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Servicio Informativo Iberoamericano
Marzo 1999

Dispositivo intrauterino para vacas

Vacas gordas y sexo sin compromisos

El veterinario argentino Enrique Turín inventó un DIU para vacas. El anticonceptivo les evita el celo y las engorda un treinta por ciento de su peso. El dispositivo, que fue probado con todo éxito en 360 mil vaquillonas, ya está patentado en más de 40 países. También es aplicado en perras para evitar la castración.


Con relación al engorde, la industria de la carne vio en esta técnica una posibilidad de producir más volumen en menor cantidad de cabezas.

Por Alí Mustafá, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Buenos Aires, Argenitna.

¿Cómo lograr que una vaca engorde? La respuesta lógica es dándole más alfalfa. Pero no. La respuesta tiene que ver más con el aspecto sexual del animal. Ya sé, es vaca y no es toro. A lo que me refiero es a la actividad sexual.

La incógnita fue develada casualmente por el veterinario Enrique Turín, quien decidió probar con un DIU (dispositivo intrauterino) y no porque a las mujeres que él conoció con DIU fueran gordas, sino por un estudio exhaustivo que hizo del tema y que vale la pena comentar.

Enrique Turín, médico veterinario, recibido en 1990 en la Universidad Nacional de Rosario, de vuelta a sus pagos en Pergamino, provincia de Buenos Aires, comenzó a trabajar con las vacas del lugar para ver si podía suprimirles el celo.

Fue entonces que optó por lo obvio y diseñó un dispositivo intrauterino para vacas. Este anticonceptivo fue creado en la década del 50 para mujeres y desde entonces solamente ellas lo usaban. Luego de un tiempo de observaciones se dio cuenta de que el animal engordaba rápida y considerablemente. Lo que le faltaba entender era el porqué. La investigación de este joven veterinario de 32 años fue completada en los laboratorios del Centro de Educación Médica e Investigaciones por los doctores Carlos Nagle y Armando Mendizábal.

Como todas las mujeres sabrán (las que lo usan y las que no), el DIU es un dispositivo plástico en forma de T y está recubierto por un hilo de cobre que cumple la función de espermicida. En las mujeres y en las monas, por ejemplo, este método anticonceptivo no altera el ciclo menstrual. En cambio, en las vacas logra que dejen expresar celo.

Carlos Nagle, investigador del Conicet, dice que "lo más difícil fue llegar al útero de la vaca. Los veterinarios saben que el cuello uterino está escondido. A pesar de esta dificultad, logramos crear un tubo plástico por el cual llegamos por vía vaginal".

Los beneficios del DIU, en este caso, son varios y de importancia. Es una castración incruenta; tiene el 96 por ciento de efectividad como anticonceptivo; al alterarse el ciclo menstrual, la vaca aumenta su peso en un 30 por ciento, y el índice de mortalidad es nulo. Además, es de rápida colocación, no contiene drogas ni hormonas y no necesita de instalaciones especiales. El trabajo sobre el uso del DIU fue publicado por sus descubridores en la revista internacional Theriology, especializada en reproducción animal.

El invento, con patente internacional en más de 40 países, fue probado en 360 mil vacas de todo el mundo.

Con relación al engorde, la industria de la carne vio en esta técnica una posibilidad de producir más volumen en menor cantidad de cabezas. Para dar una idea de la magnitud económica del negocio de la carne, en Brasil, por ejemplo, se faenan seis millones de vaquillonas por año. Los inventores llevan gastados 300 mil dólares en trámites de patentes para defender su producto en todo el mundo. Sin embargo, y a pesar de que hay canales de ayuda, no recibieron ningún apoyo del Estado.

También para perras

La aplicación del DIU en animales se extendió a las perras. "Es una revolución en el área veterinaria, dice el doctor Nagle. Hasta ahora, los métodos de control de la natalidad en perros eran la castración, las hormonas y las campañas de exterminio".

A diferencia de la vaca, la perra no suprime su celo. Se relaciona con los perros pero no queda embarazada.

El DIU canino ya comenzó a ser distribuido por un laboratorio. Con aplicación incluida cuesta entre 100 y 150 dólares. Lo mismo que el DIU femenino, debe ser del tamaño justo y reemplazado cada tres años. Desde que Enrique Turín inventó el DIU para las vacas, ahora pueden disfrutar del sexo y sin culpas. OEI.

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