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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Julio 1999 |
Perú
Según estadísticas de la Comisión de Lucha Contra la Drogas (CONTRADROGAS), elaboradas entre 1988 y 1998, la narcoproducción de clorohidrato de cocaína en el Perú disminuyó considerablemente a partir de 1994. Después de alcanzar 435 toneladas en ese año, la producción disminuyó a 420 toneladas en 1996 y a 240 toneladas en 1998. Contribuyen al éxito alcanzado proyectos de desarrollo alternativo, como el implementado en el Valle del río Apurimac-Ene, zona de selva localizada en el centro sur del Perú, por el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID).
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| Para reemplazar los cultivos de hoja de coca, el proyecto se basa en propuestas de diversificación agropecuaria, tomando como cultivos básicos el café y el cacao, complementándolos con la crianza de ovinos de pelo, apicultura, cultivos alimentarios y cítricos. |
Por Claudia Bayona, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Lima, Perú.
Cerca de 12.500 pobladores atendidos que han adoptado los paquetes tecnológicos propuestos para la sustitución de cultivos de coca, la rehabilitación de suelos degradados, la instalación de chacras integrales en proceso y la introducción de muchos cambios económicos, sociales, técnicos y medioambientales en esta zona de monocultivo de coca de la selva peruana, testimonian el trabajo desarrollado por el PNUFID desde julio de 1995.
El proyecto se basa en propuestas de diversificación agropecuaria, tomando como cultivos básicos el café y el cacao, complementándolos con la crianza de ovinos de pelo, apicultura, cultivos alimentarios y cítricos. De esta manera se ha contribuido a la rehabilitación y al incremento de áreas agrícolas, se ha capacitado a los agricultores y a sus familias, pero lo más importante, se ha logrado recomponer el núcleo familiar y social de la zona.
Los cultivos de coca en el Valle del río Apurímac
No existen estadísticas sobre la evolución anual de ocupación de tierras para el cultivo de coca en el Valle del río Apurímac-Ene. Sin embargo, diversas fuentes señalan que en 1960 existían alrededor de 1.300 Has. destinadas al cultivo de la coca; en 1970 2.000 Has., y en 1980, 6.000 Has. En 1983, la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) contaba en sus registros con 3.583 productores legales empadronados, propietarios de 1.009 has. Esta última cifra indica que desde inicios de la década de los 80 se producía y comercializaba ilegalmente la hoja, una realidad que escapaba del control estatal.
El valle cuenta con una extensión aproximada de 12.000 km2. Comprende los sectores de selva alta de la zona oriental de las provincias de Huanta y La Mar (departamento de Ayacucho), la zona nor-oeste de la provincia de La Convención (departamento de Cusco) y la zona sur-este de la provincia de Satipo (departamento de Junín).
A partir de 1982, la presencia de la subversión contribuye al incremento de producción destinada al tráfico ilícito de drogas. Esto fue detectado 12 años más tarde, cuando en 1994 el PNUFID-UNOPS, mediante el empleo de sistemas de detección estereoscópica, procesa un material aerofotográfico en la escala 1 en 60.000, recogido en los años 1990-1991, identificándose la existencia de 18.800 Has. de coca en producción.
Pero, es durante el periodo 1990-1994, cuando se registran los más altos índices de expansión de tierras para el cultivo de coca, grandes extensiones de terreno que superaban ampliamente a los cultivos legales. Para 1994 las cifras alcanzan un total de 24.577 Has.
Baja de los precios y abandono de tierras
A partir de abril de 1995 se produce a nivel nacional una severa reducción de la demanda que trae como consecuencia una sostenida baja en los precios de la hoja y sus derivados. Paralelamente, el gobierno inicia un control estricto sobre el tráfico ilícito de drogas a nivel nacional, a través de acciones conjuntas del ejército y la policía.
En estas nuevas circunstancias, la dinámica de expansión y ocupación de tierras se detiene, registrándose año tras año un paulatino abandono. Esta situación afectó significativamente al Valle del Río Apurimac-Ene. Muchos campesinos retornaron a sus lugares de origen y los que decidieron mantener la producción redujeron la inversión al mínimo. Esto trajo como consecuencia una severa crisis económica que tuvo mayor impacto en las zonas de monocultivo (Palmapampa, Sta. Rosa y Llochegua)
Actualmente, si bien es cierto que existe en el valle una importante extensión de tierras destinadas al cultivo ilícito de la hoja de coca, que cuenta con niveles de producción relativamente estables, se mantiene una considerable extensión en situación de abandono.
Cronología del proyecto
En 1995, el Valle del Rió Apurimac-Ene empezaba a sacudirse de las huellas profundas dejadas por el senderismo y el narcotráfico, en un ambiente de crisis económica, social y medio ambiental.
Durante este año, en las zonas de monocultivo de coca se acentúa la desesperación de los agricultores por iniciar trabajos con cultivos legales y recibir apoyo a través de la entrega de semillas y asistencia técnica, por lo que se producen diversas demandas solicitando la intervención del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de las Drogas PNUFID.
Para esa fecha, el PNUFID contaba con una experiencia de más de 10 años en el desarrollo de metodologías de intervención en regiones convulsionadas por la subversión y el narcotráfico. A partir de estas consideraciones, se realiza un diagnóstico socioeconómico y se inician los trabajos en julio de 1995.
Para garantizar la participación de las familias campesinas, el equipo del proyecto concentra sus primeros esfuerzos en el fortalecimiento de la base social de la Cooperativa Cafetalera Valle del Río Apurímac, y se organizan Comités de Productores para fines de extensión agrícola, a través de los cuales se canalizan las demandas de los agricultores.
Paralelamente se capacita y se asiste técnicamente a los agricultores y a sus familias con el propósito de transferir conocimientos, ordenar y distribuir mejor las tareas dentro de cada módulo implementado y, lo más importante, generar conciencia de cambio.
La organización de los agricultores agrupados en comités sectoriales les permitió obtener asistencia técnica, acceder al crédito de fondo rotatorio, capacitarse en aspectos relacionados con la organización, técnicas y tecnologías para el cultivo, la cosecha y la crianza de animales y canalizar su producción para ser comercializada a través de la cooperativa.
A raíz de la asistencia técnica otorgada, actualmente los agricultores con sus familias se han establecido definitivamente en las parcelas y desarrollan los cultivos promocionados por el proyecto. Su alimentación se basa en menestras, yuca, hortaliza y maíz, dieta que es complementada con ovino de pelo, que constituye la principal fuente de proteína.
Para disminuir los índices de erosión en las chacras integrales y demás sistemas se aplican prácticas de manejo y conservación de suelos, tales como: curvas a nivel, rotación de cultivo, reciclaje de materia orgánica, cobertura vegetativa de suelos y reforestación. Los módulos de recuperación incluyen especies forestales que funcionan como cortinas rompevientos y producen sombra permanente. Asimismo, para mejorar las características físicas (textura y estructura) y biológicas del suelo (microfauna y microflora), se emplean especies leguminosas arbóreas, cultivos de campaña, cobertura vegetativa de suelo y reciclaje de materia orgánica
La propuesta tecnológica
A partir de la clasificación de suelos y de la selección de beneficiarios se diseñaron tres módulos de producción agroeconómicos: chacras integrales, sistemas diversificados y módulos de recuperación de suelos, cuya instalación incluye acciones de reforestación, utilizando especies nativas locales y la fertilización de suelos con abonos orgánicos aceptados por las normas ecológicas para cultivos.
Las áreas escogidas se localizan en las cuencas de pequeños ríos afluentes del río Apurímac, que presentan condiciones de clima y suelos que resultan favorables para la propuesta de diversificación de los cultivos. Se seleccionan terrenos de 4 Km. como mínimo, que cuentan con facilidades de acceso y áreas agrícolas en ambas márgenes.
Las chacras integrales
Manejadas con criterio ecológico, donde se hace uso racional del suelo a través de la combinación de cultivos y crianza de animales domésticos, las chacras o parcelas integrales están conformadas por cinco componentes: agrícola, forestal, de cultivos alimenticios, pecuario y apícola.
El componente agrícola incluye la instalación de tres cultivos para la comercialización como cacao, café, piña y cítricos.
Para reforzar la economía familiar, durante el primer año se instala un módulo apícola de cinco colmenas que permite a la familia obtener ingresos adicionales. Después de una capacitación, la mujer se encarga de conducir el módulo.
El sustento alimenticio de las familias se asegura a través de mejora en calidad y cantidad de la dieta diaria, para eso se instala un componente de cultivos alimentarios compuesto por hortalizas, granos, yuca, plátano y frutales. El excedente de la producción se comercializa.
La instalación de los cultivos se logra a través de la incorporación de materia orgánica procesada en las composteras de las chacras integrales, sobre la base de los residuos de cosecha y al estiércol producido por los ovinos de pelo y animales menores.
El componente pecuario incluye la crianza de ovinos de pelo en una Ha. Se implementa en las chacras integrales y en parcelas de agricultores con pastos naturales que cubran 0.5 Has. como mínimo y cuenten con 10 ovinos hembras de lana.
Paralelamente a la instalación de los módulos productivos, y buscando asegurar la integralidad del proyecto, se atienden diversos aspectos relacionados con el saneamiento básico y la mejora de la vivienda, como la construcción de letrinas de pozos ciegos, con material rústico de la zona y prototipos diseñados para zonas rurales, cocinas mejoradas que permiten ahorrar espacio, optimizar el aprovechamiento de leña y mejorar la distribución interna de la vivienda y galpones de crianza de cuyes y aves que, además de aportar a la dieta alimenticia, permite el reciclaje de estiércol y la producción de compost. OEI.
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