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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Agosto 1999 |
Panamá
La enfermedad afecta a 25 millones de personas
Cálculos conservadores estiman que sólo en Centroamérica este flagelo puede matar anualmente a unas 45 mil personas
| Este
insecto tiene hábitos estrictamente caseros y habita durante el día
en grietas, techos, gallineros, casas para perros y muebles, para salir
a comer en horas nocturnas. Foto tomada de http://www.drwebsa.com.ar/alcha/ |
Por Arnulfo Barroso, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Ciudad de Panamá, Panamá.
Cerca de 25 millones de ciudadanos la padecen en América Latina, y más de 100 millones corren el riesgo de contraerla. El mal de Chagas, como se le conoce en la mayoría de los países de este continente, se ha convertido en un verdadero problema de salud pública, al punto que en gran cantidad de comunidades es una enfermedad endémica.
Panamá no escapa a esta realidad, y recientemente el Ministerio de Salud emitió una resolución en la que obliga a todos los laboratorios públicos y privados del país a practicar la prueba que detecta el mal de Chagas en las personas que vayan a donar sangre, a fin de evitar que la enfermedad se siga propagando y adquiera niveles exorbitantes.
La preocupación del gobierno panameño radica en que la segunda vía de transmisión más importante de este mal es la transfusión sanguínea, seguida de la congénita. Esta situación se vio agravada cuando científicos y expertos latinoamericanos, reunidos en el III Congreso Centroamericano de Parasitología y Medicina Tropical, advirtieron el resurgimiento con mucha fuerza en Panamá de enfermedades "altamente peligrosas" como el mal de Chagas, la tuberculosis, malaria y el dengue, las cuales habían sido controladas desde 1941.
Las últimas estadísticas emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que en Panamá ha habido un repunte en los índices de esta enfermedad, que alcanzó los 220 mil casos, en una población que no alcanza los tres millones de personas. Este mismo reporte informa que el país más afectado por la enfermedad es Brasil, con 6 millones 340 mil casos; seguido de Argentina, con 2 millones 640 mil; Chile, 1 millón 460 mil; Venezuela, 1 millón 200 mil; Colombia, 900 mil; Guatemala, 730 mil; Perú, 643 mil; Bolivia, 500 mil, Paraguay, 397 mil; El Salvador, 322 mil; Honduras, 300 mil; Panamá 220 mil, Costa Rica, 130 mil y Uruguay, con 37 mil casos reportados.
Las estadísticas señalan que en Centroamérica, región a la que pertenece Panamá, un 25% de la población, es decir, 8.2 millones de personas, de 33 millones de habitantes, están en peligro de contraer este mal.
El Chagas (una enfermedad que afecta únicamente a los latinoamericanos y a los residentes del Estado norteamericano de Texas) ha cambiado su perfil epidemiológico tradicional en Panamá, lo que ha obligado a las autoridades a establecer un periodo de seis meses para que todos los bancos de sangre remitan al Laboratorio Central de Referencia del Ministerio de Salud los casos positivos que hayan tenido, a fin de llevar una estadística más precisa del desarrollo de la enfermedad y combatir su propagación.
El gobierno ha sido estricto en la emisión de esta resolución, ya que en la misma advierte que los laboratorios que no cumplan con la directriz serán sancionados. Paralelamente, los panameños libran otra batalla con una enfermedad similar al mal de Chagas, llamada Leishmaniasis, cuyos casos en los últimos años han aumentado considerablemente. Este flagelo produce lesiones en la piel, similares a las del Chagas y también es producido por un insecto: la mosca blanca, que habita en los monos perezosos.
Los estragos del mal de Chagas se conocen en América desde el siglo XVI. La OMS estima que los países de Latinoamérica han gastado unos 150 millones de dólares en la lucha contra el mal y que sus perjuicios han sumado los 4,550 millones de dólares.
Una bomba de tiempo
La enfermedad del mal de Chagas es propagada por el parásito llamado Trypanosoma Cruzi y se transmite a través de las triatomas, conocidas a lo largo de América Latina con varios nombres, entre ellos, vinchuca, chupao, chinchorro, bandola, chinche, picuda o chirima.
El Trypanosoma Cruzi es un parásito hemaflogelado que se reproduce en el interior de las células y circula a través de la sangre. El insecto tiene hábitos nocturnos, ya que es durante la noche cuando se alimenta de sus víctimas (que son animales estrictamente caseros y seres humanos) y les produce una lesión por la picazón que da el excremento que deposita en el lugar en donde come.
El mal de Chagas puede ser mortal o puede causar daños severos como parálisis permanente. La enfermedad ataca en tres fases: la aguda, indeterminada y crónica. La misma puede proporcionar a su víctima una vida sin complicaciones o una muerte fulminante. De allí que quienes la padezcan lleven una especie de bomba de tiempo en su cuerpo. No obstante, sólo un 30% de los pacientes la desarrolla, por lo general después de los 40 años de edad.
En el 50% de los casos el mal entra al cuerpo por el ojo, en donde causa una hinchazón y posteriormente produce el crecimiento de los ganglios. Con el transcurrir de los días, el paciente presenta fiebre, malestar general, cefalea y decaimiento físico. En la parte terminal puede producir agrandamiento del hígado, el bazo y una miocarditis aguda.
En la fase indeterminada, el paciente entra en un aparente estado de cura que puede durar entre 10 y 15 años, hasta que se inicia la etapa crónica. El mejor aliado de la enfermedad es la ignorancia, la pobreza y la marginación.
Un insecto doméstico
El Trypanosoma Cruzi es un insecto ovíparo que pone hasta 200 huevos por año. Paradójicamente, este insecto nace libre del mal de Chagas y se infecta cuando pica a una persona contagiada, luego de lo cual prosigue con la cadena de contagio.
El insecto inicialmente mide tres milímetros de largo, y durante su ciclo de vida pasa por cuatro fases de muda en las cuales no presenta alas. Su período de madurez llega al séptimo mes de vida y al alcanzar los 15 meses muere de forma natural. Este insecto tiene hábitos estrictamente caseros y habita durante el día en grietas, techos, gallineros, casas para perros y muebles, para salir a comer en horas nocturnas.
En el hemisferio Sur se conformó una alianza contra la enfermedad que en los últimos años ha logrado reducir los niveles de infestación en países como Uruguay y Paraguay. En Centroamérica, los ministerios de Salud de la región han puesto en marcha un plan regional, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que incluye controles en los bancos de sangre para evitar la propagación a través de la transfusión de sangre, la eliminación del vector que la produce con la fumigación de insecticidas, la vigilancia epidemiológica permanente y atención especial para los menores de cinco años de edad.
Científicos latinoamericanos, de Estados Unidos y Europa fracasaron en sus intenciones de disminuir a su mínima expresión la presencia del mal de Chagas en el continente a partir de este año, sin embargo, mantienen viva la esperanza por los logros que se han alcanzado en Uruguay, Paraguay y Costa Rica.
Pero hay otros sectores que no son tan entusiastas y sostienen que el mal de Chagas (el cuarto flagelo más importante de América Latina, seguido del SIDA) seguirá presente en la región como una enfermedad endémica, mientras exista la pobreza. OEI.
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