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Servicio Informativo Iberoamericano
Marzo 1999

Evaluación del desarrollo de la ciencia y la tecnología en Panamá

 Los recursos destinados a estos menesteres provienen casi en su totalidad de donaciones y préstamos internacionales. .

Por Arnulfo Barroso, corresponsal del Servicio Informativo iberoamericano de la OEI, Ciudad de Panamá, Panamá.

El Gobierno panameño creó en 1992 la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT), adscrita a la Presidencia de la República, pero fue hasta 1997 que empezó sus funciones, a través de la Ley 13, que establece los lineamientos para el desarrollo de esta materia mediante el Plan Estratégico Nacional.

Desde entonces, la SENACYT ha tratado de recortar el terreno, de al menos una década, que le llevan los organismos similares del resto de Latinoamérica.

El secretario nacional de la SENACYT, el ex-rector de la Universidad de Panamá, doctor Ceferino Sánchez, indicó que la tarea primordial de esta dependencia es la institucionalización de la ciencia y la tecnología en el país.

Sánchez afirmó que la creación de la SENACYT es el primer paso en serio que da un gobierno panameño en muchos años para fomentar la ciencia y la tecnología, mediante un Plan Estratégico Nacional.

Presupuesto para investigar

En 1997, el gobierno panameño destinó 30 millones de dólares al renglón de la investigación y desarrollo de la ciencia y la tecnología, lo que representa un 0.38 por ciento del Producto Interno Bruto del país.

Esta suma incluye el pago de salarios de una importante cantidad de trabajadores y el funcionamiento y mantenimiento de las instituciones.

Según Sánchez, dentro del presupuesto nacional dedicado a esta actividad destaca el fondo que estimula la producción de los científicos panameños a través del financiamiento de las investigaciones y su presentación en foros nacionales e internacionales.

Destacó también el fondo de 5 millones de dólares anuales que canaliza a través del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (IFARHU) para la promoción de nuevos investigadores.

Este programa de formación consiste en que cada seis meses, el IFARHU saca a concurso un número plural de becas para que jóvenes científicos se especialicen en doctorados y postdoctorados de las universidades y centros de investigación más importantes del mundo.

Ceferino Sánchez resaltó un programa de innovación tecnológica que adelanta el gobierno con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 25 millones de dólares. Esta iniciativa, explicó, consiste en otorgar préstamos a las empresas privadas locales para que compren tecnología de punta.

Si sumamos los presupuestos de las universidades estatales de Panamá y Tecnológica de Panamá, la suma destinada por el Estado al fomento de la ciencia y la tecnología suma 79 millones de dólares.

La SENACYT considera que hay un problema grave en Panamá con relación al uso del recurso humano especializado, ya que de los 900 investigadores que hay en el país, sólo la tercera parte dedica todo el día a la investigación. El resto destina únicamente cerca de un 20 por ciento de su tiempo a la investigación.

Los 300 investigadores a tiempo completo que existen en Panamá representan un 0.3 por ciento por cada mil habitantes, lo que representa una cantidad muy baja. La SENACYT aspira a que dentro del próximo quinquenio esta cantidad aumente a 2 ó 3 investigadores por cada mil habitantes.

Para lograr este objetivo, la Secretaría ha solicitado a las universidades públicas y privadas que dediquen mayores recursos a la formación de investigadores.

El gobierno ha apelado también para cumplir este objetivo al estadounidense Instituto Smithsonians de Investigaciones Tropicales, que está ubicado en las riberas del Canal de Panamá, y que realiza, primordialmente, importantes estudios sobre biología y medicina natural.

Principales áreas de investigación

Dentro del Plan Estratégico Nacional, la SENACYT ha ubicado nuevas áreas de interés, como la marina y la de bioprospección, que es la búsqueda de valor agregado en la biodiversidad nacional para su aprovechamiento en el ecoturismo y el comercio.

Los recursos destinados a estos menesteres provienen casi en su totalidad de donaciones y préstamos internacionales.

Otros proyectos que ocupan la atención de la SENACYT son el denominado Interred y el de comercio electrónico. El primero busca nacionalizar las comunicaciones por Internet, mientras que el segundo pretende establecer una red multimodal con Europa y Asia para llevar a cabo importantes negocios.

Estos proyectos se unen a las áreas tradicionales de estudio, que son la biología ecológica, la agricultura y la medicina tropical, esta última con mayor énfasis debido al interés mundial que existe por encontrar nuevas drogas medicinales y la existencia en el país de importantes bosques primarios.

Principales publicaciones científicas

Las editoriales panameñas se han conformado durante años con la publicación de periódicos tabloides y estándares, cuya cantidad ha oscilado entre cinco y seis.

Con excepción de unas cuantas revistas especializadas, de corta vida, en Panamá salen a la luz pública con periodicidad dos revistas científicas: Sciencia, que edita la Universidad de Panamá, y la Revista Médica Nacional, que publica la Academia Panameña de Medicina.

A juicio de Sánchez, la existencia de pocas publicaciones especializadas en ciencia y tecnología no tienen mucha importancia en el campo de la investigación en Panamá. El funcionario sustentó esta afirmación en que los científicos panameños publican gran parte de sus trabajos en publicaciones internacionales.

Aseguró que la productividad de los científicos panameños oscila entre las 300 y 400 investigaciones cada tres años. Pese a que reconoce que el vecino país de Costa Rica duplica esta cantidad; resaltó que el número de investigaciones panameñas supera con creces el de otros países de Centroamérica.

Expresó que gran parte de las investigaciones panameñas son dadas a conocer en el extranjero con el financiamiento de la SENACYT.

El Plan Estratégico

La elaboración del citado Plan responde a la necesidad de contar con un marco de acción para orientar el esfuerzo que el país deberá realizar en los próximos años en materia de investigación científica y fomento tecnológico, con el aporte de instituciones del Estado, la comunidad científica, empresarial y la sociedad en general.

Panamá carece de un esfuerzo sistemático, sostenido e integral destinado al desarrollo del conocimiento. A diferencia de otros países del área, que organizaron tempranamente, durante los años sesenta y setenta, sus sistemas de ciencia y tecnología, en Panamá se postergó la institucionalización de la actividad científica.

Sin embargo, durante los últimos años se han creado instituciones y dependencias que han asumido progresivamente tareas de importancia en el fomento de la investigación y el desarrollo de la tecnología y la innovación.

Las debilidades fundamentales del sistema que ha ubicado el Plan en primera instancia destacan la insuficiente inversión en investigación y desarrollo, limitado número de investigadores con niveles de doctorado y postdoctorado, falta de apoyo financiero a la inversión tecnológica, escasa legitimidad social de la ciencia, débiles vínculos entre los centros de investigación y las empresas, ausencia de un sistema de incentivos para investigadores y la poca capacidad del sector productivo para innovar y mejorar los procesos y productos tecnológicos; insuficiente infraestructura de investigación, es decir, laboratorios, equipos, materiales, etc., reducida capacidad del sistema educativo nacional para fomentar la capacidad científica y tecnológica y la absorción de los científicos con nivel doctoral y postdoctoral en cargos administrativos y otras actividades que compiten con el tiempo de investigación.

Pero el Plan también ha detectado algunas fortalezas como, la aprobación de la Ley para estimular el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, la creación de la SENACYT, la disponibilidad de algunos institutos, centros y equipos de investigación, un entorno regional y mundial sensible a la importancia del conocimiento, como base del desarrollo nacional y la voluntad política del gobierno.

Sin embargo, esta tarea enfrenta problemas de carácter económico. En Panamá, la inversión nacional en esta materia es la mitad de la del promedio latinoamericano. Tres cuartas partes de esta inversión se realiza en el campo agropecuario.

Aunado a esto, la actividad de investigación y desarrollo en Panamá ha carecido de los niveles de inversión indispensables que le permitan institucionalizar el sistema de ciencia y tecnología, y contar con un número importante de investigadores de buen nivel e investigaciones de calidad y tecnologías que incidan en el desarrollo humano. OEI.

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