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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Julio 1999 |
Bolivia
La árida zona altiplano que cubre una extensa área del territorio boliviano produce desde tiempos inmemoriales uno de los cereales más completos y nutritivos que existen en nuestro planeta, la quinua, cuya utilización ha ido ganando poco a poco la aceptación de los habitantes de las ciudades bolivianas para ganar nuevos espacios, mucho más allá de sus fronteras naturales, esta vez, en el Viejo Continente.
| La perspectiva de
masivas exportaciones ha obligado a los productores bolivianos a
realizar grandes esfuerzos para el mejoramiento genético de este
producto. Foto tomada de http://www.kiwigen.com/quinua/Quinua01.htm |
Por Fernando Escóbar Salas, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia.
Desde la llegada de los españoles a esta región de América, la Quinua se constituyó en uno de los alimentos empleados por los conquistadores europeos; luego se hicieron algunos intentos de llevar semillas para producir el cereal en Europa, con escaso éxito inicial, aunque ahora las perspectivas de su cultivo en el Viejo Continente son mejores.
Ya en nuestro siglo, gracias a los análisis hechos por laboratorios en diferentes lugares del mundo, se estableció el gran valor alimenticio de este pseudo cereal; por lo tanto, se intentaron exportaciones masivas para industrializarlo, con resultados muy limitados, debido a la baja producción.
Esta razón ha obligado a industriales de otros países, especialmente de Estados Unidos y Francia, a intentar la producción de cultivos propios en sus territorios, para lo cual se han creado especies de quinuas adaptables a las condiciones de suelo, clima y otros factores, cuyos primeros resultados son alentadores para los agricultores de esos países.
De todos modos, la perspectiva de masivas exportaciones ha obligado a los productores bolivianos a realizar grandes esfuerzos para el mejoramiento genético de este producto, a fin de reducir ciertas sustancias saponinas, que producen un sabor amargo a la quinua. Los resultados son buenos.
Ganando mercados
Mientras tanto, la quinua boliviana, viene ganando mayores plazas comerciales en Europa. El interés es tan grande que capitalistas fraceses se reunieron con similares bolivianos y pusieron en marcha Quinoa-Bol, cuya meta inicial es la exportación de 250 toneladas anuales de este cereal andino hacia mercados fraceses.
Oliver Markarian, presidente de la empresa, destacó que este proyecto, que tiene su base de operaciones en la localidad de Lahuachaca, en la provincia Aroma, del Departamento de La Paz, ha sido viabilizado a través de la reciente puesta en marcha de una planta procesadora de quinua, única en su género. Asimismo, dijo que el proyecto no se circunscribe a una simple inversión de capitales, sino al manejo integral de todos los procesos de producción de granos, una minuciosa selección y tratamientos biológicos naturales que garantizan su venta en uno de los mercados más exigentes del Viejo Continente.
Fuentes de trabajo
La operación contempla también la reactivación de la incipiente economía de los agricultores del sector al generar fuentes seguras sustentadas y proyectadas de recepción de productos para centenas de comunarios.
La planta de Lahuachaca podrá exportar en el mediano plazo entre 400 y 800 toneladas de cereal, luego de ampliar su actual espectro de producción, el cual congrega a 80 productores de la zona.
Quinoa-Bol
La empresa Quinoa Bol nace como iniciativa de bolivianos radicados en Fracia y el impulso de la Valenciana Markal, empresa familiar constituida en 1936 y que actualmente cuenta con un volumen de operaciones de 10 millones de dólares anuales.
Markal es una de las empresas más prestigiosas y pujantes, procesadoras y comercializadoras de productos agrícolas biológico-orgánicos de Francia, con volúmenes mayores a 7.000 toneladas anuales de 600 diferentes tipos de cereales. Su oferta es distribuida en los principales supermercados franceses y de la Unión Europea.
En consecuencia, la quinua y sus muchos derivados, debidamente industrializados, podrán ganar los mercados de Europa en lo que va de la presente gestión, llevando a la población del Viejo Continente las nutrientes de un territorio lleno de sorpresas, como lo es el boliviano.
La competencia también se presenta dura para los productores, pues el interés también se ha conocido en Perú, otro de los países que cultiva quinua, donde se vienen desarrollando también programas de mejoramiento con miras a su industrialización. OEI.
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