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Servicio Informativo Iberoamericano
Agosto 1999

Venezuela

Cremación de cadáveres, reciente y dolorosa cultura en Venezuela

Hasta las mascotas muertas están siendo cremadas. Hasta el siglo XIX, las doctrinas cristianas prohibían la cremación porque se pensaba que si se destruía el cuerpo, éste no podría resucitar. Los primeros judíos también la prohibieron porque consideraban que con ello se profanaba la obra de Dios. Los judíos ortodoxos, los cristianos ortodoxos orientales y los musulmanes todavía tienen prohibido incinerar a sus muertos.

Horno Crematorio. Esta práctica entró en vigencia en Venezuela desde hace cuatro años en el Cementerio del Este, uno de los más nuevos de la capital venezolana y reservado sólo para las clases pudientes por los altos costos de los terrenos.

Por Gilberto Carreño, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Caracas, Venezuela.

Por diversas razones y, de manera especial por las dificultades económicas, los venezolanos están adoptando la cremación como una dolorosa cultura que les permite enfrentar, entre otros, los altos costos de las parcelas en los cementerios. Según las estadísticas, un promedio mensual de 70 ciudadanos de este país es conducido a los hornos 24 horas después de su deceso.

La cremación, o incineración de un cadáver, es una técnica que consiste en reducir el cuerpo humano a cenizas en hornos especiales. Estas cenizas se guardan en una pequeña caja que los operadores del horno entregan a los familiares del difunto, quienes decidirán si las entierran, las esparcen en cualquier lugar o las llevan a sus casas.

La cremación data de la antigüedad. Entre los años 1400 a. C. y el 200 d. C, era la forma de enterramiento más común, especialmente entre la aristocracia romana y la familia imperial. Hasta el siglo XIX, las doctrinas cristianas prohibían la cremación porque se pensaba que si se destruía el cuerpo éste no podría resucitar. Los primeros judíos también la prohibieron porque consideraban que con ello se profanaba la obra de Dios. Los judíos ortodoxos, los cristianos ortodoxos orientales y los musulmanes todavía tienen prohibido incinerar a sus muertos.

Sin embargo, otros grupos, especialmente en la India, han seguido practicando la incineración hasta nuestros días. Actualmente, la cremación es aprobada y utilizada por la Iglesia Católica y otros grupos cristianos y por algunos judíos, budistas, sijs e hindúes.

Hechos recientes están popularizando esta práctica: la cremación del líder reformista chino, Deng Xiaoping, fallecido en febrero de 1999, así como la correspondiente al destacado poeta y exsenador izquierdista peruano Luis Nieto, muerto en extrañas condiciones, y la cremación en cumplimiento de su voluntad del eminente científico de este país, Humberto Fernández Morán, cuyo deceso se produjo en abril de 1999 en Suecia. De continuar así, la cremación seguramente se extenderá en muy poco tiempo como parte de la nueva cultura del venezolano en esta materia.

La cremación en Venezuela

Esta práctica entró en vigencia en Venezuela desde hace cuatro años en el Cementerio del Este, uno de los más nuevos de la capital venezolana y reservado sólo para las clases pudientes por los altos costos de los terrenos. Posteriormente se incorporó a ella el Cementerio Parque Valles del Tuy, en las afueras de Caracas y, actualmente, se gestiona la incorporación del Cementerio General del Sur, el más antiguo y popular de los campos santos de la capital venezolana. Su rápida aceptación permite hoy ver en las calles de la ciudad a personas dedicadas a promover la venta anticipada de los servicios crematorios, como especie de seguro.

Dentro de este cambio de mentalidad que se observa en el país en esta materia, resulta un tanto curioso observar cómo ya muchos dueños de animales domésticos están optando también por la cremación de sus mascotas, actividad que se desarrolla con mayor velocidad que la incineración de humanos. Cabe señalar que las autoridades de las principales instalaciones de este tipo, ubicadas en el Cementerio del Este, insisten en poner de relieve que el horno para la incineración de humanos no es el mismo que se emplea para animales.

Sobre el tema no ha faltado, sin embargo, la natural confrontación de ideas, especialmente incentivada por quienes alegan razones religiosas para oponerse a ella, pese a que la incineración está aprobada por El Vaticano desde 1962.

Beatriz Briceño Picón, articulista de uno de los más leídos diarios del país, El Universal, advierte a los católicos que "no deben ignorar lo que la Iglesia ha dicho sobre las exequias propias de un creyente". Para ello, se remite a las fuentes del actual Código de Derecho Canónico, promulgado por el papa Juan Pablo II el 25 de enero del año 1983, de donde cita el artículo 1.176 parágrafo 3o, del cual lee: "La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana". Cita también el artículo 1.175, que expresa el sentido de las exequias eclesiásticas, con las que la Iglesia obtiene para los difuntos la ayuda espiritual y honra sus cuerpos, a la vez que proporciona a los vivos el consuelo de la esperanza'.

Y es que, como bien sabemos -expresa Beatriz Briceño Picón-, el día de la muerte inaugura para el cristiano la plenitud de ese nuevo nacimiento que empezó en el Bautismo y se continuó con los otros sacramentos de la fe. Por eso, con las exequias, la Iglesia nos acompaña al término del caminar terreno para entregarnos 'en las manos del Padre' al depositar en la tierra, con esperanza, el germen del cuerpo que resucitará en la gloria.

Por su parte, Dinora Delgado, una de las promotoras del proyecto Centro de Cremación del Cementerio General del Sur, se sometió recientemente a todo un bombardeo de preguntas del público en relación con la modalidad que se busca establecer en el más viejo y popular campo santo de Caracas. La gente quiso saber precios, y hasta preguntó qué harán con el hueco, ya que es posible desenterrar los huesos de los deudos, cremarlos y cargarlos para su casa. -El hueco -respondió-, usted lo puede reciclar, saca el difunto y usa el terreno', dijo la promotora de ventas-, insistiendo en que, en su caso, no podía dar precios porque el proyecto de cremación no está listo. Cremar resultará más económico que enterrar al difunto. Aseguró que se ofrecerán varias posibilidades de acceder al servicio: compras a futuro, pago por cuotas, paquetes familiares. -Lo que se quema es el cuerpo, no el espíritu-, dijo Dinora Delgado al dar respuesta a la inquietud religiosa de cómo se hará cuando se produzca el Juicio Final en que todos debemos estar presentes.

Los defensores de la cremación en Venezuela señalan entre sus ventajas, tanto los aspectos prácticos, como lo higiénico y económico del proceso, así como la justificación existencialista que defiende la pureza del fuego. "El cuerpo no es más que la envoltura del alma y del espíritu. Si somos cremados, nos desligamos más rápido de este plano y accedemos antes a la reencarnación. Además, la descomposición que sufre un cuerpo al ser enterrado es muy dolorosa", dijo Marta Rangel, quien tuvo que trasladar el cadáver de su esposo a Bogotá, Colombia, para cumplir su voluntad, ya que cuando murió no había servicio crematorio en Venezuela. "La cremación es casi una reafirmación de la vida, porque te permite asumir con dignidad y en forma natural la partida de un ser querido, sin profundizar el dolor a través de cortejos y entierros tétricos y depresivos que son la negación total de la vida", señaló Marta Rangel, quien agregó: "Jamás pensé que sería tan sencillo y práctico, y a la vez tan humano. Después de la cremación de mi esposo, mis padres han pedido ser cremados cuando mueran, porque les parece lo más digno", agregó.

El director del Cementerio Parque Valles del Tuy, quien es a su vez editor de la Revista Mundo Funerario, Guillermo Herrera, ha comentado sobre el tema que la cremación es mucho más higiénica y económica porque no hay que comprar parcela en el cementerio, ni lápidas, ni pagar gastos de mantenimiento para evitar los saqueos de tumbas.

Características del proceso

Para legalizar la cremación de un cadáver, la respectiva empresa debe exigir el certificado de defunción y la autorización de la persona legalmente aceptada para ello. Son impedimentos para proceder a la cremación: que el cuerpo aloje cualquier sistema de energía que funcione con mercurio, el marcapasos; que la persona no haya cumplido las 24 horas desde su fallecimiento y que su deceso sea objeto de investigación policial o de cualquier tribunal de la república.

El uso de la urna será sólo para el velatorio, dado que existe la posibilidad de alquilarla. La incineración puede realizarse con el cadáver vestido, siempre que las ropas no contengan materiales metálicos ni explosivos.

Los costos del servicio básico podrían variar entre US$1.000 y US$1.100, e incluye la búsqueda del cuerpo y su traslado hasta el cementerio, una hora de velación con oficio religioso, la cremación, la entrega de las cenizas en un cofre de madera y los trámites legales. Los deudos pueden disponer de las cenizas apenas culmine la incineración, que dura de dos a tres horas. Estas pueden dejarse en el cementerio, en nichos o sepultado a la manera tradicional. También pueden ser llevadas a la casa de los familiares, o bien esparcirlas en cualquier lugar, lo cual depende generalmente de la voluntad previamente expresada por el difunto. OEI.

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