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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
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Para navegar en Internet es necesaria una bitácora bien fija |
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Por Omar A. Pinilla V., corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Santa Fe de Bogotá, Colombia. La tecnología de las comunicaciones ha comenzado a mostrar una verdadera realidad en la solución de los problemas por medio de los avances tecnológicos. No cabe duda de que, lo que podemos llamar "Cultura Internet" es el fundamento del cambio de nuestros hábitos. |
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La experiencia de estos primeros pasos, gigantescos por cierto, ha demostrado que el Internet concede y permite una entrada a la información que nunca existió, o si existió, estaba restringida, especialmente por las dificultades que presentaba su acceso. Permite también una libertad de expresión mucho más amplia. Nunca antes la humanidad había estado mezclada en un universo cargado de tantos imprevistos y de tantas promesas. Las ofertas de ese gran almacén, que se llama Internet, llegaron como por arte de magia, y hoy ya superan cualquier imaginación. El cambio del saber y los canales para adquirir sabiduría son una realidad que muy pocos desconocen. No obstante, depende de nuestra sociedad para insertarse en ese universo maravilloso. La historia nos presenta esta novedad, que debemos tratarla como un privilegio, debido a que está a disposición del mayor número de seres humanos. Gracias a esta red mundial de redes, las relaciones interpersonales se han hecho más amplias. Existe una cadena de entretenimientos entre los que se destacan los canales de conversación compuestos en varios idiomas y de utilización pública o privada. No obstante, la adicción que este entretenimiento crea, independiente de la relación con los nuevos vínculos y los hábitos que se generan, se ha convertido en motivo de preocupación para los familiares de los navegantes adictos, y en tema de discusión para las escuelas de los psicólogos. Es tal el auge del Internet y su capacidad para llamar la atención de sus usuarios, que se ven, con mucho interés, por cierto preocupante, los cambios de actitud de las personas, hasta el punto de que en los Estados Unidos se han conformado grupos que realizan terapias para evitar una adicción comparable con el alcoholismo y la drogadicción. Ya, inclusive, se ha detectado una preferencia hacia el computador frente a la pantalla del Televisor. A pesar de la gran variedad de posibilidades que ofrece el Internet, como buscar entretención e información, hay cosas que no se pueden realizar vía Internet, justamente porque no se ha perdido del todo el encanto de su realización: Leer un libro, asistir a la proyección de una película, entablar conversación directa, etc. La gran preocupación de los psicólogos consiste en advertir los peligros que conlleva confundir lo real con la imagen de la pantalla. Conectarse a la red de Internet ofrece gran variedad de medios: se conserva el anonimato, se respeta la privacidad, se crea un espacio invulnerable y un tiempo exclusivo. Lo importante de esto es manejar con prudencia todos estos medios para evitar problemas de adicción. Esta adicción hace que poco a poco se pierda identidad hasta el extremo de crear dependencia, abandono del ejercicio físico y pereza mental al tenerlo todo a disposición. OEI. |
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