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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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Informativo Iberoamericano Abril 1999 |
Chile
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Mimbre chileno: La oportunidad para ganarle al Ratán Un pueblo que vive del mimbre, un grupo de artesanos que no ha logrado comercializar bien su producto; una moda que dice que lo que se usa hoy en muebles es el ratán. Todos estos ingredientes quieren ser modificados por un proyecto que cambiará las formas de producir y comercializar esta tradicional fibra; además de saber un poco más sobre sus potencialidades en biomasas y fitorremediación. |
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El ratán y el mimbre, ciertamente son fibras diferentes, por ejemplo, en su flexibilidad, pero eso no quiere decir que no se pueda mejorar la calidad del mimbre o de los productos que se hacen con él. |
Por Patricia Peña, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santiago de Chile, Chile. Si uno quiere comprar muebles y objetos de mimbre en Chile, hay una ciudad que lo tiene todo: Chimbarongo. Nadie sabe bien el porqué este pequeño pueblo de la VI Región se especializó en ello. Pero lo cierto es que, si bien la cestería ha sido traspasada de generación en generación como la principal actividad económica de la zona, varios son los problemas que afectan a productores y artesanos. Sin contar que, en el último tiempo, el ratán se ha impuesto como la moda en muebles rústicos o artesanales. |
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Y es que en Chimbarongo ha ocurrido lo de siempre: se ha trabajado en un nivel artesanal, en empresas familiares, con productos que no han desarrollado mejoras en su calidad o diseño, lo cual no depende tanto de ellos, como de la capacidad para investigar y desarrollar nuevas semillas, sistemas de cultivo y manejo de esa materia prima. De ahí que, desde hace dos años, una serie de instituciones públicas y privadas chilenas, y coordinadas a través del Instituto Forestal (Infor), se agrupó para dar forma a un sueño: que el mimbre sea una materia prima tan cotizada como el ratán. Además, en el desarrollo de ese proyecto están apareciendo nuevas áreas de investigación para esta tradicional fibra, pues posee interesantes propiedades ecológicas para generar nuevas fuentes calóricas, y en la absorción de metales pesados. De la producción al consumo Para obtener una fibra de igual o mejor calidad que la del ratán, y lograr que una comunidad de artesanos modifique sus métodos tradicionales de hacer las cosas, el Instituto Forestal de Chile, el Instituto Tecnológico (Intec) y las Universidades de Chile y Del Bío Bío se agruparon para desarrollar una estrategia multidisciplinaria que cubra todo el recorrido desde la producción al consumo final. "Y en cada una de estas áreas ya se han logrado buenos resultados que indican que el camino que nosotros, como proyecto piloto hemos seguido, puede ser replicado a un nivel industrial", señala Marta Abalos, directora general del proyecto. ¿Cuáles eran los problemas a resolver? Que no existía una tecnología adecuada, tanto para obtener la materia prima del mimbre, como para mejorar su calidad; una baja autoestima entre los artesanos, por considerar como poco digna su actividad; irregularidad en las formas de autoabastecimiento, etc. En el área silvícola se ha trabajado en la selección de mejores especies de semillas y clones, se han desarrollado protocolos de cultivo, siembra y manejo. Repartidos entre la IV y la VIII Región hay 8 centros de ensayos con nuevos clones que permiten mejorar la variedad genética que actualmente se maneja en el país. A pesar de que sólo se ha realizado una cosecha, los resultados ya se están notando en países como Suecia, lo usual es obtener una cosecha de 12 mil toneladas de mimbre seco por cada hectárea sembrada en un ciclo de 5 años de rotación. El Infor ha logrado obtener esas mismas 12 toneladas en un ciclo de sólo un año de rotación, rendimientos que superan en un 30% de lo que hoy día se da sólo en la zona metropolitana. El dónde se cultive, y los tratamientos pre y pos cosecha son claves para determinar la calidad que tendrá: plantaciones en terrenos con bastante agua ayudan a tener un buen tipo de mimbre, pero si el terreno es demasiado sólido y muy terroso, la fibra será muy delgada, quebradiza y con mucha médula. "El ratán y el mimbre, ciertamente son fibras diferentes, por ejemplo, en su flexibilidad, pero eso no quiere decir que no se pueda mejorar la calidad del mimbre o de los productos que se hacen con él. Y ese es nuestro desafío. Por ejemplo, la Universidad del Bío Bío, a través de su Departamento de Ingeniería de la Madera, está trabajando en el tema del encurvado con distintas maderas nativas más gruesas que el sauce y se han logrado resultados óptimos, mientras que el Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Madera de la Universidad de Chile está encargado de la selección y evaluación de nuevas pinturas, tintes y barnices para usar en la fabricación de muebles", explica Marta Abalo Con estos ensayos, la idea es ir definiendo cuáles deben ser los procesos y materiales más adecuados para que la industrialización de esta actividad cumpla, tanto en el mercado nacional, como en el extranjero. Todo lo que se puede hacer por una semilla Nada de esto podría llevarse a cabo sin tomar en cuenta a los artesanos de Chimbarongo. Ellos son responsables del 95% de la producción total que cosecha Chile cada año. En un comienzo, la reacción más común fue la natural reticencia a las nuevas ideas porque, después de todo, ¿qué les podían enseñar o mostrar otros que ellos no supieran mejor?. Desde la puesta en marcha de esta iniciativa se han desarrollado talleres y cursos de capacitación en técnicas de producción y manejo y gestión comercial, entre otros. Pronto se dieron cuenta de lo valioso de la propuesta. "Cuando comenzamos, la industria en Chimbarongo estaba compuesta por unos 800 a 1.200 artesanos que trabajaban con pocos recursos y a nivel familiar. Hoy día ya tenemos la primera empresa formada por la asociación de 6 de ellos como microempresarios de muebles, los que, a su vez, están empleando a otros como proveedores de insumos. Es decir, están mostrando que ser parte de una cadena es un modelo de gestión viable", señala Marta Abalos. De ahí que uno de los desafíos más anhelados por los ejecutores de esta idea es poner en marcha una verdadera escuela del mimbre en Chimbarongo, que se convierta en un centro de formación y producción y que ofrezca a los jóvenes una alternativa para quedarse en su zona y mejorar las formas de llevar a cabo esta tradición familiar. Pero el proyecto del Infor no ha dejado de lado las otras posibilidades que ofrece el decidir plantar el salix. "A raíz de la ejecución de este proyecto, nos dimos cuenta de que el alto rendimiento que estábamos logrando nos permitía potenciar nuevas líneas de trabajo en la investigación de las propiedades del salix como biomasa y en la absorción de metales pesados", indica la directora general del proyecto. El uso del salix en biomasa permite pensar en el mimbre como una fuente calórica alternativa o como sustituto de la leña de maderas. De hecho, Suecia utiliza esta variedad para producir energía que logra satisfacer las necesidades de calefacción de algunos pueblos, y en Inglaterra se la ha potenciado como insumo para la generación de electricidad. En cuanto a sus bondades de fitorremediación, la alternativa es profundizar en su capacidad para recuperar terrenos demasiado contaminados y sin esperanza de ser fértiles nuevamente. OEI. |
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