OEI

Organización
de Estados
Iberoamericanos

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Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura

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Servicio Informativo Iberoamericano
Mayo 1999

Colombia

Andrés Santo Domingo

Pintura y Astrología: Dos contextos interrelacionados


Andrés Santo Domingo en su taller.
Foto Judith Pérez

Por Omar A. Pinilla V., corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santa Fe de Bogotá, Colombia.

Cuando nos referimos a un artista en sus características generales, complejas o no de su producción y de su ser, normalmente tratamos de precisar aspectos muy sutiles de su vida y obra, de sus tendencias políticas, de sus técnicas, etc., y poco nos introducimos en su ser interior; en su capacidad instantánea para crear, en el uso de sus procedimientos creadores y en la introducción de sus problemas particulares.

Andrés Santo Domingo es un pintor bogotano, filósofo de la Universidad Javeriana, músico y estudiante de Astrología. Al encontrarlo en su taller, desprevenidamente da la impresión de ser un hombre agresivo, malhumorado y pedante; pero, al entrar en conversación, ese prejuicio que uno ha elaborado rápidamente, se diluye para dar paso a la persona amable, cordial, descomplicada y serena. ¿Por qué ese cambio?, me pregunto sin tener qué cuestionar al artista, y encuentro la respuesta en la conversación: "La relación entre la pintura y la astrología es que en la astrología están los valores tal como son en el interior del ser, y en la pintura hay que realizar un proceso para llegar a desencontrarlos; entonces, el concepto de belleza ha sido tergiversado porque nos han enseñado que la belleza es de determinada manera… cuando se está pintando, se está sacando el valor de la belleza del artista, y ahí es donde se empieza a hacer una transvaloración de valores, es decir, se cambia un valor que no es el del artista, por otro que sí es; no son buenos ni malos, sino que se empiezan a encontrar patrones de vida, pero armados por la misma persona, y no sólo en la pintura, sino en todas las artes.

La pintura y el arte entregan valores, pero ya son valores reales, son valores creados por uno mismo, son valores estéticos, se empieza a reemplazar la forma por lo que realmente se es. El arte empieza a dar esos valores. En la medida en que se expresa, se van encontrando los propios valores; no tienen que cogerse de afuera: los valores religiosos, los impuestos, los escolares, los familiares, sino que, precisamente, a través del arte es que se empiezan a descubrir, se empieza a cambiar eso que está adentro, que no es de uno, por algo que empieza a ser de uno y ahí es donde empieza el proceso de develarse uno mismo.

Con la astrología, ¿qué relación podría tener la pintura?

La astrología, en últimas, llega a develar directamente. Es casi que una fotografía, es una pintura, y la energía, en ese momento, estaba dada para el momento del nacimiento, entonces es directa, porque si la coges, va a develar lo que se es. Pero hay que hacer un recorrido para empezar a sacar todo lo que nos han enseñado, para empezar a descubrir no lo enseñado, sino lo que somos, eso que ya está marcado. Por eso, la educación es ayudar a reconocer a las personas. Nadie les tiene que enseñar nada ni meter nada. Y ese es el error que se comete en cuanto a educación, y es una inversión absoluta de cosas.

¿Existen técnicas de pintura con relación a la astrología?

La relación que se podría encontrar entre la técnica de la pintura y la astrología es en el color. El color tiene una vibración determinada y eso da un tipo de energía; entonces, al mirar un cuadro, hay un tipo de vibración que se produce por el color implícito ahí. Esto, en cuanto a pintura. En cuanto a astrología, que los planetas tienen un tipo de color, digamos que se arma una energía de acuerdo con el punto en que están; el color, en últimas, es una determinada frecuencia de vibración. Eso va a reportar algo a la persona; ese color, esa energía y esa vibración son las que van a dar un rasgo de personalidad, que es lo mismo que se descubre cuando se mira un cuadro y se ve un color. Se identifica algo internamente en una vibración que hay, comparable a los colores del aura: salud, mente y espíritu con respecto a esos colores. No es que los astros nos influencien, es el ego el que se influencia creyendo que son los astros quienes influyen. Se está interrelacionado con los astros. Esa interrelación se va encontrando en la parte mítica de la pintura. Nos salimos del campo racional y nos adentramos en un campo más espiritual, en donde se encuentra un valor. Los valores no son fijos. Si lo fueran, en el caso de la pintura, todo se detendría porque se creería supuestamente haber encontrado todos los valores. Ni los va a encontrar todos, y están en permanente cambio.

Eso valores no son fijos, ¿eso implica que el pintor depende de sus estados de ánimo para expresar?

El conocimiento del ser humano es que nunca se es el mismo, y en ese momento se está encontrando el valor de ese momento. Siempre se está en constante creación, creemos saber cómo son las personas, creemos saber un comportamiento de algo, inclusive en nosotros mismos, ¿por qué? porque tomamos siempre una actitud de proyección de creer que ya esa persona es así. Pero cuando se mira hoy, se puede encontrar algo diferente a lo que se va a ver mañana. Ahí es donde la mente está. No hay que dar nada, no hay que buscar nada, no hay que dejar que la realidad se pronuncie. Cuando yo creo que estoy muy activo, creo que conozco, e interpreto. Esa interpretación para el pintor es activa, se deja manifestar la realidad. Si en el caso de la pintura se proyectara siempre lo mismo, siempre resultaría igual, pero si en ese momento tomo como objeto el propio conocimiento, el estado de ánimo, el pensamiento, ese pensamiento lo puedo expresar desde una perspectiva diferente al día anterior, y eso sí es conocerse; es estarse reconociendo de instante en instante, no creer que se es un ser fijo. Uno se conoce en el instante de su manifestación; se es violento, armonioso, y hay que estar en una actitud abierta permanentemente para manifestarse. Conocerse no es hacer una persona fija, sino reconocer lo que ya está dado: violencia, armonía y sensibilidad. Ahí es donde se expresa la pintura, esa obra que armamos creyendo que somos nosotros y no somos, "mire como soy", la pintura te empieza a dejar ver algo nuevo. En la pintura, al colgar un cuadro y mirarlo, se reduce a muchos aspectos. Todos tenemos que ser artistas de alguna forma.

Esa es la agresividad en la creación; palabra que, por significar violencia, en la creación se cambia por actividad. OEI

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