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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Junio 1999 (2) |
Cuba
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Editorial científica ¿para niños? Más allá de obras eruditas, sólo para especialistas, hombres de ciencia en Cuba se han propuesto explicar biotecnología a los más pequeños, a manera de cuentos donde se mezclan la aventura y el misterio. |
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![]() El propósito es dar los primeros pasos y propiciar un acercamiento de los escolares entre el cuarto y sexto grados al mundo fantástico de las ciencias biológicas". |
Por Alexis Schlachter, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana, Cuba. Durante un evento científico realizado en la capital cubana, junto a conferencias de altos vuelos y a profundos intercambios profesionales cargados de cifras y resultados, vi algo que, en un primer momento, parecía fuera de lugar: libros para niños. Me acerqué al stand de la Editorial Elfos Scientiae, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), para comprobar que tan inusuales obras de los doctores Rolando Pajón Feyt y Manuel Raíces estaban en el sitio correcto y en el momento justo. Lo corroboré cuando abrí uno de los cuatro libros expuestos y leí la nota introductoria: "Con éste y otros títulos, la editorial presenta a los niños la serie Mi Aventura dentro de una nueva colección. Es nuestro propósito dar los primeros pasos y propiciar un acercamiento de los escolares entre el cuarto y sexto grados al mundo fantástico de las ciencias biológicas". |
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O sea, la editorial del CIGB tomó la decisión de producir obras destinadas a los pequeños. Pero, ... ¿Para qué? ¿Por qué no dedicarse exclusivamente a materiales especializados destinados a científicos? El doctor Guillermo Padrón, editor ejecutivo de Elfos Scientiae, me respondió de una manera sencilla, directa y hasta ocurrente: ¿Y por qué no? ¿Acaso pertenece usted al bando de quienes piensan que la seriedad y alcance de una editorial científica flaquea por dedicar obras a los más pequeños? Es una necesidad de nuestra época explicar ciencia para todos los que no son científicos. Los niños que hoy lean con deleite un libro de biología, escrito con imaginación y veraz en su información, bien pueden ser mañana el relevo que encontrará vacunas contra el SIDA o la cura del cáncer. Entonces... ¿no es válido - y hasta necesario - dedicar talento, esfuerzo, tiempo y recursos de una editorial científica en aras de ese futuro?. Contribuir aunque sea con un grano de arena a semejante empeño vale la pena... ¿no cree usted, periodista? De acuerdo... pero le aclaro que no pertenezco al bando citado por usted sino al contrario. No obstante, comprenda que, en algunos momentos, debo "pinchar" a mis interlocutores con una finalidad informativa. Por ejemplo, ahora mismo vuelvo a ser abogado del diablo y le pregunto: ¿no es suficiente la enseñanza escolar para, además distraer recursos de una editorial científica de altos quilates hacia simples libros infantiles? Con semejante punto de vista podríamos borrar del mapa literario mundial a Julio Verne; en su época también había textos escolares. Entonces, alguien hubiera podido cuestionarse la utilidad de ofrecer obras literarias donde la fantasía y la ciencia se daban la mano si ya existía la escuela. ¿Hubiera sido justo tal parecer? Algo peor, contraproducente. Coincido con usted y aprovecho para preguntarle cómo captó a dos especialistas de muy alto nivel en semejante aventura juliovernesca de escribir sobre ciencia para niños ¡ y nada menos que en la temática biotecnológica ! En ambos casos no hubo necesidad de presiones, metas ni premios. Simplemente la editorial pidió colaboración y aceptaron, inclusive, con una remuneración más bien modesta.Lo que me indica claramente una fina sensibilidad por el lado de estos científicos - escritores. A pesar de que tan noble empeño literario no será evaluado ni reconocido a nivel científico. Son las reglas del juego en el sector de las ciencias. Francamente, doctor Padrón, las considero duras. Porque no se trata de evaluar el conocimiento científico de un especialista por las obras para niños que escriba. Pero sí creo necesario estimular y reconocer al menos moralmente a los científicos capaces de ser buenos en su profesión y, además, ofrecer enseñanza y motivaciones a las generaciones del relevo. Quizás sería conveniente pensar en lo sugerido por usted. Sin embargo, sin necesidad de tal motor impulsor, ya nuestra editorial transita el camino... y otros científicos cubanos que conozco -ajenos a la biotecnología- se sienten igualmente atraídos hacia el mundo de la creación literaria para niños. ¡Interesante casualidad!...¿verdad?.¿Casualidad o manifestación de una necesidad en la sociedad cubana actual?. Cuando hechos casuales se suceden en el tiempo, dejan de serlo, y entonces -filosóficamente hablando- la casualidad es la forma en que se completa y manifiesta una necesidad. A la luz de ese pensamiento bien pudiera estar ocurriendo algo similar en Cuba dentro del campo de la divulgación científica. Por lo menos, yo no lo dudo. ¿Qué otra cosa pensar cuando científicos desconocidos entre sí, en diferentes partes del país y sin presiones institucionales o concursos, se lanzan al ruedo de la literatura sin esperar siquiera reconocimientos académicos? Nada de lo que escriban para los niños contará en sus evaluaciones profesionales. Pero sienten la necesidad de escribir para las futuras generaciones que vivirán y trabajarán en un nuevo milenio y en medio de una colosal revolución científica y tecnológica. Nuestro José Martí pidió en su momento hablar de ciencia en lenguaje sencillo y se dolió al comprobar que era un gran bien que pocos hacían. Y escribió en La Edad de Oro -una obra para niños precisamente- sobre la galvanoplastia, las máquinas o las edades geológicas de la Tierra. Martí es la raíz, la razón última para que una editorial científica como Elfos Scientiae haya tomado la decisión de publicar obras sobre biotecnología para los pequeños. Creo que la vida les dará la razón a ustedes. Una editorial científica puede ser también para niños. OEI. |
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