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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Agosto 1999 |
Colombia
EI instituto de Medicina Legal de Colombia obtiene información sobre la violencia, la analiza y divulga a las autoridades para que tomen medidas de prevención y control que beneficien a la comunidad. En otra faceta poco conocida, el Instituto también determina la autenticidad de escritos y firmas, de monedas nacionales y extranjeras, de licores, de documentos, etc., detecta estupefacientes, analiza accidentes de tránsito, armas químicas, explosivos y hasta puede dictaminar si un indígena no se ha transculturizado y, por tanto, es inmaduro sicológico frente a los avances de la civilización y debe ser juzgado por las leyes de su comunidad
| María Dolores Sánchez, directora de Servicios Forenses del Instituto de Medicina Legal de Colombia. |
Por Gustavo Riveros, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santa Fe de Bogotá, Colombia.
En el Instituto de Medicina Legal de Colombia la ciencia forense no se practica de manera fría y descarnada, bajo paradigmas rígidos que consideran la aplicación de métodos investigativos sobre los cadáveres como su principal razón de ser, sino que su trabajo y su principal resultado es obtener, analizar y difundir informaciones sobre la muerte y las lesiones para que sirvan para la vida.
Según María Dolores Sánchez, directora de Servicios Forenses del Instituto de Medicina Legal de Colombia, el concepto tradicional de la ciencia forense es aplicar los conocimientos científicos para obtener evidencias en el transcurso de una investigación, de manera que se aporten indicios sólidos que arrojen luces para confirmar o modificar hipótesis que conecten de manera cierta a una persona con una escena concreta, sin lugar a dudas.
Pero el Instituto de Medicina legal no sólo hace su trabajo en la obtención de dictámenes, sino que ha diseñado estrategias para transformar esa entidad en una organización al servicio de la comunidad mediante valores agregados que ofrezcan información veraz y analizada para apoyar políticas, programas y actividades de control y prevención de violencia, tanto por parte de las autoridades, como de la ciudadanía.
De acuerdo con la doctora Sánchez, cuando los médicos ingresan al Instituto de Medicina Legal se les pregunta: "¿para qué estudio usted medicina?" e invariablemente la respuesta es: "para salvar vidas". Entonces, como un incentivo para que entiendan bajo nuevas luces su trabajo futuro, se les pregunta: "si usted estudió medicina para salvar vidas, ¿entonces qué hace aquí, en una institución dedicada principalmente a los muertos?".
Esa pregunta, aclara María Dolores Sánchez, también se la hizo el Instituto, y fue así como decidió aplicar la investigación social para ofrecer información y sugerencias que fueran la base de programas especiales que disminuyeran la violencia en todas sus formas.
Conscientes de este nuevo sentido social del trabajo, la información aportada por el Instituto a las autoridades de Bogotá ha logrado que se tomen medidas como la prohibición total del uso de la pólvora en la ciudad, con resultados tan espectaculares como el hecho de que en diciembre pasado no se registró ni un solo niño quemado, cuando lo usual era que cientos de ellos sufrieran lesiones graves, pérdida de miembros y, en algunos casos, muerte.
Otras medidas con excelentes resultados han sido la conocida "hora zanahoria" (cierre de establecimientos públicos máximo a la 1 a.m, porque se detectó que horas después se incrementaban los hechos violentos), la utilización obligatoria de chalecos reflectivos, luces encendidas y casco asegurado a la cabeza por parte de los motociclistas (con base en el análisis de las frecuentes declaraciones de conductores que atropellaron motociclistas, según las cuales aseguraban no haber visto al motociclista) o el diseño de campañas educativas para prevenir la conducción de vehículos por parte de personas embriagadas en unión con el incremento de las sanciones para quienes incurren en esa conducta (detectada como una significativa causa de muerte).
De esta novedosa visión en las ciencias forenses nacieron también los Comités Epidemiológicos de Violencia que funcionan en todo el país, gracias a los cuales se reúnen periódicamente representantes de la Alcaldía, la Policía, la Fiscalía, la Personería y el Instituto de Medicina Legal, para analizar información sobre violencia y sobre otros fenómenos sociales en la zona con el fin de tomar medidas de prevención y control.
Con base en experiencias dolorosas cuando se han presentado muertes colectivas causadas por desastres, el Instituto de Medicina Legal ha conformado sugerencias para que en forma interinstitucional se diseñen Programas de Atención de Desastres que disminuyan, por ejemplo, las muertes posteriores a las ya presentadas por el desastre y tienen en cuenta experiencias anteriores para no repetir errores.
Gracias a la vigilancia epidemiológica de los hechos de violencia que conoce el Instituto, se han diseñado protocolos que logran, por ejemplo, diseñar un número reducido de preguntas que se formulan en un hospital a un niño lesionado y de cuyas respuestas se puede colegir si es víctima del maltrato o si sufrió un accidente casual, y así tomar las medidas de prevención y control del caso.
Información imparcial, objetiva y científica
En 1995, el Instituto de Medicina Legal creó el Centro de Referencia Nacional Sobre Violencia cuyo misión es ofrecer información analizada sobre indicadores de violencia, generados por el sistema forense colombiano para apoyar políticas, programas y actividades de control y prevención.
Según Gloria Inés Suárez, directora del Centro de Referencia Nacional Sobre Violencia, el Instituto de Medicina Legal capta información sobre eventos violentos de todo Colombia, incluyendo hasta los más pequeños municipios, suministrada, en primer lugar, por las declaraciones del paciente (si es objeto de lesiones personales o de delitos sexuales) y/o de sus parientes y allegados (en los casos anteriores y en caso de muerte), y en segundo lugar, por los hallazgos del médico forense al realizar el examen (protocolo de necropsia, dictamen médico-legal), por los laboratorios forenses (toxicología, estupefacientes, biología, balística, química aplicada, DNA, etc.) y, en tercer lugar, por los datos consignados en el acta de inspección del cadáver, oficio petitorio e historia clínica.
La información estadística, luego de una capacitación nacional de los médicos forenses, se analiza de acuerdo con las características de tiempo, lugar, persona y circunstancias con el fin de identificar tendencias y cambios en el comportamiento de las lesiones para suministrar publicaciones a las autoridades pertinentes y así tomar las medidas de prevención y control adecuadas.
Con base en esta información se detectan, por ejemplo, puntos críticos de accidentes de tránsito, días durante los cuales ocurren mayores hechos violentos (curiosamente el día de celebración del Amor y la Amistad es uno de los más violentos del año), principal causa de muerte accidental en menores de un año (ahogamiento en la tina de baño por descuido) o incremento de suicidios presentados después de una glorificación de un caso público en los medios de comunicación (está comprobado que la divulgación descontextualizada de estos casos actúa como detonante para que se presenten réplicas que siguen el modelo de suicidio glorificado).
La información del Centro de Referencia Nacional Sobre Violencia, aclara Gloria Inés Suárez, debe ser imparcial, objetiva y científica para que la alta credibilidad de la que goza permita a la sociedad evaluar las medidas tomadas con el fin de prevenir hechos violentos.
Actividad científica poco conocida
Además de las necropsias y la evaluación de lesiones personales, el Instituto de Medicina Legal lleva a cabo actividades científicas poco conocidas en las áreas de: documentología y grafología (cotejo de firmas y manuscritos, impresiones de sellos, papel moneda, billetes de lotería, documentos de identidad, títulos valores, etc.); psiquiatría y psicología (que determinan imputabilidad, condición de víctima de delito sexual, farmacodependencia, condición de indígena, etc.); clínica (apoyo pericial en lesiones personales, delitos sexuales, embriaguez, evaluación de edad, determinación de que se sufre de grave enfermedad); biología (estudio de muestras de origen biológico, manchas de sangre o de semen, cabellos); física (determinación de trayectoria y velocidad de automotores, huellas, marcas y propiedades mecánicas de elementos y artefactos, alteraciones); y química aplicada (fragmentos de pinturas, fibras textiles, pólvoras, explosivos, tintas, pigmentos, restos de incendios), entre otras.
Esta rigurosa actividad científica, en sí misma, es fundamental en la actividad forense, pero no sirve de mucho si la sociedad no obtiene información, la analiza y toma medidas de prevención como en la sobrecogedora propaganda de televisión que se emite en Colombia, donde se ve una tortuga en la mitad de la calle a punto de ser arrollada por un motociclista. En la imagen siguiente ocurre el impacto de la motocicleta contra la tortuga, que se protege en su caparazón y sale indemne, pero el conductor, que conducía sin casco, se accidenta gravemente. El comercial finaliza con una frase que dice: "Hay animales que no usan casco". OEI.
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