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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
| Servicio
Informativo Iberoamericano Marzo 1999 |
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El enemigo del frío |
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Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay. Un creativo dispositivo para combatir las heladas que afectan los cultivos se ha convertido en el invento uruguayo más exitoso de los últimos tiempos y se lo está utilizando en diversas partes del mundo. El doctor Rafael Guarga, decano de la Facultad de Ingeniería por cinco años y actual rector de la Universidad de la República, es el creador del Sumidero Invertido Selectivo (SIS), algo que se convirtió en una bendición para los productores agrícolas. |
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En el invierno tiene lugar un fenómeno atmosférico llamado Helada de Radiación, que es altamente perjudicial para plantíos como citrus y viñedos. Durante las noches despejadas de nubes, y en especial en aquellas en que hay luna llena, la brisa se detiene y el aire deja de circular. Las nubes son algo así como las frazadas de la tierra, puesto que retienen el calor que el suelo recibe del sol durante el día. En ausencia de ellas, las capas más frías de la atmósfera se estacionan en el nivel del suelo y el frío congela y destruye el tejido vegetal de los cultivos. Este fenómeno, que sucede una veintena de noches al año, es especialmente dañino cuando afecta a las flores, ya que siega al fruto desde su génesis. Hasta antes que Guarga encontrara una solución para eliminar este flagelo, los productores uruguayos perdían cerca de 10 millones de dólares al año, además de que ocupaban tierras que podían dedicar a otros cultivos. Las heladas eran combatidas, además, de manera muy precaria, cuando no supersticiosa. En algunos casos se quemaban llantas para crear aire caliente, algo que beneficia sólo a los árboles cercanos y contamina la atmósfera. Otros colocaban grandes ventiladores que debían desplazar durante toda la noche, aun sin obtener buenos resultados, y los establecimientos más poderosos gastaban fortunas en patrullar los cultivos con helicópteros. Y no eran pocos los que recurrían a los servicios de los manosantas, esperando que la magia surtiera algún efecto. El invento de Gaurga es tan sencillo como efectivo. El Sumidero Invertido Selectivo fue desarrollado para una pequeña pero innovadora empresa mediante una investigación que tuvo un costo de 52 mil dólares. El científico desarrolló cuatro modelos, cada uno de mayor tamaño y más efectivo que su predecesor. El modelo definitivo es un ducto cilíndrico recto de dos metros treinta de diámetro, el cual puede estar construido en ladrillo o en lona, para abaratar aún más los costos. En el interior del mismo se combinan calefactores y ventiladores que proporcionan dinámica al fluido atmosférico y está equipado con un motor de 50 caballos de potencia que mueve una hélice. El equipo puede funcionar conectándolo al motor de un tractor, algo que tienen la mayoría de los productores rurales. El dispositivo recibe su nombre de su propia actividad: Sumidero, porque drena el aire frío, y Selectivo porque extrae el aire helado del suelo y lo expulsa hacia arriba. El SIS tiene un costo accesible para los pequeños productores y no posee ningún efecto negativo para la atmósfera. Dependiendo de la topografía del lugar en el que están asentados los cultivos, cada SIS puede proteger cerca de 6 hectáreas de plantíos. "Identificar el problema supone estar cerca de la solución", dice Guarga. Para realizar el diagnóstico, el científico decidió cuantificar las temperaturas durante las heladas de radiación, para lo cual construyó seis estaciones de medición térmica. "En la medida en que nos ubiquemos frente a la realidad con una mirada sin prejuicios, podremos resolver problemas como estos. Este tema se consideraba hasta hace poco casi como un elemento del paisaje. Ignorar las heladas como un problema implica un prejuicio". Este invento tiene, además, el enorme mérito de haber sido creado para el tipo particular de heladas que se dan en Uruguay, siendo mucho más efectivo que otras tecnologías exportadas que, además de caras, eran inoperantes, ya que habían sido producidas para combatir las heladas producidas por los vientos polares. En la actualidad, los SIS desarrollados en Uruguay protegen más de 1.000 hectáreas en diversas partes del mundo, sobre todo en Argentina y Chile. Pero también se han exportado a España, Italia y Estados Unidos, donde tienen lugar heladas muy semejantes a las uruguayas. Rafael Guarga, por su invento, se hizo acreedor en 1995 al premio Génesis, que otorga el Ministerio de Industria y Energía de Uruguay, y en noviembre de 1998 se convirtió en el primer uruguayo en recibir el premio Rólex a la Iniciativa, que consta de un reloj Rólex de oro y 50 mil dólares, el cual se le entregó en Suiza, para lo que fue seleccionado entre 2.600 candidatos de 130 países. Guarga afirma que "solucionar por medio de la capacidad científica existente en el país los temas productivos, redunda en directo beneficio, no sólo productivo, sino también en lo concerniente a la calidad de vida de la población". Sin duda, lo asiste la razón. OEI. |
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