|
|
Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
![]() |
![]()
| Servicio
Informativo Iberoamericano Abril 1999 (2) |
Bolivia
|
Buscan atravesar el Océano Pacífico con materiales y tecnología indígena Desde que el hombre conoció el mar, quiso conquistarlo para acercarse a lugares ignorados, no importaba si fuera a costa de su propia vida. Muchas teorías se han tejido acerca de viajes increíbles realizados por el hombre, en tiempos en que se desconocían métodos eficientes de navegación y materiales a utilizarse en la fabricación de naves para esas travesías. Una de esas leyendas habla de viajes que habrían llevado a expediciones indígenas en viajes interoceánicos, mucho siglos antes de Colón. |
|
Foto El Diario, La Paz, Bolivia |
Por Fernando Escóbar Salas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia. Trabajada por hábiles manos de indígenas aymaras bolivianos, surca los océanos de nuestro planeta una embarcación muy particular, el "Mata Rangi II", fabricada de juncos de totora, una planta originaria del lago Titicaca, y de otros materiales de las regiones orientales de Bolivia. Es conducida por una tripulación multinacional, y su objetivo es demostrar que, en algún tiempo, intrépidos navegantes cruzaron también esas aguas cambiando para siempre la historia de la humanidad. La Unesco, a través de su representante en Bolivia, Ives de la Menorval, hizo saber que otro propósito de este proyecto es el de demostrar que una iniciativa como ésta puede servir, a su vez, como mensaje de paz y de integración cultural, lo que muestra con la conformación multirracial de la tripulación, compuesta por españoles, bolivianos, peruanos, chilenos, japoneses y taitianos. "Ojos del Paraíso" Mata Rangi II (Ojos del Paraíso), que es el nombre en idioma pascuense con que fue bautizada esta embarcación, es la continuación de una serie de intentos por demostrar que hace muchos siglos el hombre surcó los océanos, utilizando para ello materiales naturales, habilidad manual y mucha audacia, habiendo creado migraciones que habrían sido las bases de la formación de muchos pueblos en diversos continentes. |
|
El antecesor de esta experiencia fue el Mata Rangi I que, en mayo de 1997, a poco de partir de la Isla de Pascua, se partió en dos y no pudo seguir viaje con rumbo al Asia, aunque dejó importante experiencia para enmendar errores. "De los fracasos se aprende", afirmó el capitán de la expedición, el español Antonio José (Kitín) Muñoz, quien también con anterioridad, en 1987, realizó una travesía entre el Perú y las Islas Marquesas durante 54 días en una balsa construida con juncos peruanos en la expedición denominada Uru, en homenaje a un pueblo de las regiones lacustres de Bolivia que dominaron el manejo de tecnología hidráulica. Nace un proyecto Este proyecto tiene sus inicios en estudios que datan de 1947, cuando el investigador noruego Thor Heyerdhal, a bordo de una balsa, también de totora, la Kon Tiki, quiso demostrar que los antiguos habitantes de esta parte de América conocieron y contribuyeron a poblar la Polinesia. Partida La fabricación de la balsa se inició en agosto del año pasado con la recolección de totora de la Isla Suriki en el Lago Titicaca, material que fue llevado a un astillero natural en el puerto Chinchorro de Arica (Chile), donde en noviembre comenzó la construcción que duró dos meses, hasta enero de este año. Finalmente, la balsa fue botada al Océano Pacifico el 31 de enero pasado, de donde zarpó el pasado 14 de febrero. Según el programa de la travesía, la embarcación tenía previsto atracar en puertos del Perú, luego en Ecuador, antes de dirigirse por la línea ecuatorial con rumbo a las Isla Hawai (Estados Unidos) y de allí con rumbo al puerto Yokojama en el Japón, su destino final. El Proyecto El proyecto Mata Rangi II está respaldado por tres instituciones: la Unesco, a través de su representación en Bolivia; la empresa suiza Breihtling, que incorpora al proyecto tecnología de punta en cuanto a comunicaciones y cronometrado y, finalmente, el municipio y empresarios de Arica, que ofrecieron amplio apoyo a Muñoz, quien ideó el proyecto. Construcción y características La construcción estuvo a cargo de los indígenas bolivianos, Paulino Esteban y sus hijos Fermín y Benjamín Arratia, quienes condujeron un equipo de más de 20 personas, entre las que se contaba el propio capitán Muñoz. La balsa, que tiene un largo de 27 metros, un ancho de 7 metros y una altura de 4.4 metros, tiene, a su vez, tres pares de mástiles de 10 metros de altura. La cabina fue construida con otro material natural que se da en las selvas de Santa Cruz, en el Oriente de Bolivia, la tacuara y la jatata. La estructura de la nave fue construida con más de 14 mil amarros de totora y 24 tambores de cuerda, fabricada también en Santa Cruz. Los timones y otros elementos de madera fueron fabricados en Chile. El tiempo previsto para completar la travesía es de cinco meses, sin embargo, este plazo está sujeto a eventualidades como la que confrontaron a poco de partir de Chile, en aguas territoriales del Perú, donde la Mata Rangi II quedó prácticamente inmovilizada por varios días ante una ausencia casi total de viento como producto de un fenómeno conocido como Anticiclón del Pacífico. Previsiones El capitán del proyecto y de la embarcación, en los primeros contactos con tierra firme, aseguró que la tripulación está muy animada y en armonía, pese a la diversidad de costumbres. Esos períodos de descanso son muy bien aprovechados para organizar bien las cargas, que incluyen 1.500 tarros de vegetales, carnes, frutas en conserva, 2.500 kilos de alimentos no perecederos y 3.000 litros de agua embotellada. Muñoz dijo que se tiene prevista una travesía de 100 millas de distancia diarias, gracias al impulso de los vientos alisios y corrientes ecuatoriales. El viaje total entre Arica y Yokojama será de más de 12 mil kilómetros, al cabo de los cuales, al margen de las comprobaciones que forman parte del objetivo general del proyecto, se habrán demostrado muchas otras teorías en cuanto a la socialización de personas de diferentes costumbres, la eficiencia de las construcciones marítimas con materiales ancestrales y, sobre todo, se habrá ratificado una vez más que la tenacidad del hombre puede romper con todo tipo de obstáculos. OEI. |
|
![]()