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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Mayo 1999 |
Uruguay
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El huracán subterráneo |
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Este túnel, del tipo "capa límite o atmosférico", tiene una denominada zona de trabajo con una extensión de 17 metros, un ancho de 2.25 metros y una altura de 1.80 metros; dimensiones a escala humana, pensadas para hacer más fácil las tareas. |
Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay. Uruguay cuenta con la tecnología necesaria para generar un huracán subterráneo. A fines de 1998, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República inauguró un túnel de viento, una obra de avanzada que le permite al país realizar diversos y modernos experimentos. Los usos que se le pueden dar a esta enorme manguera, capaz de producir un huracán de 30 metros por segundo, van desde medir la difusión en la atmósfera de agentes contaminantes hasta evaluar el impacto del viento sobre un edificio de altura. El túnel fue construido por el ingeniero José Cataldo, secundado por Valeria Durañona, Álvaro Acosta y Daniel Schenzer, y con el asesoramiento técnico de César Farell, de la Universidad de Minesotta. La considerable dimensión de la obra obligó a los técnicos a encontrar una solución en relación al lugar de su emplazamiento físico: La Facultad de Ingeniería de Montevideo, una hermosa obra del arquitecto Julio Vilamajó, es monumento histórico nacional. Dado que la normativa urbana impide que las fachadas de los edificios patrimoniales sean modificadas, los ingenieros decidieron construirlo en el tercer subsuelo de la Facultad. |
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Este túnel, del tipo "capa límite o atmosférico", tiene una denominada zona de trabajo con una extensión de 17 metros, un ancho de 2.25 metros y una altura de 1.80 metros; dimensiones a escala humana, pensadas para hacer más fácil las tareas. En la boca de acceso, su cuadratura tiene una apertura de cuatro metros. En ambos extremos de la obra hay dos mesas giratorias, sobre las cuales se llevan a cabo los ensayos aerodinámicos. El túnel está equipado con un robot posicionador que, con cuatro grados de libertad, permite ponderar hasta 0.1 mm. en la vertical la desviación de la maqueta, expuesta a los efectos del viento; además de un anemómetro de hilo/lámina caliente de tres canales, un anemómetro láser/Doppler y un sistema de medida de presión. Si bien una de los principales aplicaciones de este equipo es estudiar procesos atmosféricos relacionados con el viento, permite un amplio abanico de renovadoras investigaciones que abarca varias áreas. Una de las primeras tareas que le asignaron al equipo fue la de evaluar el impacto del viento sobre la Torre de las Telecomunicaciones, un edificio de vanguardia, actualmente en construcción, en Montevideo, que albergará oficinas y sistemas de comunicaciones y que tendrá una altura de 160 metros e implicará la construcción total de 47.444 m2. Los ensayos aportarán datos fundamentales que permitirán tomar las precauciones constructivas necesarias para evitar futuras complicaciones. Los agricultores también pueden obtener valiosa información del túnel. Los productores de citrus son una de las víctimas más afectadas por los efectos negativos del viento dentro de la industria agropecuaria. El sector citrícola de Uruguay se ha propuesto alcanzar el nivel de calidad óptimo, el llamado "fruto cero defecto", un producto que tiene un precio varias veces superior en el mercado. Para calificar como "fruto cero defecto", la fruta no puede tener las características marcas exteriores del "ramaeado", es decir, de los golpes de las ramas que provoca el viento. El túnel permite diseñar sistemas de protección que solucionan el problema. La industria automotriz es otra de las potenciales beneficiarias. En el túnel se pueden experimentar carrocerías aerodinámicas, algo muy esperado por los transportistas, quienes saben que así se puede reducir el consumo de combustible. El propio Estado está interesado en su utilización, a fin de saber si es viable en Uruguay la utilización de la energía eólica y si ésta puede sustituir a la de combustibles fósiles. El interés de Uruguay por el viento no es de ahora. Desde la década de 1950, la Universidad de la República contaba con un pequeño túnel de viento con el que se realizaron distintas investigaciones. Desde 1988 funciona el Grupo de Trabajo en Energías Renovables -creado por solicitud de UTE, la empresa estatal de electricidad-, el cual ejecuta el Programa de evaluación del potencial eólico nacional. Las investigaciones en esta área fueron tan exitosas que le permitieron a Uruguay asesorar sobre la utilización de este tipo de energía a diversos países del continente. Esta herramienta de investigación, que tuvo un costo de 468 mil dólares, habilita a que Uruguay se sitúe a la vanguardia de la región en áreas estratégicas de la ciencia y la tecnología. Acaso por eso, el entonces rector de la Universidad, Samuel Lichtensztejn, aseguró que en Uruguay hay vientos de cambio tan fuertes "como en el túnel". OEI. |
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