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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
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Ecuador en el camino nuclear Energía atómica para la salud |
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Por Kintto Lucas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador. Cuando hablamos de energía atómica, generalmente pensamos en los hongos de muerte sobre Hiroshima y Nagasaki, o en los modernos submarinos que surcan las aguas del mundo, o en el horror de Chernobil. Sin embargo, más allá del poder destructor de ese tipo de energía, también se puede utilizar para fines que ayudan a la sociedad. Es así que, entre otras utilidades de paz, desde hace algunas décadas se viene utilizando la energía atómica para detectar o prevenir ciertas enfermedades que afectan a los seres humanos, o para combatir ciertas plagas a nivel agropecuario. |
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América Latina no se ha quedado atrás y ha desarrollado distintos proyectos en ese sentido. Según la ARCAL (Acuerdos Regionales Cooperativos para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología en América Latina), entidad que forma parte del Organismo Internacional de Energía Atómica de la OEA, en nuestra región la energía atómica ha venido siendo utilizada con éxito desde mediados de este siglo, y los mayores beneficiados fueron los sectores de salud y agrícola y, en menor grado, la industria. Moscas estériles México es un ejemplo interesante en lo que a aplicación agropecuaria se refiere. Según Miguel Benalcázar, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares de ese país, "hay ciertos productos agrícolas destinados a la exportación que son irradiados para preservarlos por más tiempo". Ante la reacción a un posible peligro para el ser humano, Benalcázar lo descarta porque "son dosis inofensivas y su aplicación está muy vigilada". La energía atómica también se utiliza en el control de plagas perjudiciales para determinados productos del agro o el ganado. "Hace algunos años, en el sureste mexicano hubo un tipo de mosca que resultaba mortal para el ganado -comenta-, porque se posaba en las heridas de los animales y los iba consumiendo poco a poco hasta matarlos. Llegó un momento en que la situación fue insostenible, se declaró zona de emergencia y se recurrió al Instituto para ver si se podía lograr una solución". Los investigadores capturaron una cantidad importante de esas moscas para llevarlas al laboratorio. "Allí se las hizo crecer hasta el periodo de su reproducción -señala. Cuando pusieron los huevos se clasificó por el color cuáles eran machos y cuáles eran hembras. Separamos las hembras, y cuando se transformaron en larvas fueron expuestas a una irradiación similar a la de los rayos X. Cuando se hicieron moscas estaban estériles y se liberaron al exterior. Eso no sólo frenó la reproducción sino que las transformó genéticamente creando una mosca menos dañina, lo que benefició de los criadores de ganado". Diagnóstico y tratamiento de tumores ¿Y en Ecuador? La aplicación de la energía nuclear se ha desarrollado sobre todo en la salud. Varios hospitales cuentan con modernos aparatos que sirven para diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, una persona que sea sometida a un transplante de riñón necesita una serie de exámenes posteriores a la operación para ver cómo funciona el órgano implantado. En el hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Quito, esos exámenes se realizan a través del Departamento de Medicina Nuclear, ya que el paciente recibe aplicaciones de substancias radioactivas. El doctor Gonzalo Carbo, jefe de ese Departamento, asegura que este examen no provoca ningún efecto colateral. "No hay problemas porque las dosis que se aplican son mínimas y estrictamente controladas", comenta el médico. Es en el diagnóstico que la medicina nuclear ha logrado su más alto desarrollo: radiología convencional, ecografía, tomografía computarizada, resonancia nuclear magnética. Y es específicamente en el análisis de tumores cancerígenos que le ha dado una gran mano a la salud. Según el doctor Luis López Campuzano, vocal del Consejo Iberoamericano de Médicos Nucleares, "la gammagrafía es el mejor procedimiento para diagnosticar metástasis óseas, ciertos tumores neuro-endocrinos, caracterización de nódulos tiroideos y perfusión miocardia, entre otros". Este tipo de exámenes utiliza radioisótopos como el tecnecio 99 o el yodo 131 que al ser introducidos en el organismo envían señales de su paso por el órgano que está siendo estudiado hacia un aparto denominado detector de centelleo. Esas señales se denominan Radiaciones Gamma. Mediante ese estudio, el especialista puede detectar el buen o mal funcionamiento de ese órgano. Todas las informaciones son almacenadas en softwares y luego se imprimen en placas radiológicas. También se pueden obtener imágenes de las zonas afectadas a través de la gammacámara computarizada, que es una especie de cámara fotográfica que recibe información enviada por los radioisótopos. En Ecuador cuentan con gammacámara los hospitales del IESS de Quito y Guayaquil, Solca de Guayaquil, Hospital Militar de Quito, Hospital Metropolitano y Clínica Pichincha. Estas muestras de cómo la energía nuclear se puede utilizar para la paz son esperanzadoras en un mundo que vive de la guerra. Sin embargo, como señalan los propios médicos, es fundamental que su utilización se lleve a cabo con un estricto control. OEI. |
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