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Servicio Informativo Iberoamericano
Marzo 1999

Nuevas especies botánicas descubiertas en Bolivia

Los bosques tropicales y lluviosos que aún sobreviven a la acción destructora del hombre en el territorio boliviano han dado muestras de que no todo está perdido y que aún tienen mucho que mostrar y sorprender. Un grupo de científicos ha clasificado 14 nuevas especies botánicas y asegura que existen muchas otras que aún no han sido descubiertas.

 Seis de las diez especies de orquídeas descubiertas son exclusivas de Bolivia, de ellas, cinco se encuentran en las áreas protegidas que pertenecen a los parques Amboró y Carrasco.

Por Fernando Escóbar Salas, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Paz, Bolivia.

El territorio del Oriente boliviano, conformado por los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, además del Norte de La Paz, guarda en sus entrañas lo que, seguramente, es una de las últimas reservas naturales del continente, y en ellas, una abundancia de fauna y flora que cada vez sorprende más a la humanidad.

Los portavoces de la Sociedad Boliviana de Botánica aseguran que los descubrimientos fueron fruto del esfuerzo de investigadores tanto bolivianos como extranjeros, quienes luego de mucho trabajo clasificaron las 14 nuevas especies botánicas mencionadas.

Sobre el particular se informó que se trata de 10 nuevas especies de orquídeas, un achachairú, un yesquero, una puya y un pachió, cuya clasificación está incluida ya en la más reciente publicación de la Sociedad Boliviana de Botánica.

El científico boliviano Roberto Vásquez explica, en la publicación, que seis de las diez especies de orquídeas descubiertas son exclusivas de Bolivia, de ellas, cinco se encuentran en las áreas protegidas que pertenecen a los parques Amboró y Carrasco.

Como datos adicionales y muy importantes para los que estudian esa especialidad de las ciencias naturales, sólo en los territorios de ambos parques se clasificaron 410 especies de orquídeas, cifra que sube a 1.350 especies, aproximadamente, en todo el territorio nacional.

En cuanto a la nueva especie de achachairú, cuyo descubrimiento y estudio corresponde al botánico Germán Coimbra Sanz, explica que ésta se diferencia de la especie común en que el árbol tiene forma cónica, es menos corpulento y sus flores son más pequeñas y numerosas. Su fruto tiene un ligero sabor amargo. Se dijo que, con ésta, son siete las especies de achachairú en el departamento de Santa Cruz.

En cuanto al yesquero blanco, ya había sido descubierto antes en los bosques del Atlántico en Brasil, pero no se sabía que existía en Bolivia. Se atribuye su descubrimiento en Bolivia a los científicos Marcos Joaquín Justiniano y Todd Fredericksen, quienes no descartaron que futuros estudios establezcan que se trate de una especie desconocida, pues aparentemente existen diferencias significativas con la especie del Brasil.

Además de su valor científico, el yesquero blanco tiene un importante potencial económico.

De las más de cincuenta variedades de puyas que existen en Bolivia, Roberto Vásquez descubrió una especia en el camino entre Santa Cruz y Bermejo, de cuya existencia se ignoraba en esta región, aunque sí se sabía de una parecida que existía en Argentina. Ésta sería la puya boliviana, que crece a menor altitud sobre el nivel del mar.

De esas cincuenta especies, cuarenta y cinco no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

Los parques bolivianos que merecen la protección gubernamental forman un escudo protector y reciclador del medio ambiente en el continente, debido a la gran cantidad de oxígeno que generan sus diferentes especies forestales y a su gran consumo de dióxido de carbono, sin embargo, son muchos y muy fuertes los intereses que buscan su explotación, generalmente irracional, al extremo de que, en áreas no protegidas, se han registrado importantes daños ecológicos.

La carencia de recursos obliga a las autoridades a permitir, en determinadas circunstancias, la explotación forestal, la misma que, sin embargo, no toma en cuenta el daño a otras especies no forestales o a la fauna del lugar, al extremo de que los desastres ecológicos y la desaparición de especies va en constante aumento.

De ese daño tampoco se salvan las especies madereras que son explotadas irracionalmente, pues se carece de un adecuado control que asegure el repoblamiento, condición estipulada pero no verificada por los organismos del Estado.

Sin embargo, informaciones como las que consignamos más arriba sobre el descubrimiento de nuevas especies, alientan y hacen revivir esperanzas en que no todo está perdido y que los ciclos vitales de la propia naturaleza permiten su autodefensa y regeneración, aun en las condiciones más adversas. OEI.

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