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Servicio Informativo Iberoamericano
Abril1999

España

Parque Natural Doñana

El futuro de un ecosistema que navega entre lodos tóxicos y el desconcierto

"No se debe olvidar que los sitios naturales no se fijan al terreno con pegamento: los pájaros vuelan, los animales se mueven, el viento corre, las aguas circulan y lo que ahora está controlado, no necesariamente estará controlado dentro de 2 ó 5 años" afirmaba un profesor de Biología de la Universidad de Sevilla, para referirse a lo que representa una de mas mayores catástrofes ecológicas y económicas ocurridas en España durante los últimos años.


La regeneración de los suelos y la reforestación de la zona terminarán con la construcción de un Corredor Verde que unirá los parques Natural de Doñana y de la Sierra Norte. .

Por Esther Fonseca Álvarez, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid, España.

Todo ocurría el pasado 25 de Abril de 1998, cuando una riada de lodo con 5 millones de metros cúbicos de pirita inundó el Entorno del Parque Nacional de Doñana, el segundo de mayor superficie de los actualmente declarados en España y considerado por la Unesco como Reserva de la Biosfera, no sólo por su ubicación entre Europa y África, sino por sus marismas que lo convierten en la zona húmeda más importante de la Europa Occidental.

La fauna de este Parque Nacional, algunas de cuyas especies se encuentran en vía de extinción, como el Águila Imperial, el Lince, el Camaleón o la Focha Cornuda, así como los numerosos andaluces que viven del cultivo y la pesca en el entorno del Parque, que presenta un importante sistema de lagunas, marismas costeras, playas, dunas y vegetación mediterránea, sufrieron los graves resultados de la rotura parcial del dique de contención de la mina de Boliden, una compañía minero-metalúrgica sueca que tiene cuatro minas en Suecia, otra en Arabia Saudí y la de Aznalcóllar, región donde se ha producido la catástrofe ecológica.

Gobierno local y central, así como representantes de agrupaciones ecologistas y científicos de diferentes instituciones de investigación, se movilizaron para no sólo tratar de determinar las causas y consecuencias del desastre, sino, sobre todo, para evitar que la riada de lodo tóxico continuara extendiéndose al interior de Doñana. Así, las primeras labores fueron encaminadas a limpiar las tierras inundadas de las dos márgenes del río Guadiamar, a lo largo de 12 kilómetros, para evitar el arrastre de lodos en caso de lluvias.

Opiniones encontradas y versiones que se contradicen han sido desde entonces la constante de las informaciones aparecidas en los medios de comunicación y de los análisis realizados por los diversos expertos consultados por el gobierno, otros organismos, Ongs y propietarios de la mina.

Greenpeace, organización que realizó la primera analítica de la zona durante la primera semana de la catástrofe, afirma que se encontraron residuos de metales (hierro, mercurio, arsénico, cadmio, etc.) que no son propios del tipo de explotación que Boliden hace de la pirita (zinc, plomo y azufre). Ex-empleados y ecologistas afirman que la mina ya ha llegado a su máximo nivel de explotación y, por lo tanto, Boliden alquilaba el vertedero para otras empresas mineras de la zona, razón que justifica la aparición de otros metales altamente tóxicos.

Por otra parte, según datos de antiguos empleados de la mina, que hace varios años denunciaron irregularidades en la explotación y acumulación de residuos, a través de la agrupación ecologista Cepa, "las balsas de decantación de residuos procedentes del tratamiento ácido del mineral de pirita nunca debieron ser autorizadas por la Junta de Andalucía. Para autorizar semejante almacenamiento de residuos tóxicos activos con metales pesados en medio ácido, éste debería estar dotado de una infraestructura que impidiera su desmoronamiento y de una impermeabilización adecuada para evitar filtraciones en el subsuelo". El muro de contención ha sido aumentado varias veces para dar cabida a más residuos, pero no con hormigón, sino con la acumulación y amontonamiento de materiales.

Tanto expertos del Consejo Superior de Investigaciones, CSIC, como miembros de organizaciones ecologistas, coincidieron en aconsejar que la retirada de lodos se llevara a cabo inmediatamente y de forma manual, aprovechando que los lodos aún se encontraban húmedos, no a través de la utilización de maquinaria pesada, pues ésta contribuiría a esparcir y acentuar la contaminación. Los trabajos se iniciaron cerca de dos meses después de la catástrofe y con el uso de maquinaria pesada. Igualmente, se aconsejó la construcción de una planta depuradora del agua contaminada que se encontraba represada en la zona de Entremuros. El pasado mes de agosto fue construida una planta, pero sólo neutraliza algunos de los metales pesados que se han encontrado.

Se tenía previsto finalizar las labores de limpieza el pasado mes de octubre, para evitar mayores problemas con la llegada de la época de lluvias. Según los informes del gobierno, se ha limpiado cerca del 95% de la zona, y la Comisión para la Recuperación del Guadiamar da por concluida a finales de enero la gestión de emergencia y afirma que continuará trabajando con la misión de evitar disfunciones en las otras dos fases que continúan: la regeneración de los suelos y la reforestación de la zona, que terminarán con la construcción de un Corredor Verde que unirá los parques Natural de Doñana y de la Sierra Norte.

Los grupos ecologistas consideran que es necesario que Boliden garantice la protección del medio ambiente, a través de programas de producción limpia y tratamiento de residuos; además, demostrar que tiene un lugar seguro para depositar sus residuos. Creen importante estabilizar la balsa rota que aún cuenta con el 90% de residuos, material contaminado que continúa filtrándose.

Recientemente, en una reunión de científicos en Sevilla, se afirmó que no existe una tecnología bien fundamentada para eliminar la presencia de arsénico en el suelo. Es la primera vez en la historia que los expertos se enfrentan a un problema de descontaminación de estas características, por lo cual,el peligro continuará hasta tanto no se le dé solución a lo más difícil: limpiar el curso del río Guadiamar y su entorno, que ha sido gravemente afectado: todo el ecosistema del Parque Natural de Doñana, que no sólo tiene que ver con sus pájaros, marismas y vegetación, sino con los campesinos de la zona que no podrán continuar con los cultivos de maíz, trigo, tabaco y remolacha, y deben abandonar sus tierras y todo lo que representa cultural y tradicionalmente su permanencia en este paraíso natural. OEI.

Situación actual de contaminación

(*) Se presentan algunas de las conclusiones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, resultado de su último análisis del mes de noviembre de 1998.

Se ha demostrado una movilidad importante de la mayoría de los elementos tóxicos, lo que puede determinar su paso al agua, suelos y organismos.

De un seguimiento de la calidad del agua de los acuíferos afectados por el vertido de lodos hasta final de noviembre de 1998 se deduce que los puntos inicialmente no contaminados han visto reducida su concentración hasta valores muy próximos a los característicos de la zona o dentro de su intervalo habitual; los puntos inicialmente con ligera contaminación se sitúan dentro de valores propios de las zona. Esta disminución en los valores de metales pesados se atribuye a la dilución del agua de los pozos, por el flujo de agua subterránea en el acuífero, pero se ha visto acentuado en los últimos dos meses.

Con respecto al contenido de contaminantes inorgánicos en los suelos en la primera zona (desde el puente de las Doblas hacia Entremuros), es el área que, a la espera de estudios definitivos, puede considerarse con un menor peligro de movilización de contaminantes, aunque no quiere decir que no existan. En la segunda (de Puente de Doblas hacia Aznalcóllar), el análisis muestra valores que puntualmente son excesivamente altos, por encima de cualquier normativa existente, para talio y plomo. Asimismo, pero ya de forma generalizada, se observan valores de altos a muy altos para el arsénico, cadmio y zinc.

Se han establecido niveles de contaminación en una serie de especies de peces, crustáceos y moluscos del Estuario del Guadalquivir y zonas adyacentes, así como en una serie de organismos que son consumidos de forma habitual.

La evolución del contenido de contaminantes en las aves del entorno de Doñana, en las áreas no contaminadas, ejemplares de 3 a 6 especies de las que se recogieron muertos, mostraban, en algunos de los metales analizados, niveles de contaminación altos y superiores a los conocidos para aves de Doñana. En las áreas contaminadas, dentro del Parque Natural, siete de las ocho especies mostraban niveles de contaminación alta y superiores a los existentes en Doñana antes del vertido.

(**) A continuación, los resultados del Informe de Situación del 8 de enero de 1999, de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, sobre la situación actual en Doñana.

El volumen de material recogido hasta el momento asciende a 6.060.000 metros cúbicos de lodos. Tan sólo queda por retirar 30.000 metros cúbicos de lodos asentados en la zona de Entremuros.

Los datos de la analítica del agua han vuelto a reflejar unos valores absolutamente normales. Asimismo, los últimos datos sobre concentración de metales en el agua también reflejaban unos valores que se mantienen dentro de los límites legales.

Los análisis a partículas en suspensión en el aire han vuelto a detectar unos valores estables que reflejan una situación de absoluta normalidad en el aire.

La totalidad de los propietarios de las fincas afectadas han realizado su oferta de venta a la Junta de Andalucía. La Consejería de Agricultura continúa con las labores de siembra de los territorios limpiados y prosigue el tratamiento de los suelos públicos afectados. En el control topográfico del muro afectado no se detectan movimientos significativos en las medidas efectuadas. Se realizan labores intermitentes de desagüe para mantener sin agua la zona.

(***) Estas son las opiniones de algunas ONGs sobre la actual situación en Doñana:

El contenido en metales pesados del volumen de agua retenido en Entremuros es significativamente alto, debido a diversos factores entre los que se destaca la carencia de una planta depuradora que limpie a un ritmo adecuado y en volúmenes suficientes el agua contaminada. (Confederación de Ecologistas y Pacifistas de Andalucía, CEPA).

Según la Sociedad Española de Ornitología, existen análisis que prueban cómo pollos de las cigüeñas de la Dehesa de Abajo ya tienen arsénico en la sangre. El cadmio y el zinc también están en los tejidos del Calamón y de los Milanos Negros. La bioacumulación también es patente en los cangrejos, animales que son fundamentales en la dieta de la fauna que habita las marismas.

La Agrupación Greenpeace considera que no se ha limpiado el 95% de los lodos, como afirma el gobierno, por lo cual, es necesario intensificar las labores de limpieza, pues la contaminación ya se está introduciendo en la cadena alimentaria. También, es necesario estabilizar la balsa rota, pues todavía se sigue filtrando material contaminado.

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El desastre en detalles (*)

5 millones de metros cúbicos de fangos de pirita salieron por la brecha de la balsa de residuos de las Minas de Aznalcóllar. La rotura provocó la contaminación de las aguas de los Ríos Agrio y Guadiamar y de una franja de terreno a ambos márgenes destinadas, en su mayor parte, a usos agrícolas o ganaderos.

La longitud de los cauces recorrida por el vertido, desde su origen, al norte de la presa, hasta la desembocadura en el río Guadalquivir es de 84.610 mts. De las 330.426 has. de la Cuenca del Río Guadiamar se han visto afectadas 4.286 has.

Con respecto a usos de suelos y cubiertas vegetales se han visto afectadas en Hectáreas: Pastizal (176,18), Matorral (1,61), Vegetación de Ribera (66,83), Dehesa (75,28), Eucaliptal (127,73), Mezcla de arbolado natural y repoblado (9,35). Suelos de marisma fluvial sin vegetación (488,52), Vegetación de zonas inundadas de marisma (94,26), Vegetación de marisma alta (322,27), Pastizal de marisma (314,70), Cultivos herbáceos (998,67), Cultivos herbáceos bajo plástico (171,56), Cultivos leñosos. Frutales (248,81), Cultivos leñosos. Olivar (12,12), Arrozal (480,75), Tierras de Cultivo no labradas (154,12), Graveras y suelos muy alterados (108,62), Cauce fluvial, canales, láminas de agua y tierras asociadas (553,47), Infraestructuras significativas y áreas sin afectar (229,82).

De las 283 has. de hábitats de interés afectadas, la mayor superficie corresponde a las especies saucedas, choperas y fresnedas, todas ellas vinculadas al caude fluvial del Guadiamar.

Con respecto a las especies animales, se han visto afectadas: Nutria, Lince, Galápago Leproso, Garza Imperial, Cigüeña Negra, Grulla Común, Milano Real, Avutarda, Malvasía, Morito, Ganga Común. Peces como: Barbus Capito, Chondrostoma Polylepis y Colmejillas.

De las 46.492 has. de cotos de caza colindantes con el río Guadiamar, el vertido ha afectado a 3.666 has.

Los municipios afectados, que principalmente viven de la agricultura y la pesca, han sido: Aznalcóllar, Sanlúcar la Mayor, Olivares, Benacazón, Huevar, Aznalcázar, Villamanrique de la Condesa, Puebla del Río y Villafranco del Guadalquivir.

El presupuesto global del plan de actuación del gobierno español asciende a 24.892 millones de ptas, que incluye los subprogramas de retirada de lodos (7.961 millones de ptas.) y de adquisición de fincas privadas (8.930 millones de ptas).

(* Fuente: Informe de Seguimiento de los Efectos del Accidente, elaborado por la Price Waterhouse Coopers. Julio, 1998, por encargo del Ministerio del Medio Ambiente).

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