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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Junio 1999 (2) |
Chile
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Proyecto de innovación tecnológica chileno: Obtienen Betacaroteno de microalga en plena pampa nortina El Betacaroteno, fuente de vitamina A y clave como anticancerígeno, no sólo está en las zanahorias o el zapallo. De hecho, en estas verduras está en mucho menos cantidad que lo que está en una pequeña alga: la Dunaliella. En Chile, una empresa investigó y desarrolló la tecnología para cultivarla en plena Pampa del Tamarugal. |
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| Esta microalga se encuentra de manera natural en estos hábitats, especialmente donde existen salares y pozas naturales porque contienen altas concentraciones de cloruro de sodio, lo que además se complementa con las altas temperaturas y la radiación solar. |
Por Patricia Peña, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santiago de Chile, Chile. Quizás muchos de nosotros crecimos con la idea de que había que comer zanahoria para la vista, o zapallo para tener unos muslos atractivos. Lo cierto es que en estos vegetales se encuentra uno de los mejores anticancerígenos que existen, eficaz protector de huesos, piel y vista e, inclusive, en la prevención de la arteriosclerosis. Es el betacaroteno, que también se encuentra en papas y camotes. Pero en ninguna de estas hortalizas la proporción de betacaroteno es tan alta como la que se encuentra en una microalga llamada Dunaliella salina, que lo contiene unas doscientas veces más que, por ejemplo, la zanahoria. O sea que un kilo de esta microalga entrega la misma cantidad de betacaroteno de 600 kilos de zanahoria. |
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En Chile, una empresa privada -Noralga Chile- está desarrollando un proyecto de innovación tecnológica que busca lograr un óptimo cultivo de esta microalga, con una mejor dosificación de sus nutrientes y extrayendo el betacaroteno a través de un proceso mucho más simple que lo que hasta ahora se conoce en este mercado. Haciendo crecer una microalga en pleno desierto En el desolado y seco paisaje del pueblo de La Tirana, en plena Pampa del Tamarugal del norte chileno, a 70 Kms de la ciudad de Iquique, está ubicada la planta en la que se está comenzando a cultivar esta microalga. Y es que sus condiciones morfológicas y climáticas garantizan una producción masiva de la Dunaliella salina. El proyecto comenzó hace cinco años. La literatura científica desde comienzos de siglo ha registrado la presencia de esta alga en áreas geográficas como el Mar Muerto o los muchos salares característicos de la pampa chilena. Fue precisamente esta ventaja lo que atrajo a los ejecutores del proyecto a embarcarse en esta investigación y posterior desarrollo comercial. Mal que mal, en el mundo el betacaroteno en su forma natural sólo se produce en Israel y Australia. Mario Pizarro, ingeniero civil, químico y director del proyecto explica: "Esta microalga se encuentra de manera natural en estos hábitats, especialmente donde existen salares y pozas naturales porque contienen altas concentraciones de cloruro de sodio, lo que además se complementa con las altas temperaturas y la radiación solar". Las investigaciones realizadas por los profesionales de la empresa permitieron definir las condiciones bajo las cuales esta microalga acumula cantidades masivas de carotenoides o antioxidantes. En estos compuestos predomina la presencia del betacaroteno en sus formas CIS -altamente soluble y no cristalizable- y TRANS -menos soluble-. La mayor o menor cantidad de su presencia dependerá de la intensidad de luz absorbida por la Dunaliella durante su ciclo de división celular. La microalga Dunaliella se está cultivando en estanques de poca profundidad, en la que está siendo continuamente agitada. Gracias a un equipo de evaporación continua se disminuye el contenido orgánico lixiviante -que es el elemento que permite extraer el betacaroteno pero que debe ser retirado porque es dañino para el ser humano-. Precisamente éste era uno de los mayores obstáculos a la hora de pasar de una producción en laboratorio a otro de carácter masivo. Las ventajas del betacaroteno natural Una molécula de betacaroteno se convierte en el cuerpo humano en dos moléculas de vitamina A, clave como antioxidante que ayuda a aumentar la resistencia del organismo a las enfermedades. Investigaciones recientes desarrolladas en el National Cancer Institute (NCI) en Washington, Estados Unidos, señalan que el betacaroteno natural puede proteger a seres humanos y animales de varios tipos de cáncer. De hecho, los carotenoides naturales pueden ser los anticancerígenos más importantes presentes en los alimentos. De ahí la importancia de utilizarlo como colorante en algunos de los productos que no lo contienen pero que son de alto consumo, como en el caso de la leche. Si bien existen muchas fuentes naturales de donde obtenerlo, la cantidad que se logra tener es poca porque el procedimiento actualmente utilizado para conseguir el concentrado puro es costoso y difícil de realizar. Por eso, la industria química desarrolló un betacaroteno sintético. Ése es el que hoy día se lo agrega como colorante natural en alimentos como la margarina, las cremas, los derivados del huevo, los aceites vegetales, quesos, salsas, sopas de sobre o helados. "La diferencia está en que este betacaroteno artificial, al ser del tipo TRANS, que lo hace ser de baja solubilidad en aceites y que, por lo tanto, implica que en nuestro cuerpo también tendría la misma dificultad para asimilar el compuesto. De ahí que lo ideal siga siendo el consumo del betacaroteno natural, del tipo CIS altamente soluble y no cristalizable, lo que favorece su disponibilidad para el funcionamiento de nuestro metabolismo", explica Mario Pizarro. El betacaroteno tiene un alto precio en los mercados internacionales y en su estado más puro es más cotizado. Pizarro explica que, en general, como la mayor parte de lo que actualmente se usa en la industria de alimentos es betacaroteno sintético cuando se lo vende como "natural", lo más probable es que se trate de un concentrado que lo contiene sólo en un porcentaje. En el caso del proyecto que está llevando a cabo Noralga-Chile, el concentrado de betacaroteno se envasa directamente para su venta o en forma de tabletas de suplemento natural de antioxidantes (carotenoides). Posteriormente, la idea es exportar el polvo de alga hacia otros mercados como Brasil. Para desarrollar este proyecto, el Fondo de Innovación Tecnológica (FONTEC) de la Corporación de Fomento (CORFO) aportó con 60 mil de los casi 100 mil dólares de inversión inicial que cuesta. Estos recursos les permitieron desarrollar el proceso de microencapsulación que permite dehidratar el alga y transformarla en una pastilla sin que pierda su contenido de betacaroteno. Esto último ha sido difícil porque el producto se oxida fácilmente y se degrada ante la presencia de luz. Por ello, la pastilla que se logra es recubierta con azúcar, que actúa como una especie de aislante. A futuro, la meta es desarrollar betacaroteno disuelto y/o suspendido en aceite vegetal para ser utilizado como aditivo natural en alimentos. Todo un desafío para una pequeña microalga que crece en plena pampa chilena. OEI. |
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