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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Mayo 1999 (2) |
Chile
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Proteína del loco chileno Sangre azul para producir anticuerpos y combatir tumores |
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Los anticuerpos hoy día están siendo utilizados fuertemente en toda el área de farmacoterapia y en la preparación de kits de diagnósticos con una variedad de aplicaciones: desde salud animal a control de alimentos. |
Por Patricia Peña, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santiago de Chile, Chile. Desde hace años, el área de la inmunoterapia y la biomédica ha encontrado en una serie de proteínas animales y vegetales unos aliados inigualables en la búsqueda de respuestas para el tratamiento de ciertas enfermedades, incluyendo tumores y cánceres, gracias a su potencial en la estimulación de anticuerpos o antígenos. Se trata de uno de los insumos más valiosos para la investigación en el área de la biotecnología y la biomédica. Sin embargo, para llegar a saber la eficacia de estas moléculas en el cuerpo humano, se requiere de un paso anterior: descubrir dónde encontrarlas. |
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Entre estas proteínas, la Hemocianina es una de las que mayor atención ha recibido, porque se trata de la que tiene mayor tamaño y peso molecular. Además, investigaciones recientes han demostrado su enorme potencial en el tratamiento del cáncer de la vejiga y de mamas, de ciertos tumores y melomas e inclusive en la formulación de vacunas experimentales contra el SIDA. Hasta hace poco, esta apetecida molécula se obtenía mayoritariamente de la lapa californiana. Pero un matrimonio de inmunólogos chilenos la descubrió en la linfa de uno de los mariscos más apetecidos de los chilenos: el loco o la concholepa. Gracias a un programa estatal de apoyo a la innovación tecnológica, la hemocianina del loco chileno está siendo exportada a dos importantes laboratorios del mundo. Y es que entre las ventajas de esta hemocianina se cuenta su mayor estado de pureza, al ser envasada en estado líquido, y su menor costo. Buscando con lupa los anticuerpos La simple necesidad de conseguir más hemocianina para desarrollar sus investigaciones y producir anticuerpos en anfibios fue lo que en la década de los 70 alentó a Alfredo de Lonannes a buscar en qué moluscos chilenos podía encontrarla. Venía de regreso de un doctorado en la Universidad de California, durante el cual había trabajado en esta área y con esta proteína, extraída de la lapa californiana (conocida como KLH: Keyhole Limpet Haemoyanin). Al regresar a Chile continuó con esta línea de investigación, pero era imposible conseguir la KLH, por lo tanto, buscó otras alternativas. "La hemocianina es la proteína encargada del transporte del oxígeno en la linfa de moluscos y artrópodos (como los insectos). Alfredo comenzó a investigar en distintos tipos de moluscos, hasta que encontró que el tradicional y apetecido loco era el que más presencia de esta proteína tenía. En esa época la purificó y la utilizó para sus propias cosas de laboratorio, pero ahí quedó guardada", recuerda María Inés Becker, la esposa de Alfredo de Lonannes y su principal socia en esta empresa. Este matrimonio de inmunólogos chilenos se mueve entre la actividad académica y las ganas de mejorar las proyecciones de la ciencia aplicada en el país. Luego de ser parte del equipo de trabajo de una de las primeras empresas dedicadas al área de la biotecnología en el país, optaron por crear su propia empresa hace siete años. Buscando qué nuevos productos para desarrollar fue que rescataron la hemocianina de los locos. El momento fue oportuno porque la lapa californiana estaba siendo sobreexplotada, poniendo en riesgo no sólo el producto, sino aumentando su costo en los mercados. Algo que para los laboratorios de inmunología-inmunoterapia y para las empresas del área biotecnológica no deja de ser un gran problema. Una gran molécula para una gran empresa La hemocianina se utiliza en el campo de la investigación como insumo para producir anticuerpos en animales de experimentación. Como es una proteína que está presente en la linfa (la sangre) de molúscos, cuando se le inyecta a los mamíferos -a una distancia evolutiva mucho mayor- la reacción de estos es producir contra ella muchos anticuerpos. María Inés Becker, precisa: "Pero, además, la hemocianina es la proteína con mayor peso molecular que existe y una de las más grandes en tamaño que se conoce en la naturaleza, lo que permite que uno le pueda "pegar" moléculas más pequeñas. Entonces, en el área de inmunología, se puede utilizar para pegarle estas moléculas pequeñas que, por sí solas, no serían capaces de estimular a la producción de anticuerpos. Además, al ser inyectada en mamíferos, estos ya no sólo responden a la hemocianina sino contra las otras moléculas que se le han adherido. Por eso, para nosotros se trata de una molécula transportadora". Los anticuerpos hoy día están siendo utilizados fuertemente en toda el área de farmacoterapia y en la preparación de kits de diagnósticos con una variedad de aplicaciones: desde salud animal a control de alimentos. Y este uso en el área de diagnóstico es por su capacidad de unirse a los antígenos que interesan a los investigadores y a las empresas que desarrollan insumos en esta área. "Entonces, como es tan buena inductora de producción de anticuerpos, se ha visto que en personas que se sospecha están inmuno suprimidas, o sea que no son capaces de producir por sí mismas estas defensas, al colocarles una muestra cutánea de hemocianina, se puede diagnosticar esa falencia", explica la inmunologa chilena. Ya por los años 70, un grupo de urólogos vio cómo personas con cáncer de vejiga, que se desarrolla como una serie de pequeños de tumores operables, pero con alta tendencia a reaparecer, al recibir una dosis de hemocianina disminuía la frecuencia de aparición de tumores y se dieron cuenta del potencial de inmunoestimulante. Actualmente se la aplica como terapia complementaria en un tratamiento que es bastante doloroso y donde se les aplica la vacuna de la tuberculosis. Más recientemente se ha enfatizado en su capacidad como molécula transportadora en la formulación de vacunas para melanomas, para el cáncer de mama y para el desarrollo de vacunas experimentales en el tratamiento del SIDA. Los científicos empresarios El comienzo de esta aventura fue de una producción más bien artesanal, destinada inicialmente al pequeño mercado nacional de empresas biotecnológicas y centros de investigación académica. La hemocianina chilena extraída de la linfa de unos 100 locos, fue bautizada como Blue Carrier o "sangre azul" porque al tener entre sus componentes cobre, cuando entra en contacto con el oxígeno da esa coloración. El interés de dos empresas internacionales por el producto llevó a estos científicos empresarios a postular al Fondo Nacional de Desarrollo Productivo y Tecnológico (Fontec) de la Corporación del Fomento a la Producción de Chile (Corfo), para mejorar la calidad de la hemocianina. Y el resultado se logró: obtuvieron un producto con una calidad mucho más pura, lo que se nota en el color azul intenso, sin contaminantes; se la ha desarrollado en un formato soluble y no como es lo usual en esta área: en su composición seca, que no facilita el proceso de suspensión porque al trabajar con ella no queda una solución homogénea, dificultando el proceso de pegado de moléculas más pequeñas. Y con un costo que puede llegar a la mitad de lo que cuesta la hemocianina norteamericana (por cada 100 mg). Pero el trabajo de Alfredo de Lonannes y María Inés Becker no se queda ahí. De alguna manera, el éxito que han tenido en esta empresa los urge a volver al trabajo de laboratorio para mejorar las proyecciones de uso de esta proteína. De ahí que hayan postulado al Fondo de Desarrollo de Ciencia y Tecnología de Chile (Fondecyt) para desarrollar un trabajo de investigación más básica: conocer los mecanismos por los cuales esta proteína produce anticuerpos y demostrar que la hemocianina del loco también tiene estos efectos inmunoterapéuticos para tumores. De su experiencia como científica metida en las arenas de la actividad productiva, María Inés Becker concluye: "El conocimiento científico que existe en nuestros países es un buen aval para generar productos y procesos que permitan mejorar o dar un valor agregado a nuestras materias primas. Por cierto que implica un cambio en el modo de hacer ciencia, porque uno se convierte en un científico empresario, pero también es cierto que si nos quedamos en la universidad no hubiéramos podido dedicarnos a lo que es producción. Pero tampoco se trata de que uno como científico abandone completamente la universidad; de hecho, lo ideal es que de esa relación empresa-universidad se beneficien las dos". OEI. |
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