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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Mayo 1999 |
Chile
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Por la Vida Buena en medio de la apatía Los sociólogos y sicoterapeutas diagnostican con mayor frecuencia que nuestras sociedades y pueblos se vuelven cada vez más egoístas, competitivos y apáticos. En Chile, la Campaña por la Vida Buena, de promoción de valores universales, quiere hacer pensar a grandes y chicos ¿cuándo fue que se nos olvidó lo que era ser feliz? |
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De los suscriptoressocios o de los colegios que reciben la revista, una vez al mes se convoca hasta las oficinas de la Campaña a un grupo de niños y niñas que participarán de un comité editorial y del mismo reporteo. |
Por Patricia Peña, corresponsal del Servicio Informativo iberoamericano de la OEI, Santiago de Chile, Chile. Perdonar, compartir, estar alegres, vivir el trabajo en equipo, ser pacientes, parecen palabras sueltas al azar, utopías de vida difíciles de practicar en el cotidiano si sentimos que la sociedad nos atropella; que uno no puede dejarse estar frente al ritmo frenético del trabajo y la competencia. Sin embargo, ¿cuántas veces en el día somos capaces de parar un rato y darnos cuenta de cómo hemos actuado con el otro, de las veces que respondimos de mala gana o con mala cara? Volviendo a casa, al prender la televisión, un ogro y un pollito recrean ante los ojos del telespectador una clásica escena en la oficina: el gruñón que nunca está contento con nada ni nadie y que contagia el mal humor a todos...hasta que alguien es capaz de hacerle ver que no vale la pena ver las cosas con un vidrio tan gris. Y si bien uno sabe que no va a cambiar de la noche a la mañana, ese telespectador puede quedarse con la inquietud de revisar cómo fue su jornada y cuántas veces fue ese ogro o ese pollo. Esta es la reflexión y el debate que buscan provocar en Chile la "Campaña por la Vida Buena". Una campaña que no vende cosas y que no busca socios para levantar algo físico, sino algo tan básico, pero tan complejo, como son los valores. |
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Fue el padre jesuita Mario Zañartu, fallecido el año pasado, el "loco" que tuvo la idea de hacerle caso a una serie de comunidades de profesionales jóvenes que lo entusiasmaron con el desafío de promover en el "mercado" algo tan intangible pero tan esencial como los valores. Y la tarea la asumió con gusto desde el Departamento de Comunicación Social de la Fundación Roberto Bellarmino. No sólo los simpáticos spots del pollíto y el ogro son parte de la estrategia. El tema de los valores ha sido puesto en el debate a través de seminarios y de un trabajo directo con los niños y los profesores por medio de talleres, jornadas y hasta una revista hecha por los niños y para los niños. Los valores salen a venderse Cierto es que nadie puede enseñarle a uno algo tan especial como los valores, porque se trata de algo que se vive y que viene en el paquete que uno recibió de la cultura, el grupo social y la familia en la que se crece y se desenvuelve. Pero, por eso mismo es que a veces se pierde la brújula y es necesario que alguien o algo nos recuerde por dónde se puede seguir caminando. Y ese es el espíritu que tiene la Campaña por la Vida Buena. El Padre Renato Hevia, director de la Fundación Bellarmino, explica: "Esta campaña quiere mejorar el clima espiritual de la sociedad, en un ambiente tan enrarecido donde nos llegamos a poner medio neuróticos y en el que tantos valores están siendo pisoteados por afanes que pueden ser muy nobles pero que nos ponen los nervios de punta. Se hace muy necesaria entonces, una reflexión sobre cosas que, a su vez, son muy necesarias, pero que van quedando a un lado, como son los valores más centrales de la vida: amistad, tolerancia, paciencia, entrega, comprensión, verdad y fraternidad". Desde su lanzamiento hace dos años, lo característico de esta cruzada por la vida buena han sido sus mensajes a través de los medios de comunicación masiva. Sin embargo, no sólo de eso ha vivido la campaña. Seminarios para profesores, para agentes sociales de cambio, para comunicadores sociales, para líderes de las más diversas áreas y sectores, poniendo el mundo de los valores como eje, han permitido abrir un espacio para debatir sobre lo que estaba ocurriendo en la vida de los chilenos. Artistas y científicos, periodistas y profesores, empresarios y trabajadores han podido aprender algo más unos de otros, y de lo que tienen en sus manos para ayudar a provocar esos pequeños cambios. Cambios que deben ser reforzados desde la familia y la escuela. Por ello, todo esto ha sido complementado con una serie de iniciativas que querían involucrar a los niños y los profesores a través del trabajo en escuelas y colegios, sin hacer diferencias en los estratos socieconómicos. "En todos estos niveles la Vida Buena es compartida y reflexionada, pensada y propagada. La idea es que así vaya creciendo como un musguito en la hierba, una comprensión de que de verdad vale la pena vivir una vida con valores", precisa el padre Renato Hevia. Sembrar hoy y cosechar en muchas generaciones más Con la experiencia que este equipo de profesionales ya tenía en el tema de uso educativo del video y la Tv., se comenzó a ofrecer una serie de talleres de Vida Buena en los establecimientos educacionales que se interesaban en el tema. El objetivo: integrar los valores como parte de la enseñanza cotidiana de los alumnos y ayudar a que la comunidad escolar se mirara a sí misma. Jacqueline Salazar, del equipo de profesores que realiza los distintos talleres, cuenta que, al comienzo, la idea era simplemente ofrecer un espacio para conversar con los niños de enseñanza básica sobre lo que ellos sentían que les pasaba con el tema de los valores. Un cuento gigante, que los niños podían ayudar a completar. El año pasado se los separó en dos instancias: uno de teatro y otro de ética. Con el de teatro se buscaba el desarrollo de la capacidad de expresión y creatividad personal y en grupo; con el de ética se abría un espacio para conversar sobre lo que les pasa a ellos en el tema valórico. En la medida en que los colegios se fueron entusiasmando con estas ofertas, y que el tiempo que se les dedicaba era poco, lo que se está haciendo este año es ofrecer a los colegios y escuelas la posibilidad de contar todas las semanas con un taller de la Vida Buena. La puesta en escena de una obra colectiva del curso participante y el desarrollo de las capacidades comunicativas hacia los otros son las herramientas propuestas para trabajar los valores. Jacqueline Salazar precisa: "El Programa ha trabajado tanto en colegios de clase alta como en escuelas de estratos más pobres, y estas diferencias no son determinantes de lo fácil o no que será el realizarlos, porque mientras en un sector uno nota que predomina la desconfianza o la prepotencia, en el otro hay que ser capaz de abordar problemas mayores que están detrás de todo y que parten de la familia". Por eso, los profesores son otra preocupación clave para el programa. Los talleres de perfeccionamiento para ellos se han centrado en el desarrollo de nuevas herramientas y estrategias para la educación en valores. Poco a poco la oferta que les ofrece la Vida Buena ha tenido acogida en colegios y escuelas, especialmente ahora que se está llevando a cabo la Reforma Educacional, que habla ya no de asignaturas sino de áreas de aprendizaje y en la que los llamados "objetivos transversales" tienen en el tema de los valores una posibilidad de hacer cosas nuevas y distintas. Gracias a los fondos del Programa Explora, de difusión de la ciencia y tecnología para los niños y jóvenes de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología, el programa desarrolló el software Sabernet para la confección y almacenaje de guías de aprendizaje. La aspiración ahora es liberar esta herramienta a través de las redes de la Internet. Una revista total "En mi casa, yo soy el pollo, y mi hermano el ogro, porque no me deja ver la tele o porque se pelea conmigo siempre". Muchas de estas vivencias comenzaron a llegar a través de cartas hasta las oficinas de la Fundación Bellarmino, sede de la Campaña, poco después de lanzada la primera serie de spots de la Vida Buena. Muchos de los niños que las escribían lo hacían con la esperanza de tener un consejo de parte del pollito, o de que el ogro les respondiera que iba a cambiar su pesada actitud. De ahí que se decidiera sacar adelante la idea de crear una revista para ellos. "Vida Grossa" (algo así como decir vida genial, maravillosa) está destinada a niños y niñas de la enseñanza básica y tiene la gracia de ser pensada para ellos y hecha en gran parte por ellos. De los suscriptoressocios o de los colegios que reciben la revista, una vez al mes se convoca hasta las oficinas de la Campaña a un grupo de niños y niñas que participarán de un comité editorial y del mismo reporteo: así es como han partido a entrevistar en "patota" desde el presidente Eduardo Frei o el ministro de Economía, Eduardo Aninat, hasta los representantes de Amnistía Internacional en Chile. Sólo el año pasado llegaron a participar 100 niños. "La revista ha ido creciendo en contenidos y nuevas secciones en la medida de lo posible, y como no se puede dejar a todos contentos de participar en la parte editorial, en el camino se han ideado nuevas estrategias para dejar a todos contentos. Por ejemplo, este año estamos invitando a que cursos enteros creen una historia de un cómic que luego aparecerán publicadas en la revista", cuenta Gabriela Salazar, la joven directora de la revista. Una reciente encuesta de la Uniceff en Chile señala que casi el 50% de los niños considera que en sus colegios no existe un espacio para comunicar. Gabriela Salazar dice que esto puede ser señal de que o bien el niño no logra percibir lo que el colegio le ofrece o que simplemente éste no existe. La idea de todas estas instancias, dice Gabriela, es que los niños busquen otros espacios de expresión y comunicación, porque como a veces se está tan acostumbrado a que no haya nada, no se aprovechan aquellos pequeños espacios que se puedan estar abriendo. Gabriela Guzmán, directora de la revista Vida Grossa, cuenta que los niños fueron la audiencia a la que más llegaron los spots. No es que a los adultos no les hubiera provocado nada, sino que para los más chicos era más fácil reconocerse como gestores o no gestores de vida buena. El hecho de que quizás en ello haya una mejor disposición a reconocer sus errores, los llevó a seguir el trabajo con ellos ya no sólo en el promover sino en el vivir. Nació a instacias de Gabriela, quien propuso la idea de desarrollar paralelamente una revista infantil. Los niños que eran socios llamaban para saber del pollito y el ogro, para darles sus consejos o para contar sobre cómo era que ellos sentían esas vivencias y fue entonces que vieron el grado de identificación que podían llegar a provocar. Vida Grossa, orientada en un comienzo a niños entre 6 a 12 años y ahora hasta los 12 años, pretende hacer participar a los niños en un medio de comunicación que dé cuenta y que muestre lo que a ellos les interesa y les motiva. Es entonces cuando se planea la idea de hacer un medio de comunicación para niños a través del cual pudieran contar lo que les pasaba a ellos con todo este tema de los valores en su vida. Primero fue un simple boletín y hoy es la revista Vida Grossa, que llega a una cantidad de colegios y escuelas. Mal que mal En síntesis, estos talleres buscan que el uso de la creatividad y el uso de herramientas comunicacionales en la sala de clases permitan abrirse a una nueva forma de vivir los valores. En este momento se enfatiza en los siguientes valores: perdón, compartir, trabajar juntos, alegría y comprensión. Dice Jacqueline Salazar: "Nosotros trabajamos con la base de que los valores están presentes en cada uno de nosotros y que lo que hay que hacer es suscitarlos y despertarlos. Nosotros no imponemos sino que invitamos a reflexionar para que cada uno saque lo mejor de sí, porque como cristianos creemos que los valores los pone el Señor en el corazón de cada hombre y mujer. Y yo creo que cada uno tiene ese afán de búsqueda, lo que pasa es que los afanes diarios nos atropellan; de ahí que la campaña quiere invitar a pensar cómo esas actitudes positivas, animadoras y propositivas son mejores para una vida que el andar tratándonos mal entre nosotros. Es una invitación a que cada uno mire en su interior lo mejor que hay de sí". OEI. |
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