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Servicio Informativo Iberoamericano
Abril 1999

España

¿Visiones de hoy o realidad del futuro?

El físico Michio Kaku se atreve a predecir algunos de los avances de la ciencia y de la técnica que nos aguardan en los próximos años. ¿Cómo será el futuro? ¿Hasta qué punto los avances de la ciencia y la tecnología cambiarán la vida del hombre en las próximas décadas? A éstas y otras preguntas se atreve a responder Michio Kaku, profesor de Física Teórica en el City College de Nueva York, quien en su libro Visiones, examina cómo afectarán al siglo próximo tres campos de conocimiento tecnocientífico que ya han convulsionado nuestra época: la revolución cuántica, la biogenética y la informática.

 El año 2020 será la era en la que irrumpirá el Planeta Inteligente.
Foto Galaxy of Clipart

Por Dionisio Pérez Sanz, Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Madrid, España.

Las previsiones de Michio Kaku, cofundador de la Teoría de Cuerdas y físico de prestigio internacional, están muy lejos de la imagen del mundo del futuro que han popularizado el cine y los autores de ciencia ficción. Las ridículas predicciones sobre las décadas venideras, desde pasar las vacaciones en Marte hasta la total erradicación de las enfermedades, son para Kaku una mera distorsión de los acontecimientos futuros. Para ello pone como ejemplo el número monográfico que en 1996 The New York Times Magazine dedicó a la vida en los próximos cien años, un trabajo en el que opinaban periodistas, sociólogos, escritores, diseñadores, artistas y filósofos, pero en el que ni un solo científico fue consultado. Por el contrario, Visiones (Editorial Debate) es el resultado de diez años de trabajo y entrevistas con más de ciento cincuenta científicos de diversas disciplinas, muchos de ellos Premios Nobel. "Lo importante aquí -explica el autor- es que las predicciones sobre el futuro realizadas por científicos profesionales tienden a basarse de manera mucho más sustancial en las realidades del conocimiento científico que las efectuadas por los críticos sociales".

¿Un planeta inteligente?

Los postulados de este físico norteamericano de origen japonés dividen el avance de la ciencia en varias etapas cronológicas. La primera de ellas la sitúa entre nuestros días y el año 2020, una era en la que irrumpirá lo que él denomina el Planeta Inteligente. "Desde ahora hasta el 2020 -dice Kaku- los científicos prevén una explosión de la actividad científica como el mundo no ha visto antes: En dos tecnologías claves, la potencia informática y las secuencias del ADN; veremos el ascenso y la caída de industrias enteras debido a increíbles avances científicos". El impacto informático se asienta en dos premisas: la primera es que desde 1950 hasta hoy los ordenadores han avanzado de acuerdo con un factor de aproximadamente diez mil millones; la segunda es la ley Moore, basada en las teorías de Gordon Moore, cofundador de Intel Corporation, según la cual la potencia informática se duplica cada dieciocho meses. De acuerdo con estas hipótesis, Michio Kaku prevé que los microprocesadores "sean tan baratos como el papel para borrador y estén diseminados por millones en el entorno, lo que nos permitirá instalar sistemas inteligentes en todas partes".

Puertas que responden a la voz humana, electrodomésticos que hablan y otros avances que ya funcionan -en algunos casos de forma experimental- vendrán a sumarse al Planeta Inteligente, donde nuestro autor asegura que estaremos rodeados por "etiquetas", "blocs" y "tableros" informáticos. Los primeros serán placas de entre 2 y 3 cm, similares a las actuales placas de identidad, excepto que dispondrán de un transmisor infrarrojo y de la potencia de un ordenador personal. Sus posibilidades serán ilimitadas, desde determinar la situación exacta de quien las lleva, hasta abrir puertas magnéticas, intercomunicarse con otras placas o estar conectadas a Internet para alertar a quien las porta sobre noticias o acontecimientos importantes en la Bolsa o en el comercio.

Los "blocs" se convertirán en el sustitutivo del papel en el que escribimos. De unos 30 cm, se asemejarán a monitores de ordenador sumamente delgados y cuando garabateemos en ellos sus programas harán que nuestras notas y gráficos se conviertan automáticamente en perfectos diseños y textos gramaticalmente correctos. Serán desechables como el papel actual pero sus datos podrán ir a parar a un ordenador central. En otras palabras, constituirán lo que Kaku considera "papel inteligente". Finalmente, los "tableros", de un metro de longitud, serán enormes pantallas informatizadas, colgadas de la pared con aplicaciones infinitas: video, Tv., Internet, tele-conferencia, tablones de anuncios, etc. Los médicos, Inclusive, podrán utilizarlos para supervisar operaciones desde lugares lejanos.

Dinero digital

De la misma forma que el soporte papel se convertirá en un par de décadas en soporte informático, el papel moneda pasará a ser dinero digital. Los cálculos de Michio Kaku -la mayor parte de ellos basados en investigaciones aplicadas al mundo financiero- auguran unos costes cada vez más baratos de los microchips, lo que se traducirá en una enorme presión para que la gente se convierta a las tarjetas inteligentes y al dinero digital. Dicho de otra forma, almacenar millones y millones de dólares en papel será mucho más caro que hacerlo en microchips. De ahí que las tarjetas inteligentes del futuro -países como Francia o Alemania ya han comenzado a emitir estos soportes con información sanitaria básica para los ciudadanos- vendrán a suplir a las que hoy utilizamos en los cajeros automáticos, a las telefónicas y a los abonos de transporte; servirán también como tarjetas de crédito, para pagar los parquímetros o sacar tabaco de una máquina expendedora. Además de ello, almacenarán nuestro historial médico, los datos del seguro, los números de nuestro pasaporte, y podrán llegar a estar conectadas a Internet.

Por otra parte, Vinton Cerf, uno de los pioneros de Internet, considera que la "red" "será tan grande en el año 2005 como el sistema telefónico lo es hoy". Aunque Internet debe resolver en los próximos años tres problemas fundamentales: los cuellos de botella de los anchos de banda, diseñar mejores interfaces y crear agentes y filtros personalizados. Y una de las alternativas a estos problemas, avanza Kaku, será el láser, que según sus premisas, se convertirá en el principal medio para Internet, debido a que, a través de él, se puede transportar entre 10 y 100 veces más información que por medio del cable de cobre. Otra alternativa es el desarrollo de la fibra óptica: de hecho, ya se han fabricado cables de fibra que pueden transportar la impresionante cifra de 100.000 millones de bits de información por segundo, lo que equivale a enviar la Enciclopedia Británica a través de una fibra de vidrio en una fracción de segundo.

Los automóviles y el Laboratorio de Medios MIT

Los automóviles que augura Kaku no tienen nada que ver con los que pilotaba Harrison Ford para perseguir a los "replicantes" en la célebre película de Ridley Scott "Blade Runner", pero ya apunta avances de prototipos que se construyen en el Laboratorio de Medios del MIT, una institución investigadora, fundada en Estados Unidos por Nicholas Negroponte, y entregada a producir la unificación entre los medios, el arte y la tecnología. Los científicos del MIT disponen de prototipos capaces de determinar el sueño de la persona que conduce y un sistema para alertarle del peligro. También se han experimentado con éxito sensores que pueden determinar si un conductor está ebrio y negarse a arrancar el motor del automóvil. La ordenación del tráfico por satélite o las autopistas inteligentes son otros fenómenos que nos aguardan. Los promotores de las autopistas informatizadas prevén que en el 2020 pueda haber en Estados Unidos miles de kilómetros de carretera, controlados de forma telemática, a través de millones de púas magnéticas de aproximadamente 7.5 cm., enterradas en el asfalto, que asumirán el control absoluto de la conducción de automóviles.

ADN enciclopedia de la vida

En el campo de la investigación biomolecular, Kaku apuesta porque el proceso de secuenciación del ADN continuará sin pausa hasta el 2020, hasta que literalmente se haya desentrañado el código de ADN completo de miles de organismos. "Para esa fecha -dice en su libro- quizás sea posible que cualquier persona sobre la Tierra tenga guardado su código de ADN personal en un CD. Tendremos entonces una Enciclopedia de la Vida".

Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano, asegura en Visiones que su programa marcha en realidad muy por delante del calendario previsto. La tarea de Collins y su equipo es la creación, antes del 2005, de un "mapa" de los 100.000 genes humanos ocultos entre los 23 pares de cromosomas de nuestras células. Según Kaku, en el plazo de una década "la búsqueda de genes se ha acelerado según un factor de varios miles con la introducción de los ordenadores, los laboratorios de robóticas y las redes neurales". Tanto es así que, si bien hace solo unos años los científicos conocían unos pocos genes humanos, en 1994 la lista había aumentado hasta 4.700, y dos años después se situaba en 16.354. Collins afirma que la secuenciación del ADN podría estar concluida en un 99% entre el 2002 y el 2003.

De acuerdo con los científicos, la repercusión del Proyecto Genoma Humano podría ser mucho mayor que el descubrimiento de la tabla periódica de los elementos de Mendeleiv, en el siglo XIX, que puso finalmente orden en el caos de la materia y dio origen a la química moderna. En palabras de Walter Gilbert, profesor de la Universidad de Harvard y Premio Nobel de Medicina, "la posesión del mapa genético y de la secuenciación del ADN en el ser humano transformará la medicina". Esta revolución, que algunos ya denominan "medicina teórica" o "medicina molecular" hará posible que en el plazo de veinte años acudamos a la consulta del médico para un chequeo rutinario, y con la simple extracción de sangre, se disponga en un breve plazo de nuestra secuencia de ADN completa. El médico podrá introducirla en un ordenador que determinará si se padece alguna de las 5.000 enfermedades genéticas conocidas. También utilizará esta secuencia para predecir las posibilidades matemáticas de contraer algunas enfermedades relacionadas. El médico podrá, inclusive, recomendar medidas preventivas años antes de que aparezcan los síntomas. La secuenciación del ADN personalizado constituirá el pilar básico sobre el que poder analizar la salud y la terapia genética se convertirá en la solución de enfermedades que hoy por hoy son incurables. Como explica William Haseltime, del Departamento de Ciencias del Proyecto Genoma Humano, "entraremos en una época en la que podrán predecirse las enfermedades antes que ocurran. La medicina va a cambiar básicamente de ser una disciplina basada en el tratamiento a basarse en la prevención".

Más allá del 2000

El trabajo de Michio Kaku avanza previsiones hasta más allá del 2020 e inclusive del 2100. Algunos ejemplos: en el plazo de veinte años, los científicos consideran que clases enteras de cáncer podrán tener curación; entre el 2020 y el 2050 el mercado se verá inundado de un tipo de tecnología totalmente nuevo: la inteligencia artificial, con auténticos autómatas robotizados que tengan sentido común, puedan comprender el lenguaje humano, reconocer y manipular objetos de su entorno y aprender de sus errores, un avance que muy probablemente alterará la relación del hombre y la máquina. Más allá del 2020 se prevé que cristalicen algunas nuevas y asombrosas tecnologías, desde avanzadas generaciones de láser hasta la televisión tridimensional o la fusión nuclear. También se podrá producir un "boom" de la nanotecnología con la fabricación de máquinas del tamaño de moléculas y la tecnología podrá ser capaz de fabricar motores de cohetes iónicos, lo que podría convertir los viajes interplanetarios en algo corriente.

Referirse al futuro por encima del año 2050, es para muchos moverse en el terreno de la ciencia ficción. A pesar de todo, Visiones se atreve a predecir que los robots puedan alcanzar en ese futuro lejano "conciencia de sí mismos", algo que podrá incrementar su utilidad en la sociedad, al ser capaces de tomar decisiones independientes y actuar como secretarias, mayordomos o inclusive asesores. Por otra parte, la revolución del ADN habrá avanzado hasta el punto en que los biogenetistas puedan crear nuevos tipos de organismos que supongan la transformación de cientos de genes, lo que permitirá aumentar nuestro abastecimiento alimenticio y mejorar la medicina y la salud.

En el umbral del siglo XXII, asegura Michio Kaku, "algunos científicos han pensado seriamente en la extensión de la vida mediante el desarrollo de nuevos órganos y organismos, la manipulación de nuestra composición genética o, inclusive, la fusión última con creaciones informatizadas". OEI.

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