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Servicio Informativo Iberoamericano
Septiembre 1999

Bolivia

Endoprótesis de aneurisma aórtico en Bolivia

El paciente, un varón, fumador, con sobrepeso, hipertenso y con índices de colesterol elevados, fue el primer boliviano y uno de los primeros en el continente, que se somete al implante.

Imagen del corazón con ecocardiograma. Corel Flow.

Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Sistema Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia.-

Sin lugar a dudas la cooperación profesional obra verdaderos milagros como el registrado hace poco en La Paz gracias al intercambio de experiencias entre médicos bolivianos y argentinos, cuyo resultado, esta vez, benefició a un paciente de 64 años de edad.

El paciente, un varón, fumador, con sobrepeso, hipertenso y con índices de colesterol elevados, fue el primer boliviano y uno de los primeros en el continente, que se somete al implante de lo que, en términos médicos, se conoce como una endoprótesis de aneurisma aórtico, en otras palabras, un forro interno que reforzará una parte de la aorta, para lo cual, el equipo de médicos comandados por el cirujano vascular boliviano Alvaro Balcazar, hizo solamente dos pequeños cortes de 3 centímetros en la ingle del paciente por donde desplazó el implante comprimido que poco después, al ser abierto, cubrió toda la parte de la aorta afectada.

La operación que duró dos horas aproximadamente no impidió al paciente despertar, inmediatamente después, en la sala de cuidados intensivos de la Clínica Cemes de la ciudad de La Paz y hacer un comentario gracioso al equipo de médicos y enfermeras que seguían muy de cerca el proceso de recuperación.

El paciente estaba en condiciones de regresar a su hogar antes de las 24 horas de la cirugía.

La técnica es el último grito de la ciencia y para mostrarla y enseñarla llegaron a Bolivia dos especialistas argentinos, el radiólogo intervencionista, Hernán Bertoni , especializado en Francia y el técnico de prótesis, Gus Mazzolino, quienes, junto al anestesiólogo Alberto Jáuregui, ofrecieron una clase teórica intensiva a un grupo de especialistas bolivianos y al personal de apoyo integrado por la instrumentista Lourdes Hoyos y el técnico de Rayos Melvin de la Quintana, además de una enfermera.

En la sala de operaciones estuvo presente Gus Mazzolino de Estados Unidos, en su condición de representante de la empresa que fabricó la prótesis. Además de él, estuvieron allí los seis especialistas bolivianos que solicitaron observar la primera cirugía de implantación de esta prótesis, los cirujanos vasculares Iván Soto y César López; el cirujano de tórax Marcos Málaga, el cardiólogo Joaquín Navarro, el médico general Alex Jordán y el gerente de una empresa boliviana importadora de prótesis.

Luego de la parte teórica, la práctica se inició cerca del mediodía con una cirugía previa a una paciente con obstrucción de aorta, a quien se le curó la afección con una sola punción realizada con un instrumento parecido a una jeringa.

Después de dos horas en ese proceso, se pasó al caso principal, al del paciente que acusaba un aneurisma aórtico, que es en realidad una dilatación que convierte a este importante conducto de sangre que bombea el corazón en un grave riesgo causado por el globo que crece por la presión arterial y que pone en riesgo de muerte al paciente.

Luego de realizaron los dos cortes en la ingle, uno a la izquierda y el otro a la derecha, fueron introducidos unos conductos que debían llegar hasta la parte afectada. Todo ese proceso era seguido por los presentes a través de un circuito cerrado de televisión que mostraba el interior del cuerpo y de la acción de los modernos instrumentos que estaban siendo utilizados en el proceso.

Una vez que estos conductos llegaron hasta el lugar dañado, fue introducida la prótesis de tela y metal, o aorta artificial totalmente comprimida. A poco, cuando ésta llegó hasta el lugar establecido, fue liberada y se expandió como un paraguas, hasta alcanzar los 10 centímetros de longitud cubriendo como un forro la aorta en su interior convirtiéndose en una tubería que permite ahora la circulación normal de sangre.

La aorta es la arteria más importante del cuerpo humano, pues saliendo del corazón recorre por el tórax, sigue por el abdomen y luego de bifurca hasta llegar a los riñones y al hígado, La operación de un aneurisma, como el del presente caso, por métodos convencionales es extremadamente riesgosa, pues además de abrir el cuerpo del paciente, se corta la circulación sanguínea para poner un material artificial, se cose la prótesis y se cierran los cortes, proceso que pone en riesgo la vida del paciente.

Lo importante de esta operación, es la experiencia ganada por jóvenes profesionales bolivianos que, de esta manera quedan habilitados para realizar intervenciones de este tipo. Por otra parte, la empresa fabricante de la prótesis consolida un mercado que ha sido marcado, desde el principio, por el éxito, de la mano de expertos.

El avance de la ciencia, y la tecnología en el campo de la medicina, es importante, aunque no siempre estén al alcance de todos. La medicina en Bolivia tiene grandes incongruencias, así como son muy frecuentes los problemas derivados de la negligencia, mala preparación o falta de profesionales en el campo médico, pero también son frecuentes las hazañas realizadas por profesionales médicos, muchas veces sin contar con los grandes adelantos de la tecnología, y muchas otras apelando a ellos.

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