular quirúrgico), para realizar un diagnóstico y tratamiento conocidos como cateterismo cardíaco o angioplastia. Esta técnica abarca: el diagnóstico y el aspecto terapéutico intervensionista.

En un principio estos catéteres eran muy rústicos, pero la tecnología fue evolucionando y se fueron separando las guías sobre las cuales se desplazan, antes pegados al catéter. Ahora hay una serie de segmentos que facilitan el proceso, y con los rayos X se pueden atravesar lesiones en vasos muy estrechos. Con la guía metálica se desplaza el catéter que a su extremo distal tiene un baloncito de un tamaño determinado, según sea el caso que se selecciona de acuerdo al tamaño de la arteria. El baloncito al inflarse provoca en la zona más estrecha una fractura pequeña, una retribución de la superficie del material que está en la pared, y cuando se desinfla, el conducto que estaba estrecho ahora estará ampliado.

Este fue un gran paso –expresa Condado-, porque desde 1960 se vienen haciendo cirugías, buscando solución a la estrechez de una arteria, haciendo un puente venoso anastomosando (pegando una parte de la vena en la aorta y otra parte de la vena después de la estrechez), y para lograrlo había que colocar a la persona, con anestesia general, múltiples canulaciones de diferentes partes del cuerpo para tomar temperatura y presión. Asimismo, se debía colocar a la persona en condiciones que permitan sustituir el bombeo de la sangre al corazón con una máquina, estados anticoagulantes, anestésicos, drogas para el corazón, lo que implicaba un riesgo mayor. Sin embargo, la cirugía sigue siendo una técnica válida para algunos los casos que no se pueden solucionar mediante la forma estable y segura que ofrece la angioplastia, cuyo avance sobre la cirugía va hoy en una relación de 4 a 1.

"Se trata ésta de una cardiología intervensionista, dado que intervenimos realizando una acción mecánica en la estructura vascular cardíaca, y no es necesario el bisturí sino para hacer un pequeño corte de la piel por donde se va a hacer la punción y se va a introducir el catéter y también para cortar la sutura de apoyo del catéter; pero en realidad el bisturí ya no es necesario para este tipo de operaciones. Así que se puede llamar cirugía endovascular, y otra denominación más sencilla y popular sería: plomeros tecnificados, porque el plomero introduce una guaya, luego un chupón; pero en realidad somos unos plomeros muy finos, que actuamos con las personas, bajo anestesia local, equipos radiológicos muy sofisticados, de alta resolución y con materiales que hoy por hoy son extremadamente de buena calidad y que permiten dar al paciente una seguridad impresionante", afirma el médico.

De los más resonantes avances en materia de cardiología en Venezuela en los últimos tiempos, destaca la aplicación de by-pass realizado con rayos láser y la utilización del llamado estabilizador Optupus, que permiten operar al paciente sin detenerle el corazón completamente, cuyos procedimientos merecieron al doctor Alexis Bello y a su equipo de colaboradores integrado por Klaus Meyer, Víctor Reinaga, Migdalia de la Rosa y Jesús Ortega, el Premio Nacional de Cirugía "Dr.Francisco Montbrum" que otorga la Sociedad Venezolana de Cirugía.

Alexis Bello informó sobre el particular, que Venezuela tiene la mayor experiencia en la utilización de by-pass con láser, el cual considera vital en pacientes a los que no se pueden aplicar el by-pass tradicional o en aquellos casos en los que al enfermo no se le pueden colocar todos los by-pass que necesita.

La técnica -según explica-, consiste en practicar una serie de orificios que permiten revascularizar el miocardio, con un equipo altamente sofisticado. En cuanto al estabilizador Optupus, explicó el doctor Bello que se trata ésta de una técnica que se aplica en casos muy específicos. Se trata de un instrumento que permite realizar un by-pass sin necesidad de recurrir a la máquina artificial corazón-pulmón.

Por último, el equipo médico aseguró que la principal estrategia para prevenir las enfermedades cardiovasculares es la prevención y la búsqueda de la felicidad, ya que el mal de amores en Venezuela es cada vez más peligroso.

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