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Servicio Informativo Iberoamericano
Junio 1999

Bolivia

Salar de Uyuni: Una disyuntiva entre preservación y progreso

El viento helado, mezclado con pequeñas partículas de sal, es la primera bienvenida al visitante. Sin embargo, allí no hay sonido de olas que chocan contra los acantilados, ni graznidos de gaviotas, ni esa enorme bóveda azul que se funde con el océano en el horizonte. Éste es otro mar. Éste es blanco, como nieve. Su horizonte es tan nítido y su atmósfera tan limpia que es posible ver la curvatura terrestre claramente dibujada en el azul del cielo. Éste es el Salar de Uyuni, una de las maravillas naturales más sobrecogedoras del continente, y poseedor de una de las reservas energéticas más importantes del futuro.


Los salares, en general, pero el de Uyuni en particular, constituyen un verdadero imán para los turistas que desde diferentes partes del mundo llegan a Bolivia.

Por Fernando Escóbar Salas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia.

Hemos llegado hasta este mar blanco de sal, cuando el sol llega en picada desde el zenit. El reflejo de sus rayos en la sal enceguece, y la piel comienza a arder al contacto con el ambiente salino, el viento y el sol. Sin embargo, nada de eso es tan sobrecogedor como el sentimiento de inmensa soledad que invade al visitante a poco de adentrarse entre los polígonos de sal que se forman naturalmente en toda extensión.

Más de 10 mil kilómetros cuadrados de este panorama, casi extraterrestre, sirven para convertir al visitante en un pequeño insecto que se ve obligado a aceptar la grandeza de la naturaleza y el poder divino en su formación.

Energía oculta en la sal

Allí, bajo nuestros pies, se encuentran las reservas más grandes de minerales energéticos, como el litio, el magnesio, potasio, el boro y otros, formando un solo manto blanco y esperando la acción pujante del hombre en busca de su desarrollo y explotación.

El más importante, por el momento, es el litio, el cual es utilizado en la actualidad en la fabricación de pilas secundarias recargables, empleadas en la industria del automóvil y la aeroespacial. Constituye un excelente elemento para algunas aleaciones ligeras, especialmente con el aluminio, con el que produce un compuesto que tiene la misma resistencia, pero que es el 10 por ciento más liviano que el aluminio. En forma de carbonato, está presente en cables eléctricos, donde se lo usa para bajar las temperaturas en las operaciones de fusión y de resistencia eléctrica.

Es utilizado en reactores electrógenos de fusión nuclear. En estos reactores, el litio ha de ser utilizado en la producción de tritio, que es un combustible nuclear, pero, además, y en mucho mayor cantidad, es utilizado como refrigerante. Con el litio se elaboran también grasas, lubricantes (jabones hechos de hidróxido de litio), gomas sintéticas y productos farmacéuticos.

La industria automotriz ha desarrollado hasta ahora baterías, con base en el litio, que brindan autonomías que van desde los 150 hasta los 300 kilómetros antes de la recarga; sin embargo, la comunidad científica que trabaja en la investigación de las aplicaciones de este metal prevé que, con el desarrollo de la tecnología, esa autonomía podrá subir fácilmente a los 2.000 ó 3.000 kilómetros.

El litio, considerado uno de los minerales más importantes para el futuro de la humanidad, adquiere verdadera dimensión cuanto más se conocen sobre sus potencialidades y usos, lo cual convierte a Uyuni en uno de los reservorios más grandes del continente.

La gran incógnita nuevamente pone en tela de juicio los valores humanos, cuando alguien manifiesta la necesidad de introducir grandes maquinarias para explotar esas riquezas sin tomar en cuenta la destrucción de este paisaje lunar, en nombre del progreso y desarrollo del propio hombre. ¿Es permisible destruir tan rara belleza bajo el pretexto del progreso y la riqueza material humana.?

Es obvio que no podemos dejar de mirar las grandes ventajas económicas que la explotación de esos minerales pueden redituar a Bolivia, especialmente si se tiene en cuenta que se trata de recursos renovables. Sin embargo, ¿cómo podría ser posible compatibilizar ambos intereses? Inicialmente se ha desestimado, por diferentes razones, una masiva explotación de esos recursos por parte de una empresa transnacional, empero, la posibilidad para una invasión de tecnología a la región, a corto plazo, es inminente.

Lagos de sal

El territorio boliviano es una síntesis del mundo. En lo que hoy nos corresponde; encontramos en gran parte del altiplano boliviano, lo que hace varios miles de años, en el Cuaternario, fue un gran lago, llamado Tauca, de más de 50.000 kilómetros cuadrados de superficie que, por la sequedad del lugar, ubicado a 4.000 metros sobre el nivel del mar, fue evaporándose, dando paso a más de 20 lagos más pequeños, pero no menos importantes.

Las grandes concentraciones geoquímicas dominantes en su génesis fueron haciéndose cada vez más importantes en cantidad y variedad, conforme se producía la desecación de estos lagos, que hoy se encuentran esparcidos entre los departamentos de Potosí y Oruro, al sud-este de Bolivia, siendo los más importantes por su extensión y concentración de minerales, el Salar de Uyuni, el de Coipasa, Empexa y otros.

Atractivo turístico

Los salares, en general, pero el de Uyuni en particular, constituyen un verdadero imán para los turistas que desde diferentes partes del mundo llegan a Bolivia. Es tan fuerte la atracción telúrica de este lugar que un empresario creativo ha concebido y luego concretado la construcción de un hotel, utilizando para ello la misma materia prima que promociona, la sal. Esta edificación, junto con el panorama del entorno, permiten al visitante tener horas y hasta días de abstracción y de comunión con una parte muy extraña de la naturaleza, lejos del mundanal ruido.

Como todo mar, éste tiene también sus islas, siendo la principal la Isla del Pescado, una elevación de tierra, libre de sal, desde la cual es más fácil otear el majestuoso horizonte que descubre la redondez de nuestro planeta. OEI.

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