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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Servicio
Informativo Iberoamericano Junio 1999 |
Colombia
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Prevención de accidentes caseros |
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| . Modelo primario de detector de gas natural |
Por Omar A. Pinilla V., corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santafé de Bogotá, Colombia. Un sencillo pero eficaz instrumento, producto de un estudio serio, y a la vez comparativo de otros existentes, es el resultado de otra de las innovaciones de Jonas Vogulys, el inventor que perfeccionó el dispensador de alimentos para animales, tema que tratamos en un artículo anterior. Esta vez, se trata del detector de fugas de gas natural. Debido a que el gas natural se utiliza por tuberías de conducción como el agua, éste presenta también los mismos problemas de escape de cualquier sistema de conducción, solo que, sus riesgos, son infinitamente mayores, debido a que el gas natural no tiene olor, y por ser combustible, presenta alto grado de peligrosidad. En Colombia, como en casi todos los países en vías de desarrollo, es necesario que suceda una tragedia para que se tomen las medidas preventivas. Al contrario de otros países, como en Corea, se exige que se instale en toda construcción una alarma detectora de las fugas de gas, inclusive antes de que se conecte la tubería que conduce el combustible. Vogulys conoció el detector de fugas y lo acondicionó para los diferentes climas colombianos, especialmente el frío bogotano, que hace que haya que estar calibrando la capacidad de detección. Ese sistema de calibrado lo ha perfeccionado, permitiendo un funcionamiento óptimo del detector. |
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En Corea conoció otros modelos de detectores de fugas de gas. Esta era una idea que venía maquinando desde antes de viajar allí, debido a que los vio por primera vez en los Estados Unidos. Pero tenían un problema: había que calibrarlos cada determinado tiempo. Para la altura de Bogotá, especialmente, de acuerdo con unas tablas, era necesario una calibración constante; esto, presentaba muchos inconvenientes, en la eventualidad de que el accidente ocurriera estando descalibrado el detector. De Corea trajo los aparatos (conocidos popularmente como narices) para tratar de adaptarlos en Bogotá, y aunque son aparatos un poco costosos, buscó la manera de definir un sistema que bajara costos, que fuera mucho más claro que los que se conseguían en el mercado, es decir, algo tan claro, que el monitor que registrara alguna fuga, definiera exactamente el lugar, la hora y el tiempo de cierre automático de la válvula general, si es de un edificio de apartamentos,, o del registro particular, si es de una casa. Éste, a su vez, registraría los reportes en una impresora; reportes que servirían para presentarlos a una compañía aseguradora que, muy seguramente, tendría en cuenta tan importantes datos a fin de expedir una póliza con una prima más baja, debido a la garantía que ofrecería el detector de fugas de gas. El beneficio que ofrece un sistema como éste es que, siendo el gas natural inoloro, crea a su vez una confianza absoluta; no se detecta una fuga, entonces, si existe una fuga de gas, se dispara con el .06% de concentración, es decir, menos de la cantidad que puede salir de un encendedor de cigarrillos, prácticamente nada de gas. Cuando el detector se acciona, se cierra automáticamente la válvula de la tubería de conducción y se registra en un monitor ubicado en las porterías de los edificios la hora exacta y el número del apartamento donde se presenta la fuga, de tal manera que la persona encargada de la celaduría pueda informar inmediatamente la anomalía. No cabe duda de que es un invento muy sencillo, pero de gran valor, especialmente si se trata de la seguridad de las personas que habitan las viviendas. OEI. |
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