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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Agosto 1999 (2) |
Bolivia
¿Sabe usted de donde viene el nombre de Los Andes? ¿Se ha preguntado alguna vez qué quiere decir Uruguay, Paraguay, Panamá, Valparaíso, Aconcagua, Bogotá o Tucumán? Todo eso lo aclara la Toponimia Qulläna.
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| Los Andes quiere
decir "montaña que se ilumina" y se deriva de los términos
aymaras Qhantir Qullu Qullu Fotografía tomada de http://wCordillww.ing.udec.cl/~jjarav/region/andes.html |
Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Sistema Informativo de la OEI, La Paz, Bolivia.
Existe en nuestro continente una cantidad de nombres de lugares, montañas y ríos, cuyo origen se pierde en el tiempo y la distancia, sin embargo, existe una ciencia que se encarga de estudiar los orígenes y la etimología de los nombres, la Toponimia, que es una rama de la Lingüística.
El investigador Samuel Coronel Gutiérrez ha publicado recientemente un documento que establece el origen aymara de algunos de los más importantes nombres con que se conocen, a nivel universal, algunos países, lugares o accidentes geográficos, como por ejemplo Los Andes. Precisamente el pueblo Qulläna nos ha legado una patronimia que nos da la filiación Qulläna y un patrimonio protocolizado de un "archivo de piedra" que ni los colonizadores ni los republicanos han podido borrar para suplantarlo con documentos de papel.
Coronel señala que en el hablar figurado, para explicar algunos hechos se suele decir: "escribir con letras de fuego", lo cual quiere decir: "escritura imborrable". Sin embargo, en el lenguaje aymara se dice: "escribir con letras de piedra". Agrega que "nosotros, los estudiosos aymara-quechuas, tampoco nos damos cuenta de cuán importante es el estudio de la Toponimia para explicar la grandeza de nuestro pueblo Qulläna en el pasado remoto y cuán extensos eran su tierra y su territorio":
Luego explica que este pueblo había habitado a lo largo y ancho de las montañas del Qhanti y sus estribaciones hacia la costa del Pacífico y hacia las llanuras orientales . De acuerdo con los estudios paleontológicos, unos 15.000 años A.C. se había honrado en tomar el apelativo de Qulla Qulla (montaña) cuya declinación Qullana (en la montaña) denuncia su habitat en las alturas. En toda esa extensión territorial, este pueblo había dado el nombre científico a la Cordillera de Los Andes, igualmente había bautizado a plantas, animales, montañas, lagos, llanuras, ríos, poblacionesdentro de sus horizontes geográficos, pero también los cuerpos del espacio celeste dentro de su visión cósmica.
Los Andes
El investigador pide no olvidar que todo nombre de persona, animal, planta o cosa no es palabra vana, pues al margen de portar un significado, encierra también una filosofía de vida. El significado de Los Andes es patrimonio cultural del pueblo Qulläna. Los Andes es un nombre aymara castellanizado que quiere decir "montaña que se ilumina". Este nombre deriva de los términos aymaras Qhantir Qullu Qullu utilizados por el pueblo Qulläna para expresar lo que sucede en las altas montañas que, a la salida del sol, son las primeras en iluminarse, y a la puesta del astro rey, las últimas en recibir sus rayos, fenómeno común, por ejemplo en los Pirineos, entre España y Francia y cuyo significado es muy parecido, "Montaña de Fuego".
Los abuelos del tiempo de la invasión española, a simple demanda, muy fácilmente habrían contestado "Qhantir, Qullu Qullu Sutiniwa". El español, no pudiendo pronunciar "Qhantir", apenas había anotado "Anti" y luego, como se trataba de varias montañas pluralizó el término a "Antis". Más tarde lo había llevado a la fonética castellana Ande y su plural Andes, término torcido y retorcido del Qhanti que hoy pervive sin tener ningún significado en el idioma español.
En la actualidad existe una cantidad muy grande de topónimos aymaras castellanizados y nombres aymaras con anteposición de santos y vírgenes cristianos, que pierden su significado. La lengua aymara de hoy es la sucesión legítima de la lengua Qulläna, portadora de la cultura y civilización de Taypiqala o la megalítica Tiwanaku. Es la conservadora de secretos antiguos y capaz de revelar los hechos inexplicables llamados misterios. Sólo la Antroponimia Aymara nos reconoce la Patronimia , y sólo la Toponimia nos atribuye el patrimonio como herederos legítimos de todo lo natural y cultural en las montañas del Qhanti y sus estribaciones, señala el investigador.
"El pueblo que habita un paisaje geográfico bautiza su tierra y su territorio". Sabiendo esa realidad y siguiendo la huella de los nombres se puede establecer la grandeza de esta lengua y del pueblo que habitaba casi toda la parte occidental de Sudamérica, vale decir desde la actual Colombia, hasta Argentina y Chile, desde las costas del Pacífico hasta Uruguay, sobre el Atlántico.
En Colombia, por ejemplo, se encuentran muchos nombres como Bogotá que es corruptela de Wak'ata o de lo sagrado; Cúcuta es corruptela de Kuku-uta o casa endemoniada; Bucaramanga es Wak'armanqha o la profundidad sagrada. Cundinamarca es Kunturi marka o pueblo de cóndores. En el Ecuador, Perú y Bolivia hay miles y miles de nombres aymaras que perduran en sus sitios. En el Brasil o norte de Bolivia existe el territorio del Acre que es Akïri o el demostrativo de Este. Caucho o el árbol que produce goma, fue conocido con el nombre aymara de Q'awchu o q'auchi (gomoso, elástico, masticable). Los españoles lo castellanizaron a Caucho.
En Uruguay, su mismo nombre proviene del aymara Uruway, una exclamación que significa "¡Qué día que es! ¡Qué día!". Esa exclamación se pronunciaba en los tres meses del solsticio de primavera, cuando el sol alumbra en el hemisferio sur y sale de la región donde se encuentra Uruguay. Durante este tiempo las lluvias vienen, los campos reverdecen y florecen. Entonces el pueblo Qüllana de la región exclamaba ¡Suma Uruway!, lo cual quedó como topónimo de la región.
En el Paraguay, los nombres aymaras describen exactamente las características de la región. Así, Paraguay es corruptela de Pharaway o ¡Qué seco es!, Chaco es corruptela de Chaqu o campo abierto en medio de la selva; Paraná es corruptela de Pharana o en el secano.
En la Argentina permanecen miles de nombres aymaras como Pampa que sigue siendo pampa o llanura; Tucuman es contracción de Tukuymana o fin/término; Catamarca es corruptela de Katarmarka o pueblo de serpientes; Humahuaca es corruptela de Umawak'a o agua sagrada; Jujuy sigue siendo Jujuya o evaporación de aguas termales; Aconcagua viene de Janq'uqhawa o caparazón blanco.
A lo largo de la costa del Pacífico hay cientos de nombres aymaras que perduran, por ejemplo Pumaire que es corruptela de Pumiri o paraje del puma. Quillota que viene de Q'illu-uta o casa amarilla; Valparaiso es corruptela de Wallpara o crianza de gallinas; Talcahuano, viene de Tawkawanu o guano quemado y liviano. De esta manera podríamos llenar varias cuartillas estableciendo el origen aymara de muchos nombres americanos demarcando en cada caso un hito en el dominio del pueblo Qulläna en el continente.
OEI
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