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Para la Educación,
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Servicio Informativo Iberoamericano
Abril 1999

Ecuador

Un aporte al cuidado del Medio Ambiente

Ecuador tiene su mapa verde


Los países amazónicos no tienen una idea clara del crecimiento de las superficies pobladas en la región y los efectos que eso puede tener en el ambiente.
Foto Galaxy of Clipart

Por Kintto Lucas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador.

En los últimos años los satélites se transformaron en aliados de los ecologistas ecuatorianos, pues ayudaron a detectar la deforestación que afecta a la Amazonia por la tala indiscriminada de las petroleras, o la disminución del manglar por el avance de las camaroneras en el Golfo de Guayaquil o muchos otros atentados contra el medio ambiente.

Las imágenes que llegan desde el satélite permiten visualizar en una sola toma miles de hectáreas de terreno, lo que facilita detectar los cambios que se producen en la cobertura vegetal y forestal. Esos cambios son analizados por los expertos del Centro de Levantamiento de Recursos Naturales por Sensores Remotos (CLIRSEN), que está ubicado en el Parque Nacional Cotopaxi, al lado del esplendoroso volcán del mismo nombre. Las investigaciones realizadas por CLIRSEN contribuyeron a diagnosticar la realidad ambiental del país y los peligros que se ciernen sobre la ecología de diversas zonas. Pero, además, los satélites ayudaron para que Ecuador pudiera actualizar su inventario de zonas verdes, debido a que, gracias a las imágenes obtenidas desde el espacio, se ha dibujado un mapa que ubica las distintas regiones naturales del país.

Ondas electromagnéticas

Las imágenes satelitales trabajan sobre ondas electromagnéticas que despiden los cuerpos en la tierra, entonces detectan el calor y el magnetismo y lo descifran en imágenes que toman distintos colores de acuerdo con la temperatura. En situaciones de emergencia ambiental, como un gran incendio, es un arma fundamental para detectar las zonas que están en peligro de ser alcanzadas por el fuego. Así se define el perímetro del incendio y se lo controla más fácilmente. Basilio Toro, especialista en investigación satelital del campo forestal, afirma que una de las ventajas del sistema es que el satélite envía imágenes de la misma zona, aproximadamente cada 21 días, lo que facilita analizar áreas que están siendo devastadas constantemente. "Quizá la única limitante es que el satélite no puede tomar imágenes muy profundas de la superficie terrestre -comenta-, por lo que no es posible detectar pozos petrolíferos, así se frenaría el daño que causan algunas empresas al perforar en sitios donde no existe petróleo. Sin embargo, ayudan a encontrar vetas mineras y aguas termales porque son más superficiales".

El daño de las petroleras

Todo Ecuador puede ser visualizado por una imagen satelital en 15 minutos, y el mapeo de zonas forestales se hace en ocho días. Antes de utilizar este sistema, el reconocimiento de terrenos se hacía mediante fotografías aéreas, y las investigaciones para determinar un mapa de especies vegetales tardaban hasta tres meses.

En 1996, la empresa estatal Petroecuador solicitó imágenes del territorio forestal en las zonas petroleras de la región amazónica. La investigación arrojó como resultado que el mayor daño ambiental era causado por la tala indiscriminada de árboles al construir carreteras de acceso a los campamentos de extracción y no por las perforaciones. Los directivos de Petroecuador pidieron a las petroleras que redujeran la extensión y el ancho de las carreteras para evitar el daño ambiental y la invasión de colonos. Pero el mapeo también arrojó otros resultados nada halagadores. Por un lado, el bosque primario se había reducido en un 5 por ciento en los últimos diez años; por otro, las reservas verdes en el Golfo de Guayaquil disminuyeron un 15 por ciento en el mismo período.

Dos países pioneros

En América Latina sólo Brasil y Ecuador tienen centrales para captar las imágenes satelitales, por lo tanto, son los únicos países que pueden utilizar este sistema para prevenir daños ecológicos. La utilización del satélite le cuesta a CLIRSEN 800.000 dólares al año, por lo que, además de sus investigaciones sobre el daño ambiental en Ecuador, tiene que realizar trabajos para distintas entidades.

El Convenio del Tratado Amazónico frente al Banco Interamericano de Desarrollo, que desarrolla un proyecto investigativo en la Amazonia, contrató los servicios del CLIRSEN. Según el coordinador del proyecto, Mauro Mendoza, "el Convenio tiene como objetivo detectar las distintas zonas ecológicas de la Amazonia para lograr un ordenamiento territorial que tenga en cuenta la integración de la gente con la naturaleza. Los países amazónicos no tienen una idea clara del crecimiento de las superficies pobladas en la región y los efectos que eso puede tener en el ambiente. A través del estudio satelital se puede determinar el crecimiento poblacional para los próximos años y planificar una mejor distribución". También es posible definir las áreas adecuadas para desarrollar proyectos de ecoturismo. Mientras que a los campesinos les ayuda a conocer mejor cuáles son las tierras explotables para agricultura. De esa forma el colono puede cultivar en zonas predeterminadas y no necesita talar árboles del bosque nativo en su búsqueda de tierras para plantar.

Las investigaciones que se han realizado mediante el estudio de imágenes satelitales ayudaron a implementar un mapa de recursos naturales o mapa verde del Ecuador, lo que permite planificar un mejor uso de los recursos hacia el futuro. Sin duda, un gran aporte para un mejor cuidado del ambiente. OEI.

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