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Servicio Informativo Iberoamericano
Agosto 1999 (2)

Argentina

Bacterias que comen hidrocarburos

En seis meses de trabajo científicos de la Universidad Nacional del Comahue limpiaron un lago contaminado con petróleo utilizando la técnica de biorremediación. Consiste en cultivar bacterias y hongos que se alimentan de hidrocarburos. Es la primera experiencia a gran escala en la Argentina.

Lagunas y zonas contaminadas pueden ser recuperadas mediante la biorremediación.
Fotografía tomada de http://www.chisnet.com.mx/~eddie/rios.html

Por Alí Mustafá, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Buenos Aires, Argentina.

Especialistas de la Universidad Nacional del Comahue devolvieron a una zona contaminada con petróleo sus características naturales con el cultivo de bacterias y hongos originarios de la provincia de Neuquén que se alimentan de hidrocarburos.

Gracias a la acción de esos microorganismos, la laguna que por varias décadas estuvo contaminada ahora podrá ser un precioso jardín o una provechosa huerta. La idea de utilizar esta técnica para solucionar problemas de derrame de petróleo data de principios de la década del setenta.

El trabajo fue realizado por los científicos de la Universidad en el yacimiento Medanitos, cerca de la localidad de Catriel al norte de la provincia de Río Negro. La biorremediación, como se lo llama a este procedimiento, requiere de varios pasos. Primero, elegir la familia de bacterias que mejor se adecuen al elemento contaminante y comprobar que se adaptaran al lugar donde van a ser introducidas para que no se conviertan en un peligro para el ecosistema. Y, segundo, las bacterias deberán recibir otros nutrientes que les permitan proliferar la zona que sufrió el derrame.

El equipo interdisciplinario de biólogos, químicos, ingenieros en petróleo e ingenieros agrónomos venía experimentando en esta área con bacterias y hongos de la región patagónica desde 1992. La experiencia es conocida como la primera en la Argentina a gran escala y con microorganismos autóctonos. Una compañía petrolera privada le confió al Instituto Universitario de Ciencias de la Salud que funciona en la órbita del Estado, la investigación, el análisis y los trabajos que se llevaron a cabo en el terreno.

"De las bacterias sólo sabemos que enferman, pero en este tipo de aplicaciones pueden ser un buen remedio para curar la contaminación producida por el hombre" dice un miembro del equipo. Los primeros informes indicaban que, efectivamente, la laguna había recibido hasta 1955 "aguas de purga". Esas aguas, que antes se vertían en los campos y ahora es obligatorio reinyectarlas a gran profundidad, salen de los pozos con restos de petróleo y un alto contenido de sales. En principio, y para tener un detalle acabado del lugar, las 10 hectáreas de la laguna fueron divididas en cuatro zonas. Dos en las que había un 30 por ciento de petróleo de promedio en el suelo, y dos, consideradas las más críticas, de tierras compactadas y arcillosas, y con el agravante de que la presencia de hidrocarburos en la superficie llegaba al 80 por ciento.

A simple vista, dicen los técnicos, la laguna contenía un alto porcentaje de sal y en algunos sectores tenía una capa de petróleo de más de cinco centímetros. El proceso es sencillo pero requiere de dedicación y trabajo. La directora del equipo, Graciela Pozzo Adrizzi, doctora en Ciencias del Suelo, explicó que en estos casos es necesario airear la tierra y disgregar el suelo para que la bacteria tenga un campo de acción más amplio y adecuado.

"Si la tierra se secara, los microorganismos morirían deshidratados, ya que las bacterias son células pequeñas que trabajan intercambiando fluidos en el ambiente, explica Pozzo Adrizzi. Y es en los fluidos donde están las sustancias más importantes que le permiten degradar el petróleo".

En las áreas más favorables en apenas seis meses de trabajo se logró bajar el nivel de contaminación del 30 por ciento al 3 por ciento. En cambio en las zonas más compactas debieron remover el suelo hasta medio metro de profundidad, para que en otros seis meses poder pasar a la etapa de "fitorremediación", con plantación de pasturas que terminarán de extraer el resto de petróleo.

Estos microorganismos se alimentan de sustancias como metales pesados o hidrocarburos. Luego de fagocitarlos y metabolizarlos los deshechos que las bacterias devuelven al suelo son sustancias simples y dejan de ser dañinas. El pasto crecido será incinerado para quemar el hidrocarburo que contenga y después será incorporado nuevamente para agregarle materia orgánica a la tierra.

Finalmente, llegará la última parte del trabajo donde podrán plantarse los arbustos de la zona para devolverle al lugar su aspecto natural. Para esta fase se incorporarán los alumnos y profesores de la cátedra de Botánica del Centro Universitario que la Universidad tiene en Viedma con el fin de realizar las experiencias de reproducción de las plantas del desierto que naturalmente no se producen a gran escala.

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